El universo de la crónica social asiste a un nuevo y enconado cruce de declaraciones que promete perpetuarse en los juzgados y los platós de televisión. La empresaria Rocío Muñoz ha decidido romper su silencio mediático para encarar de forma directa la última maniobra legal emprendida por el cantante Omar Montes. Lejos de amedrentarse por la gravedad de la situación o buscar un pacto de discreción, la futura madre ha plantado cara con una contundencia arrolladora, manifestando públicamente que no teme las consecuencias del proceso judicial que se avecina. El origen de esta encarnizada batalla se remonta a los pasados meses, cuando la joven aireó en sus plataformas digitales un presunto embarazo del que señalaba directamente como responsable al conocido intérprete madrileño.
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La cronología de este embrollo mediático arrancó a comienzos del mes de mayo, momento en el que la empresaria andaluza sacudió el panorama del color al anunciar que se encontraba esperando un hijo, aportando ecografías como respaldo de su testimonio. En sus primeras declaraciones públicas, la joven no dudó en señalar al ganador de Supervivientes como el progenitor del bebé, relatando pormenorizadamente los encuentros que supuestamente habían mantenido en la intimidad. Entre sus reproches más sonados, destacó la narración de una extraña cena en la que el artista la habría tratado con desprecio e indiferencia absoluta, ignorando por completo el estado de gestación que ella le comunicaba.
Mientras la polémica ganaba enteros en las tertulias del corazón, el músico optó por cerrar filas junto a su pareja estable, Lola Romero, y el hijo que tienen en común, tratando de proyectar una imagen de absoluta normalidad familiar ajena al escándalo. A pesar de los intensos rumores que apuntaban a que la novia del cantante había decidido dejar de lado el domicilio conyugal tras enterarse de la supuesta paternidad, el bando del artista se mantuvo firme en su búnker, declinando hacer declaraciones que alimentaran el foco mediático sobre su vida privada.
La exigencia de medio millón de euros por daños al honor
El conflicto experimentó un giro radical cuando, apenas unas horas después de que la empresaria mostrara en redes el rostro actual del bebé en camino y afirmara que personas del entorno del músico se habían puesto en contacto con ella, saltó a la luz la respuesta judicial del de Pan Bendito. Diferententes medios desvelaron la interposición de una querella por un presunto delito de injurias y calumnias, abriendo un frente legal de enormes dimensiones económicas. El cantante reclama en los tribunales una indemnización de 500.000 euros, argumentando que las acusaciones de la joven han provocado un perjuicio irreparable en su honor, su imagen pública y sus suculentos contratos de reputación comercial.
Para añadir mayor dramatismo a esta sucesión de acontecimientos, el entorno íntimo del intérprete se veía sacudido por el ingreso hospitalario de su abuela materna, un contratiempo que coincidió con los días de máxima presión por la demanda millonaria. Sin embargo, la futura madre se ha mostrado totalmente impasible ante la cifra solicitada por los abogados de la acusación, asegurando ante los micrófonos de la prensa de calle que el asunto no le quita el sueño y que se encuentra perfectamente preparada para defender su verdad ante el juez.
Un arsenal de grabaciones y audios listos para el juicio
Abordada por los reporteros de las agencias de comunicación, la empresaria ha desvelado que todavía no consta en su poder ninguna notificación oficial del juzgado, habiéndose enterado de la querella a través de capturas de pantalla de internet. «Me he enterado porque me han pasado una captura de pantalla de un portal y ahí lo he visto. Pero vamos, que todavía lo estoy esperando. Creo que la pusieron hace dos semanas y ya os digo que no me ha llegado nada. Y si llega, no tengo ningún problema», declaró con suma tranquilidad, restando cualquier validez al asedio legal del artista.
Su confianza no obedece a una simple rabieta de cara a la galería, sino a un blindaje documental que dice tener a buen recaudo. La joven afirma disponer de un archivo contundente que desmontaría los argumentos de la acusación: «Ni calumnias ni injurias ni nada. O sea, lo tengo todo muy bien atado con sus vídeos, con mis vídeos, con mis grabaciones, con mis WhatsApp suyos y míos… Todo está superbién atado». Con estas palabras, lanza una sutil amenaza de contraataque que podría encarecer sobremanera el litigio para el cantante: «Que lo pongan, que al final a lo mejor se da la vuelta a la tortilla y le pido yo un millón. Aquí las querellas se pueden dar la vuelta en cuestión de segundos».
La andaluza concluyó su intervención sembrando la duda sobre los verdaderos motivos por los que el artista ha eludido solicitar la prueba biológica si está tan seguro de sus argumentos. «Lo que yo digo es… Si ya pone la querella esta por injurias o calumnias, ¿por qué no pone la de paternidad? ¿Por qué no se lanza y lo pone también? Entonces, si no lo pones, será porque no tiene sentido», sentenció de forma demoledora, desvelando además una última decisión que escocerá en el orgullo del cantante: el niño que viene en camino no llevará el nombre de Omar.
