Madrid contiene la respiración a la espera de la gran cita, pero ya tiene escrito, hasta el último detalle, el guion de la fiesta. Si la Selección Española conquista este domingo ante Argentina el título del Mundial de fútbol, la capital se echará a la calle el lunes por la tarde para recibir a sus campeones con un desfile en autobús que recorrerá el corazón de la ciudad hasta la plaza de Cibeles. Y, como manda el protocolo con los héroes del deporte, los jugadores serían recibidos también por el Rey Felipe VI y por el Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
Te recomendamos

Irene Gil apaga de un plumazo el rumor del regreso de Enrique Pastor a Contubernio 49 y deja un reproche: «Sigue habiendo gente que necesita un click a cualquier precio»

Haaland cambia el Mundial por la pasarela: coincide con Jennifer Lopez en la gran semana de Dolce & Gabbana en Sicilia

Felipe VI, Letizia, Leonor y Sofía cambian de agenda para volar a Nueva York y vivir en directo la final del Mundial

Con el público ya dentro de Viveros y a una hora del arranque: València desaloja el recinto y deja a Ana Torroja sin concierto por riesgo de reventones térmicos
El recorrido: de Moncloa a Cibeles con la afición volcada
Los planes los avanzó este viernes el delegado del Gobierno en la capital, Francisco Martín, ante los medios congregados en la sede de la Delegación. Según explicó, en el caso de que la actual campeona de Europa se imponga a la Albiceleste, el lunes por la tarde tendría lugar un recorrido de celebración por las calles de Madrid que arrancaría en el intercambiador de Moncloa y cuyo «punto álgido» sería, cómo no, la plaza de Cibeles, el escenario en el que la afición ha vivido las noches más gloriosas del fútbol español. El dispositivo no será menor: un operativo reforzado con 500 policías nacionales y 150 guardias civiles velará por que la celebración transcurra sin sobresaltos.

El propio delegado, prudente, se limitó a señalar esos dos puntos del callejero madrileño y dejó en manos de la Real Federación Española de Fútbol el resto de los detalles del itinerario. Habrá que esperar, por tanto, a que la RFEF perfile el trazado exacto del autobús descubierto que, si la historia se repite, volvería a convertir el paseo entre Moncloa y Cibeles en un mar de banderas, bufandas y gargantas rotas de tanto cantar. Un cierre a la altura de lo que supondría un nuevo entorchado mundial.
La recepción institucional a los campeones
La fiesta popular en Cibeles no sería, además, el único homenaje reservado a los futbolistas. Tal y como es costumbre cuando el deporte español firma una gesta de esta magnitud, está previsto que la plantilla sea recibida por las máximas instituciones del país: el Rey Felipe VI, aficionado confeso y presente en muchas de las grandes citas de La Roja, y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, dispensarían a los jugadores el reconocimiento oficial que corresponde a unos campeones del mundo. Un guiño protocolario que pondría el broche institucional a una jornada que Madrid quiere vivir por todo lo alto.
Todo, eso sí, condicionado a un «si» tan ilusionante como exigente. Porque antes de pensar en autobuses y recepciones, la Selección Española tiene por delante la prueba de fuego: batir a una Argentina que llega a la final con la vitola de gran favorita y con la ambición de revalidar su corona. El desenlace se decidirá este domingo sobre el césped del MetLife Stadium de Nueva Jersey, en Estados Unidos, en un duelo que promete quedar grabado en la memoria del fútbol.
Una ciudad preparada para estallar de alegría
Mientras llega el momento de la verdad, Madrid se ha engalanado para la ocasión con pantallas gigantes, zonas de aficionados y un ambiente que se palpa en cada esquina. La plaza de Cibeles, epicentro histórico de las celebraciones deportivas de la ciudad, aguarda expectante por si toca volver a teñirse de rojo y desatar la euforia colectiva, esa que solo un título mundial es capaz de provocar. La capital, como todo el país, sabe que está a un solo partido de escribir una de las páginas más felices de su historia reciente.
Queda, pues, lo más difícil, que es ganar; pero el operativo está listo, el recorrido esbozado y la ilusión, desbordada. Si la Selección Española cumple su parte este domingo, el lunes Madrid vivirá una tarde para el recuerdo, con el autobús rodando hacia Cibeles y millones de personas soñando con volver a gritar aquello de que somos campeones del mundo. La cuenta atrás ya ha empezado.
