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Opinión

El volantazo de Óscar Repo: del colaborador al que arropamos frente a Terelu al podcast con José Antonio León, el hombre al que decía no soportar

Pedro Serrano González
6 min 9
oscar repo león

Hay noticias que, más que sorprender, ordenan de golpe las piezas de un rompecabezas que llevaba días sin encajar. La de hoy es una de ellas. Óscar Repo, colaborador de esta casa desde nuestros inicios, se lanza a un videopodcast semanal —algo perfectamente legítimo y que, en circunstancias normales, celebraríamos— de la mano, precisamente, de José Antonio León. El mismo José Antonio León al que dedicó, en estas mismas páginas, una de las columnas más severas que se recuerdan. Y de repente, como decíamos, todo cobra sentido.

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De casa, y con la puerta siempre abierta

Conviene empezar por el principio, porque este periódico no habla de oídas. Óscar Repo comenzó a colaborar con nosotros cuando apenas echábamos a andar, firmando cada semana su columna de opinión sobre televisión. Le vimos crecer, aplaudimos su marca —el humor, la cercanía, esa mirada distendida sobre la crónica social que se ganó desde la pantalla de un móvil, sin apellidos ni padrinos— y celebramos con sinceridad su desembarco en Telecinco, en De lunes a viernes. Su objetivo, dicho por él mismo, era «entrar en Telecinco», y así se lo hicimos saber: nos alegramos de corazón, como se alegra uno de los suyos. No hubo recelo ni cálculo. Hubo orgullo.

Es más: cuando Terelu Campos le organizó una encerrona bochornosa el día de su debut nacional, una lección de clasismo y prepotencia que aquí denunciamos sin medias tintas, fue este humilde medio quien salió a dar la cara por él mientras el plató entero se le echaba encima y apenas le dejaban hablar. Lo defendimos entonces porque creíamos —y seguimos creyendo— en aquel chico que llegaba sin herencias.

Tanto confiábamos en el vínculo que teníamos ya cerrada su colaboración semanal permanente para septiembre; tanto, que nos hallamos inmersos en la preproducción de un videopodcast propio —del que pronto daremos detalles— en el que Óscar Repo se ofreció, motu proprio, a arrimar el hombro para ponerlo en marcha. Esa era la relación. O eso creíamos.

El hombre al que, según él mismo, no soportaba

Y aquí es donde el relato se tuerce. Porque el compañero de micrófono que Óscar Repo ha elegido para su nueva aventura no es un desconocido, ni mucho menos alguien con quien mantuviera una relación cordial. Es el hombre al que, negro sobre blanco y en esta redacción, retrató como el paradigma de todo lo que dice detestar del oficio. En su columna sobre José Antonio León escribió que «aquellas lecciones de periodismo que daba con tanta contundencia se quedaron en el olvido», que se había convertido en «el colaborador que más rechazo provoca en la audiencia», que suaviza la información incómoda para agradar a los amigos y que con ello «traiciona al espectador». Llegó a atribuir sus comportamientos al «miedo a perder una silla tan cómoda» como la de De Viernes. No era una crítica tibia: era una enmienda a la totalidad, rematada, además, con la confesión privada de que sencillamente no lo soportaba.

Pues bien: a ese mismo hombre se sube ahora, todos los sábados, en un podcast semanal —bautizado como Backstage, que arranca hoy mismo con su primer episodio en YouTube—. Y no es una impresión nuestra el desconcierto que produce la maniobra; según ha podido saber este medio, la jugada habría sorprendido hasta al propio José Antonio León, que la ha resuelto con una frase tan reveladora como el propio giro: «No nos llevábamos bien, pero ahora sí». Ahora. Justo ahora. Es decir, justo después de que Óscar Repo aterrizara en el mismo programa en el que se sienta León. Uno tiene la mala costumbre de leer las fechas, y las fechas, en este caso, cuentan una historia que no necesita subtítulos: quien un día denunció con vehemencia las reconciliaciones de conveniencia protagoniza hoy la más flagrante de todas.

Los volantazos a conveniencia y el silencio que lo explicaba todo

Todo encaja, decíamos al principio. Encaja porque en los últimos días este periódico intentó ponerse en contacto con él en repetidas ocasiones y le resultó prácticamente imposible: llamadas que no vuelven, mensajes que se quedan en el aire, una puerta que hasta ayer estaba abierta de par en par y que, sin previo aviso, se cerró por dentro. Uno no entendía el porqué de aquel mutismo repentino en quien hasta hace nada se ofrecía a ayudarnos con nuestros proyectos. Hoy lo entendemos perfectamente. Ahora nos lo explicamos todo. Estos cambios de rumbo a conveniencia, estos volantazos sin justificación aparente, no los entendemos ni los entenderemos nunca, y desde luego no los compartimos. No porque nadie sea dueño de rehacer sus alianzas —faltaría más—, sino porque cuesta digerir que quien hizo bandera de la coherencia ajena archive la propia en cuanto le conviene.

Y que quede claro, porque es importante y va por delante: en estas líneas no hay una gota de despecho ni el más mínimo asomo de envidia. Nos alegramos, de verdad, de cada peldaño que suba en Mediaset; su podcast nos parece legítimo y le auguramos, ojalá, muchos oyentes. Lo defendimos cuando Terelu Campos lo humilló y él apenas podía defenderse; lo aplaudimos cuando cumplió su sueño. Lo único que hoy señalamos, con el mismo rigor con el que ayer lo arropamos, es la incongruencia. Y al hacerlo, no nos queda más remedio que darles la razón a todos aquellos que, en las redes, le afearon estos giros injustificados y a los que en su momento no prestamos demasiada atención. Tenían más razón que nosotros.

Probablemente Óscar Repo se entere por este mismo artículo de cuál es nuestra posición, y no deja de ser una paradoja más que el hombre que se ofreció a levantar con nosotros un proyecto conozca nuestro adiós a través de una pantalla. Pero así son las cosas cuando el diálogo se rompe unilateralmente. Desde este momento, su vinculación con este humilde medio ha pasado a la historia, y descartamos de manera drástica cualquier colaboración presente o futura, incluida la que teníamos apalabrada para septiembre. No hay rencor en la decisión; hay, sencillamente, coherencia, esa palabra que a algunos les pesa tanto y a otros nos parece innegociable. Le deseamos, con toda la sinceridad de la que somos capaces, toda la suerte y toda la incongruencia del mundo. Y ojalá dure mucho, muchísimo, en Mediaset… un deseo que, conociendo la casa, disponiendo de la información que disponemos y conociendo ya los vientos que soplan, nos permitirán ustedes poner en cuarentena.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

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