El panorama televisivo nacional despide a Txumari Alfaro, el carismático divulgador y naturópata que revolucionó la pequeña pantalla con sus remedios caseros, quien ha fallecido a los 73 años. Su labor en TVE y Antena 3, especialmente al frente de La botica de la abuela, marcó un hito en la divulgación de la medicina natural, logrando conectar con millones de hogares a través de una cercanía y un carisma que hoy forman parte de la historia de nuestra televisión.
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El nacimiento de un fenómeno social y televisivo
La noticia ha caído como un jarro de agua fría en el sector mediático: Jesús Mari Alfaro Martón, conocido por todos como Txumari, falleció este sábado en su Pamplona natal. Nacido en Arguedas en la Navidad de 1952, Alfaro no fue un presentador al uso, sino un profesional de la naturopatía que supo traducir el lenguaje de las plantas medicinales y los hábitos saludables a un formato de masas. Desde 1988, dirigía su propio centro médico naturista en la capital navarra, defendiendo una visión de la salud donde la alimentación y los remedios populares eran los pilares fundamentales.
Su gran oportunidad llegó en 1996, cuando Televisión Española apostó por un espacio que, bajo el título de La botica de la abuela, otorgaba soluciones cotidianas a dolencias comunes sin pasar por la farmacia convencional. Según recoge el diario La Razón, este formato no solo fue un éxito de audiencia, sino que convirtió a Txumari en un rostro imprescindible de la televisión matinal de los noventa. Su estilo era directo, sencillo y extremadamente familiar, una fórmula que le permitió saltar posteriormente a la televisión privada de la mano de Ana Rosa Quintana en el mítico programa Sabor a ti.
Entre el éxito masivo y la mirada crítica de la ciencia
Pese a que su trayectoria incluyó programas propios como La botica de Txumari y colaboraciones en cadenas como Telecinco o LaSexta, su figura siempre estuvo rodeada de un aura de debate. La comunidad médica profesional no siempre vio con buenos ojos la forma en que el navarro presentaba sus soluciones naturales, generando controversias sobre la validez científica de algunos de sus consejos. Sin embargo, Alfaro nunca dio un paso atrás en su filosofía, defendiendo con firmeza la conexión intrínseca entre las emociones, el cuerpo y los hábitos de vida.
Para Txumari, la divulgación iba más allá de la pantalla. Fue un autor prolífico con más de una decena de libros publicados, entre los que destacan títulos como Plantas y remedios naturales o Salud a la carta. En sus páginas, solía repetir una máxima que resumía su visión del mundo: “el amor es la medicina milagrosa”. Esta mezcla de humanismo y medicina tradicional fue lo que le permitió mantener una audiencia fiel incluso cuando el impacto masivo de sus primeros años comenzó a diluirse.
Un adiós íntimo para el boticario de la nación
En el plano personal, Txumari Alfaro deja un vacío profundo en su familia, compuesta por su esposa, Charo Larraya, y sus dos hijas, María y Juncal. Los restos del comunicador fueron incinerados este domingo en Pamplona en la más estricta intimidad. No obstante, quienes deseen rendirle un último homenaje podrán hacerlo este lunes 20 de abril en el funeral previsto en la iglesia de Santa María de la Esperanza de Doniantzu, en Zizur.
Con su partida, desaparece un estilo de hacer televisión divulgativa que hoy, en la era de la información instantánea, parece casi un recuerdo romántico. Alfaro no solo enseñó a España a usar el ajo o la miel para los resfriados; demostró que la sabiduría popular, bien empaquetada y servida con carisma, podía ser el contenido más competitivo del prime time y la franja matinal. Su legado perdurará en las estanterías de miles de casas donde sus libros siguen siendo la guía de consulta ante cualquier achaque cotidiano.
