Hay fechas que el calendario nunca logra suavizar. Para Paz Padilla, el 18 de julio es una de ellas: este sábado se cumplen seis años de la muerte de Antonio Vidal, el hombre que marcó su vida, su compañero y su gran amor. Y, como cada aniversario, la presentadora no ha podido contener las lágrimas. Se rompió en directo durante la emisión de su programa al hablar de esta herida que, reconoce, no cicatriza, y horas antes había compartido un homenaje tan íntimo como estremecedor con el que mantiene vivo a quien fue el amor de su vida.
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Lágrimas en directo y un poema que ni el tiempo borra
La humorista gaditana rompió a llorar ante las cámaras al recordar el aniversario, reconociendo lo importante que es permitirse desahogar el dolor en lugar de esconderlo. Es su manera, seis años después, de honrar una ausencia con la que ha aprendido a convivir, pero que, como ella misma resume, «esto no se supera nunca». Antes de sentarse en el plató, Paz Padilla ya había abierto su corazón en redes con un vídeo recopilatorio de los momentos más felices que vivió junto a Antonio: su boda, sus viajes, sus paseos, esas escenas cotidianas llenas de complicidad que ahora atesora como un legado.
El carrusel, acompañado de un poema como banda sonora, es una declaración de amor más allá del tiempo. «Te buscaré entre la luz y lo eterno… en cada alegría y en todos mis silencios», arranca el texto, que continúa con unos versos capaces de conmover a cualquiera: «Te buscaré en lo profundo del corazón, ahí donde nadie te puede borrar, porque siempre serás esa estrella que nunca deja de brillar y me marca el camino por el que debo transitar». Y culmina con una frase que condensa toda una historia: «Seremos eso que ni el tiempo se atreve a borrar». Un mensaje que ha emocionado a sus seguidores, conocedores del vínculo tan intenso que unió a la pareja.
Una historia de amor de novela: de Zahara a la despedida
La suya fue una de esas historias que parecen escritas para el cine. Paz y Antonio se conocieron siendo apenas unos adolescentes en Zahara de los Atunes, la playa gaditana que sería testigo de los capítulos más importantes de su vida. Aquel primer amor juvenil se apagó cuando la vida adulta los llevó por caminos distintos —ella llegó a casarse con su representante, Albert Ferrer, con quien tuvo a su hija Anna—, pero el destino, cuando la conexión es tan honda, siempre encuentra la manera de volver a unir. Dos décadas después se reencontraron y se enamoraron como si el tiempo no hubiera pasado.
En octubre de 2014 se dieron el «sí, quiero» en una romántica ceremonia en Zahara de los Atunes, y dos años más tarde, en 2016, sellaron su unión con un rito hindú. «Me he casado con el hombre de mi vida, no me vuelvo a separar», confesó entonces una Paz Padilla radiante, convencida de haber encontrado a su alma gemela. Nada hacía presagiar que aquella felicidad tuviera fecha de caducidad.
El duelo más difícil y la lección de vida
En 2019 llegó el golpe más inesperado: a Antonio le diagnosticaron un tumor cerebral. La familia decidió vivir la enfermedad en silencio, protegiendo su intimidad, y Paz no se separó de él ni un instante, convirtiendo cada tratamiento y cada noche de incertidumbre en un acto de amor. Tras un año de lucha, Antonio Vidal falleció el 18 de julio de 2020, a los 53 años. La pérdida se solapó, además, con la de su madre, Lola, fallecida apenas unos meses antes, y años después con la de su hermano Luis. «Solapé el duelo de mi madre y el de mi Antonio. Se fueron con cuatro meses de diferencia. Yo no sabía por quién lloraba», confesaría más tarde.
De aquel abismo, sin embargo, Paz Padilla ha sabido extraer una lección que ha compartido con miles de personas en sus libros El humor de mi vida y Alzar el Duelo, este último publicado en 2026. Ha aprendido a mirar la muerte «a los ojos», a soltar el rencor y la culpa, y a transformar el sufrimiento en gratitud. «El hecho de que haya muerto mi marido no me ha quitado las ganas de vivir; se lo debo a él», ha repetido en más de una ocasión.
Hoy hace seis años que Paz se despidió de Antonio, su marido ❤️🩹
— El show de Paz (@elshowdepaz) July 18, 2026
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Por eso, cada 18 de julio, en lugar de esconderse, elige recordar a Antonio a plena luz: llorándolo sin pudor, sí, pero también celebrando un amor que empezó en la adolescencia y que, seis años después, sigue guiándola en cada paso que da.
