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Televisión

Manu Sánchez revela en directo las amenazas de muerte que recibe por «El perro andaluz» y lanza un ruego a Feijóo: «Dejen el cáncer para los que estamos luchando contra el cáncer»

Pedro Serrano González
6 min 11

El plató estalló en aplausos, pero lo que acababa de escucharse no tenía nada de celebración. Manu Sánchez, el humorista sevillano que conduce el fenómeno televisivo de esta temporada, reveló en la madrugada de este viernes, en directo y ante su público, que lleva más de un mes recibiendo amenazas de muerte por hacer su trabajo. «Llevo cinco semanas, desde que se estrenó el programa, recibiendo amenazas de muerte, deseos de que el Cáncer haga su trabajo y yo me muera pronto y mal», denunció desde el plató de El perro andaluz. «Amenazas a mi familia, padres, hijos, mujer, entorno… por hacer mi trabajo». La confesión, lanzada sin dramatismo y con la voz firme, congeló durante unos segundos el tono festivo del late night de La 1.

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El detalle que convierte esas palabras en algo más que una queja profesional es conocido por media España: el presentador superó un cáncer. Lo hizo público en mayo de 2023, cuando le fue diagnosticado un tumor germinal de testículo, y desde entonces ha hablado de la enfermedad sin épica ni victimismo, con la misma naturalidad con la que despacha un monólogo. Que ahora reciba mensajes deseándole que el cáncer «haga su trabajo» sitúa el asunto en un territorio distinto al del insulto anónimo de manual. No es un exabrupto. Es una crueldad diseñada con puntería.

Un ruego que va mucho más allá de la política

De ahí que el comunicador ampliara el foco y se dirigiera, sin insultos y sin consignas, a quienes utilizan la enfermedad como munición retórica. «Dejen de utilizar ‘cáncer’ para cuando quieran decir algo malo que le ocurre a algo malo», pidió. «Dejen el cáncer para los que estamos luchando contra el cáncer». La frase apuntaba a un episodio concreto y reciente: el 8 de julio, el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, calificó de «cáncer» el absentismo laboral al presentar su propuesta sobre el aumento de las bajas médicas. Manu Sánchez no le exigió una rectificación ni le reprochó su posición política. Le pidió una palabra.

La petición tiene un antecedente que conviene consignar por pura exactitud, sin cargar las tintas hacia ningún lado: en octubre de 2025, el propio Partido Popular respaldó en el Congreso una iniciativa que pedía precisamente evitar el mal uso del término «cáncer» como metáfora de lo peor, así como las metáforas bélicas o culpabilizadoras al referirse a la enfermedad. El asunto no es, por tanto, una ocurrencia del humorista, sino una recomendación que el arco parlamentario había hecho suya. Dentro del propio partido, el portavoz Borja Sémper, que también superó un cáncer, reclamó cautela con el uso de esa palabra. Ni Feijóo ni su formación han respondido, hasta el momento, a las palabras pronunciadas anoche en TVE.

El late night que nadie esperaba

El contexto en el que se produce el desahogo amplifica su alcance. ‘El perro andaluz’, estrenado el 11 de junio y producido desde Sevilla, se ha convertido en el gran acontecimiento inesperado de la temporada televisiva. La entrega de este jueves, emitida entre las 00:06 y la 01:45 con María del Monte y Paula Vázquez como invitadas, firmó un espectacular 21,8% de cuota y 1.071.000 espectadores; la segunda, con Niña Pastori y Anabel Alonso, todavía sostuvo un 15,2%. Un millón de personas viendo humor a la una de la madrugada es una cifra que hoy firmarían sin pestañear muchos formatos de máxima audiencia. La cadena pública, que llevaba años buscando sin éxito la manera de rellenar el hueco del late night, lo ha encontrado en un sevillano de Dos Hermanas que empezó en Canal Sur con veinte años.

Porque su trayectoria explica también por qué su testimonio resuena. Nacido en 1985, Manuel Sánchez Vázquez se curtió en el humor andaluz desde ‘Hagamos el humor’ hasta ‘La semana más larga’, se ganó el respeto del Carnaval de Cádiz, condujo Tierra de talento y recogió el Premio Iris al mejor presentador autonómico y la Medalla de Andalucía. No es un recién llegado que descubre la exposición pública: es un profesional con dos décadas de oficio que, precisamente por eso, sabe distinguir entre una crítica dura y una amenaza a sus hijos.

Lo que cuesta ocupar un altavoz

No es la primera vez que el humorista se enfrenta a una ola de odio digital. Tras su pregón del Carnaval de Cádiz y su paso por otros programas, ya expuso públicamente mensajes que iban desde el «si te veo por la calle te inflo» hasta deseos explícitos de que la enfermedad regresara. Aquello fue un episodio anterior y distinto del que relató anoche, aunque la mecánica sea idéntica: el altavoz atrae al insulto y el insulto escala hasta la amenaza cuando nadie lo frena. Conviene precisar que, en lo revelado en el programa, no consta que el presentador haya presentado denuncia formal por los mensajes de estas cinco semanas.

Queda la incomodidad de la escena y también su lección. Un hombre que ha pasado por un quirófano y por una sala de oncología pide en directo, ante un millón de personas, que no se use su enfermedad como insulto. El público aplaudió. La política, de momento, calla. Y él seguirá presentándose cada madrugada ante una cámara, contando chistes en un país donde hacer reír, aparentemente, también puede costar amenazas de muerte.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

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