La carismática colaboradora de televisión Nagore Robles concede una entrevista reveladora a la revista Lecturas antes de su inminente partida a Supervivientes 2026. En un ejercicio de honestidad brutal, la vasca analiza su nueva soltería tras romper con Carla Flila, su refugio en el yoga y la coraza que ha construido tras 16 años de escrutinio público constante.
Te recomendamos

Ariana Grande cambia en directo el verso que daba por pasado lo suyo con su novio Ricky Alvarez y canta que quiere que sea su último amor: sus fans hablan ya de boda

Verónica Hidalgo, Miss España 2005, lleva cuatro meses con su pareja en prisión preventiva y sin fianza por presunto blanqueo

Edmundo Arrocet asume «sin dramas» que su vida entra en el tramo final y avisa de que no quiere un tratamiento que le ate a una máquina

La hija mayor de Emilio Aragón cuenta entre lágrimas la depresión que la dejó sin poder salir sola de casa: «Tu cuerpo sigue pero tu cerebro ya no puede más»
La madurez de la «loba» solitaria: menos es más
Nagore Robles ha decidido bajar las persianas de su vida privada para encender la luz de su interior. A sus 43 años, la comunicadora se encuentra en un punto de inflexión donde la soledad no es un castigo, sino un privilegio conquistado. «Estoy muy bien, sí. Muy bien, la verdad, estoy en un momentazo», afirma con la seguridad de quien ya no tiene que demostrar nada a nadie. Este estado de gracia no es casual, sino el resultado de un proceso de selección natural en sus afectos y actividades.
La evolución de Nagore refleja una tendencia clara hacia el minimalismo emocional. «Cuando cumples 43, como yo, y según vas cumpliendo años, cada vez necesitas menos y necesitas más estar contigo. Estás súper a gusto, muy cómoda. Estás menos hacia afuera y más hacia adentro», confiesa. Esta introspección la ha llevado a valorar el silencio y la tranquilidad por encima del ruido mediático que la ha rodeado desde su primera aparición en pantalla, permitiéndole disfrutar de su propia compañía sin interferencias externas.
El yoga como tabla de salvación física y mental
Tras un parón forzado por las lesiones, la colaboradora ha regresado a la disciplina que le permite mantener el equilibrio en un entorno tan volátil como la televisión. Su formación en yoga no es un simple pasatiempo, sino una necesidad vital que tuvo que postergar. «La verdad es que yoga hago desde hace mucho tiempo, pero tuve que dejarlo por una lesión en la espalda. He ido cuidándome y tenía ganas de retomarlo, pero por el trabajo estaba más hacia afuera», relata sobre su histórico de salud.
Recuperar este hábito ha sido, en palabras de la propia Nagore, una forma de nutrirse intelectual y espiritualmente. En un mundo que exige inmediatez, ella ha optado por el estudio y la pausa. «Llega un momento en el que necesitas hacer menos cosas y centrarte en algo que te interese más. Esto es la edad, te lo digo así. Antes hacía de todo y ahora me apetece aprender cosas que me interesan, nutrirme un poco, investigar… Me apetecía hacer la formación, que es un curso que comencé hace tres años y que tuve que dejar por trabajo y por la espalda», admite sin ambages.
Una coraza forjada en el odio: 16 años de resistencia
La gestión de la crítica es, quizás, la mayor victoria de Nagore Robles. Tras su ruptura con Carla Flila y el revuelo causado en sus últimas apariciones públicas, la vasca se muestra imperturbable ante el juicio ajeno. Su pasado como la concursante más «odiada» de la historia de los realities en España le ha servido de entrenamiento definitivo. «Mira, acuérdate que yo llegué a la televisión hace 16 años con un 95% de gente odiándome. Tú imagínate… Las críticas a mí me dan igual», sentencia con contundencia.
Esta actitud no debe confundirse con la soberbia, sino con un mecanismo de defensa saludable. Nagore ha aprendido a diferenciar entre lo que es noticia y lo que es su vida real, optando por un hermetismo que muchos interpretan erróneamente. «La gente que me conoce ya sabe por qué decidí no hacer según qué comentarios sobre mi vida personal. Hubo una temporada donde dejé de hacerlo y luego volví otra vez a dejarme llevar, porque lo haces. Pero creo que es importante proteger mi vida privada un poquito más. Pero no estaba súper enfadada. Súper enfadada tienes que estar con alguien que te importa; si no te importa, no estás tan enfadada», aclara de forma tajante.
Preparación para Honduras: el ritual del bienestar
Antes de enfrentarse a las penurias de Honduras en la nueva edición de Supervivientes, la colaboradora se permite disfrutar de sus rutinas diarias, donde la alimentación juega un papel fundamental para su equilibrio emocional. Su día a día está lejos de los excesos, centrándose en el autocuidado y los pequeños placeres compartidos que la mantienen conectada con la realidad.
«Desayuno muchas cosas dependiendo del día. Soy muy de té matcha, me puedo tomar un litro. También, depende: igual un día a la semana me preparo unos huevos con aguacate, o como estoy muy repostera me hago un bizcocho o unas galletas… Depende un poco», comenta sobre sus hábitos actuales. Para Nagore, la comida es un acto social y de disfrute que no piensa sacrificar antes del reality. «Trato de ser ligera, pero algún día a la semana me pego un homenaje de esos que se te enlazan con la comida, y me encantan. Si lo haces con alguien, hablando tranquilamente, disfrutando del desayuno… es uno de mis momentos favoritos. Es que me gusta mucho comer», finaliza, dejando claro que se marcha a la isla con las pilas cargadas y la mente más despejada que nunca.
