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Corazón

Miguel Ángel Muñoz destapa el duelo demoledor por su madre y su Tata y desmonta el delirio de ‘Un paso adelante’ con un «imposible no creerse Dios»

Pedro Serrano González
5 min 43
miguel angell muñoz portada

Miguel Ángel Muñoz ha posado a los 43 años en la portada de Men’s Health que rechazó hace veinte, de ídolo de masas de Un paso adelante, y ha puesto encima de la mesa los tres años más duros de su vida: cuatro muertes, veinte de terapia y una película sobre cómo se huye del duelo a 200 por hora.

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Miguel Ángel Muñoz abre la conversación sin adornos. «No estoy al 200 %, como estaría si no hubiera fallecido mi madre, pero aquí estoy», asegura. Lleva 32 años en el oficio y no ha faltado un solo día al trabajo: ha ido a rodar con dos dedos rotos, con un orzuelo, con un derrame y con fiebre, una disciplina que su Tata llevaba a gala y que él ha hecho suya. «Y no es por refugiarme en el trabajo. Las cosas hay que vivirlas, te tienen que atravesar», añade.

«En España hablamos muy poco del duelo y de la muerte. Nos da muchísimo miedo»

Las cuentas las hace él mismo: perdió a su Tata, después a su tío, después a su íntimo amigo Pepe Casanova y este mismo año a su madre. «Han sido tres años muy complicados, los más difíciles de mi vida a nivel emocional», resume el intérprete. Durante el año de rodaje de su última película se había matriculado en una formación sobre duelo y final de la vida, y las muertes se encadenaron justo al terminarla: de ahí salieron, cuenta, las herramientas y los compañeros en los que se apoya. Con el país en el que le ha tocado atravesarlo no se anda con rodeos. «En España hablamos muy poco del duelo y de la muerte. Nos da muchísimo miedo».

En una portada de revista de fitness, Miguel Ángel Muñoz coloca la salud mental por delante del entrenamiento. «Hago terapia desde hace veinte años, y eso es lo que me sostiene. Yo necesito sí o sí una hora a la semana con mi terapeuta y cada cierto tiempo hacer otra terapia más inmersiva, grupal, otras formaciones. Eso lo necesito muchísimo más que la alimentación o que el gimnasio», detalla. Del paso del tiempo no reniega: a los actores, sostiene, los hace mejores. «Sé que todo lo bueno tiene una cara B», remata.

La película de la que huía a 200 por hora y en la que aparece su madre

Ese duelo tiene forma de largometraje. Después de la premiada 100 días con la Tata, estrenó en el Festival de Málaga La última vuelta, que llegará pronto a los cines. «En esta película hay dos mundos. El de las carreras de coches, y luego, de fondo, el de la muerte y el duelo, y cómo escapamos de ellos, en mi caso a 200 km/h en un coche de carreras. Me agarraba a eso porque estaba sufriendo tanto con la muerte de mi Tata que no lo podía soportar», explica.

Su madre aparece en la cinta y Miguel Ángel Muñoz dice que la película ha cobrado más sentido todavía con el tiempo. «Me hace mucha ilusión tener ese recuerdo suyo en algo tan personal para mí y en lo que a ella también le apetecía estar», afirma. Es la segunda vez que convierte una ausencia en material de rodaje, después de la que dedicó a la mujer que lo crió.

Un Porsche, seis escoltas y «creerse Dios» a los veintipocos

La otra mitad de su biografía va veinte años hacia atrás. «Fue como “La Casa de Papel” sumándole “Élite”, y encima con conciertos con la cantidad de gente que mete Bad Bunny en el Metropolitano. Si hubiéramos tenido redes sociales, nos hubiéramos vuelto locos», compara al recordar lo que fueron Un paso adelante y UPA Dance. Conducía un Porsche Carrera 4 Sport y se movía con seis hombres de seguridad cada vez que iba a un concierto. «Imposible no creerse Dios en ese momento», admite. Lo mantuvo en la tierra no tontear con las drogas ni con el alcohol y conservar a los amigos de siempre.

Ni con esas se ahorra el juicio. «Y a pesar de todo, en muchos momentos fui estúpido. Me veo en algunas entrevistas y me daría tres bofetones. No nos prepararon para ese éxito». Del desgaste de entonces viene el portazo que dio a esta misma portada hace dos décadas: se había quitado tanto la camiseta en UPA Dance, en la Bravo, en el Nuevo Vale y en la Loka, que durante años no le dio la gana de volver a enseñar los abdominales. De aquello guarda las zapatillas Capezio que aún se calza para ensayar, dos sillones del rodaje y un grupo de mensajería con Beatriz, Mónica y Pablo en el que Silvia no está y él no sabe por qué.

Su madre, Cristina Blanco, murió a los 61 años el pasado 7 de junio de un infarto en el centro de Majadahonda donde residía, y él se despidió con una carta abierta en la que puso nombre al trastorno mental diagnosticado demasiado tarde que apartó de los platós a la que fue mano derecha de María Teresa Campos. En marzo ya había llevado al certamen malagueño esa manera suya de convertir el riesgo extremo en terapia para aprender a vivir sin Luisa Cantero, la Tata que murió en 2023.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

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