Hoy se cumple un año de la muerte de Verónica Echegui, y lo que entonces no se supo pesa tanto como lo que se supo: la actriz llevaba un mes ingresada en un hospital de Madrid y ni siquiera muchos de sus compañeros de profesión sabían qué le ocurría. Nunca hizo público el Cáncer que padecía. Doce meses después, el Ayuntamiento de Madrid ha inscrito su nombre en la placa de un banco del Parque de El Retiro.
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Un mes ingresada sin que lo supieran ni sus compañeros de profesión

Verónica Echegui murió a los 42 años tras una enfermedad que llevó en la más estricta intimidad. Personas de su entorno confirmaron que estaba ingresada desde finales de julio en el Hospital 12 de Octubre de Madrid, pero incluso muchos compañeros y amigos desconocían lo que le pasaba: solo su círculo más estrecho conocía su lucha contra el cáncer, un diagnóstico que nunca hizo público y que, según se publicó entonces, la llevó a viajar al extranjero en busca de ayuda. Ese mismo entorno asegura que, hasta ese último ingreso, Echegui seguía trabajando con ilusión en nuevos proyectos y negociando trabajos que no llegaron a firmarse. El silencio no fue un capricho. La periodista Pilar Vidal lo resumió en una frase. «Ella en ningún momento quería dar pena».
Esa decisión explica el desconcierto del sector el día del anuncio. Echegui estaba en activo, con una serie recién estrenada y con proyectos sobre la mesa, y sostuvo una versión pública de normalidad mientras se sometía a tratamiento: no hubo comunicado previo, ni parte médico, ni una sola entrevista en la que se dejara caer el diagnóstico. Lo que hoy se conoce de su último año —el ingreso de finales de julio, los viajes fuera de España, las conversaciones sobre papeles que ya no iba a poder rodar— se ha ido reconstruyendo después, a partir de lo que ha contado la gente que estuvo con ella.
La frase sobre la muerte que dejó dicha en su última promoción
Poco antes, durante la promoción de la serie A Muerte, a la actriz le preguntaron por el miedo. «Creo que esta sociedad se ha esforzado mucho en que tengamos miedo a la muerte. Yo, más que miedo a la muerte, tengo miedo a la enfermedad y al sufrimiento», contestó. Y siguió. «Me pregunto cómo la viviríamos si nos hubieran hablado de ello desde la confianza y desde otro punto de vista… Que nos plantearan cuestiones y nos familiarizaran desde pequeños con la muerte porque es algo que vamos a afrontar». Aquella respuesta se publicó entonces como una reflexión más de una entrevista de promoción, y hoy es la cita que abre casi todos los recuerdos de Echegui.

Su nombre quedó ligado desde el principio a Yo soy la Juani, el papel de chica de extrarradio con el que se dio a conocer, pero su trayectoria terminó siendo bastante más ancha que aquel arranque. Detrás quedan una manera de interpretar sin artificio y un salto a la dirección que le valió el Goya al mejor cortometraje de ficción por Tótem Loba, una pieza que ella misma levantó a partir de una experiencia personal que había vivido a los 17 años y que había callado durante años. Ese doble movimiento —la actriz que se hace directora y que convierte lo íntimo en material de trabajo— es el que hoy sostiene el reconocimiento del sector, más allá del impacto que provocó su adiós.
Álex García, el duelo en voz alta y un banco al sol en El Retiro


Álex García, que fue su pareja durante trece años y la acompañó hasta el final pese a que no estaban juntos sentimentalmente desde 2023, ha sido quien ha hablado del duelo. Una semana después de la muerte hizo pública una carta manuscrita. «Mis ojos han llorado, Vero, han llorado mucho en los últimos días… Te has tenido que marchar para que esta profesión se ponga de acuerdo en algo». En ese mismo texto se comprometió a continuar con su «hermoso legado» «sin miedo, descalzo y con amor», y escribió que está en él «hacer del dolor algo hermoso sin darle la espalda al dolor y alargar los momentos de alegría». Meses más tarde describió su estado como de aceptación —»me estoy escuchando a mí mismo»— y resumió cómo encaraba el año siguiente. «No hago planes. Ahora mismo vivo cada día».

El homenaje material ha llegado del Ayuntamiento de Madrid, que ha colocado una placa conmemorativa en un banco del Parque de El Retiro, en el paseo de Colombia, junto al Estanque, dentro de la iniciativa Un banco para la memoria, dedicada a figuras de la cultura fallecidas en 2025. Comparte convocatoria con nombres como Eusebio Poncela o Manolo Zarzo, y el emplazamiento no es menor: es un banco al sol en la ciudad en la que nació. No es el primer recuerdo público del año. En junio, cuando ella habría cumplido 43 años, el actor se rompió en un homenaje televisado al revivir el rodaje en el que se dieron su primer beso, el de Seis puntos sobre Emma, allá por 2010, donde empezó todo.
