Montoya ha rodado una película. Lo contó él mismo este jueves a mediodía en sus redes, con fotos del rodaje y sin decir el título ni qué papel hace, pero agradeciéndoselo a una productora que trabaja en el Valle del Baztán. «Estoy tremendamente feliz y emocionado de haber podido cumplir el sueño de participar en una película y vivir desde dentro la experiencia de un rodaje», escribió José Carlos Montoya, el utrerano que se hizo mundialmente conocido corriendo por una playa dominicana.
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Una comedia de divorcio, bodas de plata y un okupa misterioso

Lo que Montoya ha rodado es una comedia, y la película se llama Hasta que el juzgado nos separe. La sinopsis que se hizo pública al arrancar la grabación cuenta la historia de Javi y Marta, veinticuatro años casados y uno separados, que solo quieren firmar el divorcio: un retraso judicial, un cuñado demasiado entusiasta y la delicada salud de la madre de él les obligan a fingir que siguen siendo la pareja perfecta durante el fin de semana de sus bodas de plata. Al enredo se suman la nueva y joven novia de Javi, una influencer que convierte todo en contenido viral, el extravagante jefe y autoproclamado gurú espiritual de Marta, una abuela sin filtro, un okupa misterioso y dos hijos decididos a sabotear el divorcio. El rodaje arrancó el lunes 10 de agosto en el valle navarro.






El reparto es la parte que sitúa dónde se ha metido Montoya. Junto a él aparecen Macarena Gómez, Fran Perea, Raúl Tejón, Charo Reina, David Pareja, Cristina Ruiz, Cristian Gamero, Amaia Miranda y Alan Miranda, actores con trayectoria larga en el cine y la televisión de este país. Fue precisamente Cristina Ruiz quien dio el título que él se había callado, al celebrar en sus redes que forma parte del reparto y describir un ambiente de rodaje parecido al que él contaba. Que el utrerano no figure entre los nombres difundidos al empezar la grabación apunta a una intervención acotada; la información publicada sobre su fichaje habla directamente de un cameo, aunque ni él ni la actriz han usado esa palabra: él dice «participar en una película».
Quién dirige y dónde se rueda
Dirige Cristina Urgel, y su nombre explica bastante del salto: está nominada a un Goya. La productora es el otro dato llamativo. Midnight Fear Factory, a la que Montoya agradece la acogida, se presenta en su perfil público como un centro de producción de cine de terror hecho en el Valle del Baztán, y lo escribe en castellano y en euskera. Es un proyecto joven y pequeño, de apenas unos cientos de seguidores y un puñado de publicaciones, que trabaja en unos antiguos estudios rehabilitados como platós de cine en ese valle navarro. Que el rodaje está en marcha allí lo confirmó esta semana la prensa de la zona, que situó a Macarena Gómez grabando la película en el Baztán.
De la parte que le toca a él sigue sin saberse casi nada. No ha trascendido a quién interpreta, ni cuántas secuencias tiene, ni si el rodaje ha terminado ya para su personaje. Tampoco hay fecha de estreno: nadie la ha hecho pública, ni la dirección ni la productora han difundido una nota que ordene esos datos, y lo único que dejó dicho el propio protagonista sobre cuándo podrá verse fue una frase de despedida en su publicación, con la que cerraba el agradecimiento al equipo y se quedaba a la espera del estreno como un espectador más.
El tercer movimiento en un mes, y el que menos se veía venir

El debut de Montoya no llega en un momento cualquiera, sino en mitad de una reconversión que lleva semanas dando pasos. A mediados de julio publicó una rumba pop que él mismo presentó como su verdadero primer single y el arranque de una carrera musical en serio. Poco después llegó el movimiento que más ruido hizo: su entorno sostuvo que había rechazado treinta mil euros por volver a un reality, una oferta que ni la cadena ni la productora han confirmado, y que él acompañó de una explicación clara sobre por qué no quiere revisitar aquella etapa.
La semana pasada sí volvió a pisar el formato que lo cambió todo, aunque conviene precisar cómo: no como concursante ni como fichaje de la nueva edición, sino apareciendo un día en la sala de los castings como consejero de los aspirantes. «Qué recuerdos, quillo», dijo al entrar en la misma habitación en la que él esperó su turno hace dos años. El balance del mes son, por tanto, una canción, una negativa sonora y ahora un rodaje.
