El hombre que hace un día se quitaba de en medio en la pelea familiar más ruidosa del verano podría acabar en el formato que más ruido hace de Telecinco. Mediaset apostaría por Víctor Janeiro, hermano de Jesulín de Ubrique y tío de Julia Janeiro, como nuevo concursante de la tercera edición de Supervivientes All Stars, según ha adelantado en exclusiva Poco Pasa. Ni la cadena ni la productora han confirmado nada, y el nombre asoma justo cuando el enfrentamiento entre su sobrina y Belén Esteban lleva doce días sin bajar de temperatura.
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El nombre que asoma en mitad del incendio de los Janeiro

La tercera entrega del formato aterrizará en Telecinco una vez pasado el verano y de ella se conoce todavía muy poco: ni una sola incorporación oficial, ni escaleta, ni fecha cerrada de gala inaugural. Lo único que la cadena ha puesto negro sobre blanco es que Jorge Javier Vázquez volverá a llevar el timón —lo despejó su propio vídeo promocional, después de semanas de rumores sobre su salida— y que el casting será, en sus palabras, sorprendente y explosivo, con un regreso a la isla mucho más duro que el que vivieron esos concursantes en su primera aventura. En ese vacío de nombres oficiales es donde encaja el de Víctor Janeiro, que sonaría para volver a un reality más de veinte años después de su estreno en el género. Y encaja de una manera muy concreta: no como un fichaje cualquiera de currículum, sino como el pariente al que el pulso de su sobrina con Belén Esteban ha puesto en boca de todos sin que él haya hecho nada por estarlo.
Porque la única intervención pública del hermano del diestro en toda esta historia consistió, precisamente, en apartarse. Preguntado el miércoles por el ataque de su sobrina a Belén Esteban, contestó con una frase que no defendía a nadie. «Yo la verdad es que no opino nada. Yo me mantengo al margen porque yo tengo también mi familia». Añadió que ni siquiera había hablado del asunto con su madre, Carmen Bazán, abuela a la vez de la joven que ataca y de Andrea, la hija que Belén Esteban tuvo con el torero. Veinticuatro horas después, su apellido circula como posible concursante del programa que convierte cualquier rencilla doméstica en trama de temporada. Nada de esto está cerrado y así conviene leerlo: se trata de una apuesta que se atribuye a la cadena, no de un contrato firmado ni de un anuncio.
Una edición que no tiene ni las playas montadas a las puertas del estreno
El problema es que la aventura a la que se apuntaría no las tiene todas consigo. Lo que se cuenta desde el terreno es que a mediados de agosto no había absolutamente nada organizado ni montado en ninguna de las playas de los Cayos Cochinos: ni estructuras, ni equipo visible, ni el menor indicio de que el escenario natural del concurso esté listo para recibir a nadie. La producción estaría negociando contrarreloj con el Gobierno hondureño para salvar el arranque, y el motivo no es logístico sino vecinal: según ese mismo relato, los lugareños estarían esperando la llegada del equipo español para boicotear la gala inaugural, igual que hicieron el año pasado. Los garífunas ya se movilizaron durante la segunda entrega del formato, y su queja entonces era muy concreta: las televisiones ocupan cada vez más semanas su territorio.
Ni la cadena ni la productora han dicho una palabra sobre ese pulso, mientras la web oficial del concurso ya vende la edición como el gran acontecimiento del otoño. El equipo que sí está en pie es el de plató: Jorge Javier Vázquez en las galas, Sandra Barneda en los debates y María Lamela viajando a Honduras para conducir el programa desde allí. De los concursantes, en cambio, no hay nada oficializado, solo una lista de apellidos que van sonando —Omar Sánchez, Rosa Benito o María Jesús Ruiz— y a la que ahora se sumaría el del tío de Julia Janeiro. Un fichaje con culebrón activo detrás es exactamente el tipo de material que un formato necesita cuando el escenario cojea y el calendario aprieta.
Los padres, a lo suyo: la consigna de no despertar a la bestia

Mientras el apellido se pasea por los rumores de casting, la rama principal de la familia trabaja justo en la dirección contraria. Este jueves se ha sabido que Jesulín de Ubrique busca evitar a toda costa otra guerra abierta con Belén Esteban. El periodista Jorge Borrajo sostiene que al torero «no le ha gustado nada» la actitud de su hija, pero que su prioridad es la prudencia, para «no despertar a la bestia» y no acabar de nuevo en «otra guerra contra los Ubrique Campanario». Eso no significa que vaya a desautorizarla: públicamente, según esa misma versión, «sí la va a apoyar». La contradicción es evidente y es la que sostiene todo el asunto: un padre que no quiere el conflicto, una hija que no piensa retirar una sola palabra y un hermano cuyo nombre aparece en el reality más expuesto de la cadena.
Sobre el estado de ánimo del matrimonio circulan versiones que no encajan entre sí. Marta López asegura que «los padres no están enfadados con ella» y que María José Campanario, pese a estar en el extranjero, «sabe todo lo que está pasando y no está enfadada». Marisa Martín Blázquez lo cuenta al revés: dice que la primera reacción de la odontóloga fue de llanto al verse la familia otra vez en el ojo del huracán y que los progenitores están «disgustados» mientras «Juls va por libre y le da absolutamente igual». La aludida, por su parte, sigue de vacaciones en las Islas Canarias y ha optado por no alimentar el fuego. «Estoy tranquila, relajada y feliz». Solo se permitió un recado, y fue para recordarle a la joven que tiene una hermana mayor y que, si algún día hablara con ella, entendería muchas cosas.
Un ganador de reality de hace dos décadas y una guerra que ya toca a toda la familia

El currículum que avalaría la apuesta no es nuevo: Víctor Janeiro ganó Aventura en África en Antena 3, y desde entonces su nombre ha ido apareciendo cada temporada en las quinielas de supervivencia sin llegar a materializarse. La edición en la que ahora se le sitúa es la que volverá a abrir La Palapa el 10 de septiembre, con los concursantes volando a los cayos la madrugada previa, y en cuyo casting figura también el nombre de Alma Bollo, en la recta final de sus negociaciones. Son piezas de un mismo puzle que la cadena está montando en silencio, sin confirmar ninguna y dejando que los apellidos circulen.
El conflicto que rodea al posible fichaje arrancó con un mensaje en el que Belén Esteban presumía de que su hija no es una nepo baby y añadía un «otras sí» que muchos leyeron como indirecta. Juls Janeiro respondió llamándola «meme televisivo» y «la sombra de Jesulín de Ubrique», y desde ahí la escalada ha sido diaria y ha ido alcanzando a todo el entorno: primero el propio Víctor Janeiro, que se desmarcó con un recado incluido, y después Kiko Hernández, que entró desde su canal comparando a la joven con Andrea. Si el apellido acaba cruzando el charco, la cadena habrá conseguido meter el culebrón dentro de su propio plató sin tener que pagar por él.
