Lo que Alejandra Rubio y Carlo Costanzia se encontraron al entrar por la puerta de casa con Tessa en brazos era un ramo de flores en tonos rosas y blancos que nadie les había anunciado. La excolaboradora de televisión lo fotografió y lo compartió con sus seguidores con una frase que resume cómo está viviendo estos primeros días fuera del hospital. «Estamos en una nube ahora mismo».
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Un ramo esperando en la puerta

El regalo llegó sin previo aviso y en el momento exacto en que la pareja pisaba de nuevo su domicilio madrileño tras el alta. Son flores en tonos rosas y blancos, el detalle de bienvenida con el que la pareja no contaba y que se ha sumado al aluvión de felicitaciones que les está llegando desde que se conoció el nacimiento de su segunda hija. Alejandra Rubio quiso enseñarlo, y la imagen del ramo se ha convertido en la postal de esta vuelta a casa con un nuevo miembro en la familia. Ni ella ni Carlo Costanzia han precisado quién se lo envió.
La frase que acompaña a esa vuelta a casa es corta y no admite lectura doble. «Estamos en una nube ahora mismo». Es la confesión de la inmensa felicidad que vive en este momento tan especial, después del gran acontecimiento familiar. Junto al padre de sus dos hijos vive la magia de las primeras veces al llegar a su hogar con un nuevo miembro en la familia. La bienvenida floral se suma a un goteo constante de mensajes que la pareja ha recibido desde el nacimiento, y que la propia Alejandra Rubio ha reconocido que no dan abasto para responder uno por uno.
La foto en blanco y negro desde la cama del hospital
Junto al ramo, la hija de Terelu Campos rescató una imagen de los días que pasó ingresada. Es una fotografía en blanco y negro, tomada en la habitación, en la que se la ve tumbada en la cama hospitalaria y sonriente. No es una imagen de dolor ni de queja: es la que ella eligió para dar las gracias a todos los que se han preocupado por cómo iba el proceso. «Mil millones de gracias por todos los mensajes preciosos que estamos recibiendo», escribió al publicarla, sin entrar en detalles médicos ni en explicaciones que nadie le había pedido.

Esa fotografía es, hasta ahora, lo más cerca que ha dejado mirar de los días de hospital. La pareja ha llevado el nacimiento con una discreción poco habitual en el clan, y la elección del blanco y negro tampoco parece casual: recorta el escenario clínico, deja fuera los aparatos y se queda con la cara. La niña, Tessa, no aparece en ella. En las imágenes que han ido compartiendo desde entonces, la recién nacida tampoco se enseña de frente, un límite que los dos vienen manteniendo y que no han explicado en ningún momento.
El paseo corto hasta la farmacia

La salida del domicilio no fue un paseo largo ni un posado: los dos bajaron a una farmacia cercana a hacer unos recados necesarios para estos primeros días con un bebé en casa. Esa pequeña salida ha servido para comprobar de primera mano cómo se encuentra ella tras dar a luz y cómo afronta sus primeras horas fuera de la clínica. Es también la primera vez que se la ve por la calle desde que dejó el hospital.
En ese recorrido se la ha visto caminando con paso muy pausado y apoyándose firmemente en el brazo de Carlo Costanzia. El gesto se explica solo: el parto acabó requiriendo finalmente una cesárea, y ella continúa recuperándose poco a poco de la intervención quirúrgica. De ahí la lentitud, el apoyo constante y una salida de apenas unos minutos: un recado corto y de vuelta a casa, sin más paradas.
De un nacimiento guardado a una casa llena de flores
La llegada a casa cierra unos días de mucho ruido alrededor de una noticia que la pareja quiso llevar en privado. La niña nació el pasado 30 de agosto y convirtió de nuevo en abuela a Terelu Campos, nieta a su vez de la casa que levantó María Teresa Campos. Días después, la propia Alejandra Rubio buscaba al responsable de que el parto se hiciera público antes de que ella lo contara, después de habérselo ocultado a casi toda la familia.
Ese contraste es el que deja la imagen de hoy. La misma mujer que estos meses ha ocupado titulares por sus salidas de tono, por su etapa como colaboradora y por la relación con su entorno familiar aparece ahora enseñando un ramo de flores y agradeciendo mensajes, con la nueva rutina recién empezada y la recuperación por delante. Y con una casa a la que se ha vuelto de cuatro, no de tres.
