La presentación de la nueva edición de La Voz, que Antena 3 estrena el 18 de septiembre, se le ha ido de las manos a Atresmedia por donde menos lo esperaba: Melendi ha usado su turno de palabra para responder a las críticas que un compañero de profesión lanzó contra el concurso y contra la figura del coach. No ha dicho su nombre, pero sí ha dicho lo que le duele. «Voy a decir el pecado, no el pecador».
Te recomendamos

Broncano teme que sea su última presentación en TVE y bromea con que le podría sustituir el torero Morante de la Puebla según lo que pase en las elecciones

Gonzalo Miró aparta del directo al enviado de ‘Malas lenguas’ acorralado por un grupo en la manifestación por Ceuta y le ordena en antena ponerse a salvo

Carlota Corredera frena el regreso de su amiga Belén Esteban a Mediaset y avisa de que con María Patiño «se vienen cositas»

‘MasterChef Celebrity Legends’ se estrena el 7 de septiembre y ocupa el lunes que deja libre ‘El Grand Prix del verano’ en La 1
«Voy a decir el pecado, no el pecador»

El acto de este martes tenía guion previsto: Eva González al frente y los cuatro sillones ocupados por Pablo López, Lola Índigo, Mika y el propio Melendi, que regresa al Talent tras varios años fuera. El cantante arrancó su intervención por el agradecimiento y la acabó por el reproche. «Yo voy a hablar desde el corazón, yo quiero mucho este programa. Es un programa que empecé en 2012 y siempre cada X tiempo, casi antes de que me lo propongan, yo empiezo a sentir un gusanillo por volver. Lo siento como mi casa y de verdad que, además, tengo mucho que agradecer», dijo. El agradecimiento tiene una razón concreta y él la puso encima de la mesa: el concurso «me dio la oportunidad de entrar en muchos hogares en los que yo tenía la puerta cerrada por mi pasado gamberro en una época de mi vida». Y matizó la etiqueta. «Que no era tan gamberro porque ni antes tan diablo ni ahora tan santo, pero sí que es verdad que le debo esa ventana de entrada a este programa».

De ahí saltó al motivo real de su alegato. Cargó contra «un artista que ha maltratado un poco este programa y que dijo que jamás sería coach de este programa», y lo hizo en primera persona, sin escudarse en el formato. «Me ha dolido, y me sentí un poco aludido, absolutamente, porque yo soy coach de este programa y lo hago encantado de la vida. Creo que cuando uno no vive las cosas, como dice Eva, no entiende absolutamente nada de lo que dice y es mejor estar callado». Preguntado por la identidad de ese compañero, se negó a darla con una fórmula que ya circula por redes. «Voy a decir el pecado, no el pecador. El que piense lo que quiera, y creo que a veces antes de hablar hay que vivir las cosas, sentir lo que nosotros sentimos aquí para poder hablar con criterio». El cierre lo dejó sin margen de interpretación. «Quiero defender este programa a ultranza, es un programa maravilloso, es un programa de verdad».
El nombre que él no dice y las redes sí

El artista al que apuntaría el cantante sería Dani Martín. El antiguo líder de El Canto del Loco declaró durante un concierto multitudinario en Madrid que jamás asumiría ese papel en televisión —»yo no quiero ser el coach de nadie»—, y a finales de 2025 llegó a decir que antes de ser coach de nadie preferiría morir. Ninguno de los dos ha llamado al otro por su nombre: Melendi evitó conscientemente el choque nominal en la presentación y el reproche quedó formulado en tercera persona. Lo que sí hay es coincidencia de destinatario en el relato del sector, donde el asunto corrió como la pólvora en cuanto terminó el acto.

La respuesta de Melendi no se quedó en el agravio personal. Dedicó buena parte de su intervención a describir el trabajo que, a su juicio, no se entiende desde fuera del plató. «Aquí se pasan muchos nervios, se pasan muchas emociones y si yo lo hago cada cuatro años es porque a lo mejor la responsabilidad que sentimos, y las emociones que vivimos los coach aquí es porque nos lo tomamos muy en serio. La vida de los chicos que vienen a cantar, las emociones que pasan, los nervios que sufren, nos los llevamos a casa. Entonces es dura emocionalmente también para nosotros. No te creas que esto es que nosotros nos vamos de rositas y nos vamos riéndonos para casa». Y remató con el argumento con el que quiso zanjar el debate sobre el valor del concurso para quien se presenta. «Ganes o pierdas es una experiencia de vida maravillosa por todo lo que se vive aquí, aquí creo que las cosas tienen sentido».
Un regreso que llega con la casa por barrer

El contexto del enfado tiene que ver con el momento del propio programa. La edición 2026 se vende como un relanzamiento —Atresmedia presume de más emoción, música y diversión— y llega con un banquillo renovado, con la vuelta del concurso a la noche de los viernes, en el que Lola Índigo y Mika conviven con dos veteranos, Pablo López y un Melendi que empezó en el programa en 2012. En ese escenario, la descalificación pública del papel del coach por parte de un músico con la proyección de Dani Martín no es una anécdota de entrevista: toca el argumento con el que el formato se defiende ante la industria, que es el de servir de escaparate a voces que no lo tienen fácil para asomar en un mercado saturado.
El pulso llega además con los dos protagonistas en momentos muy distintos. Dani Martín encadena giras multitudinarias y una relación con el directo que ha convertido en su propio discurso público, con episodios que se han vuelto virales por lo que dice desde el escenario más que por lo que canta, como el corte a una menor que le pidió subir al escenario con un cartel. Melendi, por su parte, había pasado los últimos años centrado en sus discos y sus conciertos, y vuelve a la televisión con el regreso del concurso. Que el estreno de temporada arranque con un reproche entre dos de los cantantes más populares del país, y no con el mecanismo del concurso, dice bastante de cómo llega el programa al 18 de septiembre.
