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Cultura

Malú denuncia las trabas de la industria musical: «A las mujeres nos ponen fecha de caducidad pronto»

Pedro Serrano González
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La cantante Malú se ha sincerado por completo en una íntima entrevista concedida a un medio digital, donde ha presentado su nuevo proyecto discográfico, titulado Quince, y ha aprovechado la altavoz mediático para lanzar una durísima crítica contra el machismo sistémico que impera en la industria de la música en España. La artista madrileña, que acumula ya 28 años de impecable trayectoria sobre los escenarios, ha denunciado la alarmante falta de oportunidades y el severo escrutinio al que se enfrentan sus compañeras de profesión al ir cumpliendo años o al tomar la decisión de convertirse en madres, un techo de cristal que no afecta de igual manera a los hombres del sector.

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La intérprete de ‘Aprendiz’ ha hablado sin tapujos sobre las barreras invisibles pero destructivas que condicionan las carreras de las solistas femeninas en nuestro país. Con la madurez que le otorgan sus 44 años y sus más de dos millones de copias vendidas, la madrileña ha puesto el dedo en la llaga al analizar cómo el engranaje comercial penaliza el envejecimiento natural de las mujeres. «A las mujeres nos ponen una fecha de caducidad relativamente pronto en la industria de la música y eso se acelera sobre todo cuando eres madre», ha sentenciado con firmeza, evidenciando que la llegada de un hijo suele provocar que las estructuras discográficas comiencen a mirar hacia otro lado o a devaluar el producto artístico.

Para la veterana ‘coach’ del formato televisivo La Voz, resulta de vital importancia abrir este debate en un momento en el que, si bien se celebra el liderazgo de figuras femeninas en las listas de éxitos, las dinámicas de fondo siguen siendo profundamente desiguales. Malú ha lanzado una pregunta incómoda dirigida directamente a los despachos de las multinacionales: «¿Por qué penaliza que vayas cumpliendo años? ¿Por qué penaliza que tengas hijos y se nos deja de ver cuando nos convertimos en madres? Ellos se convierten en padres, ¿por qué no les penaliza? Tengo mucha curiosidad». Esta espina clavada la acompaña tras décadas de lidiar con un arraigo cultural muy fuerte en España que tiende a invisibilizar el talento femenino maduro.

El peso destructivo de la coraza mediática

El lanzamiento de este decimoquinto álbum de estudio ha servido también como un proceso de catarsis personal para la artista, quien reconoce haber vivido atrapada durante demasiado tiempo en un personaje plano e inflexible diseñado exclusivamente para proteger su intimidad. Malú comenzó a trabajar de manera profesional con tan solo 15 años, una edad en la que se vio obligada a camuflar su timidez e inseguridades crónicas tras una máscara de madurez impostada para poder sobrevivir a las brutales expectativas del mercado.

Esa dualidad interna terminó por pasarle una factura psicológica devastadora a lo largo de los años de mayor ebullición comercial. A pesar de ostentar el récord histórico de ser la solista femenina que más veces ha conseguido abarrotar el Movistar Arena de Madrid, la cantante confiesa que gestionaba semejante volumen de éxito con unos niveles de ansiedad insostenibles y un pánico constante a no rozar la perfección técnica. «Ese personaje se comía a la persona y hubo un momento en el que a mí esa dualidad me estaba matando. No era libre de tomar decisiones», ha relatado con valentía, rememorando una etapa de severa autoexigencia donde el sufrimiento eclipsaba cualquier atisbo de disfrute artístico.

La lesión de tobillo que le salvó la vida

El freno de mano definitivo a esta destructiva inercia profesional llegó de la forma más inesperada y traumática posible. Una grave rotura de ligamentos en el tobillo obligó a la intérprete a pasar de urgencia por el quirófano y a suspender por completo sus compromisos laborales. Ese parón forzoso se transformó en el espacio de reflexión que tanto necesitaba para revaluar sus prioridades vitales. Fue en ese aislamiento cuando Malú asumió con crudeza que no era feliz a pesar de estar haciendo historia en la música pop.

Aprender a soltar las riendas del control absoluto y vaciar la mochila de las presiones externas le ha permitido diseñar una madurez artística mucho más pura, consciente y conectada con las emociones reales. Despojada por fin de los miedos del pasado, la madrileña descarta de forma categórica cualquier hipótesis sobre una hipotética retirada de los escenarios. «Yo no voy a dejar la música. No sé respirar sin contar mis cosas, sin desahogarme», concluye la cantante, dispuesta a exprimir esta nueva etapa de paz, libertad y reconciliación con su propia historia.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

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