El divorcio veraniego de la pareja ha mutado en una cruenta guerra de trincheras donde la incomunicación es total. La lona publicitaria de la marca Grefusa que preside la plaza de Tirso de Molina en Madrid ha terminado por dinamitar los últimos puentes entre Kiko Rivera e Irene Rosales, sumiendo al exmatrimonio en un cruce de reproches públicos de una agresividad inusitada. Ha sido el director de la revista Lecturas, Luis Pliego, quien ha aportado la última hora de este conflicto en el programa El Tiempo Justo de Telecinco, revelando el veto radical que el DJ ha impuesto a la madre de sus hijas Ana y Carlota.
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El entorno del músico le reprochaba con dureza a la colaboradora de televisión el no haber alertado previamente a su exmarido sobre el humillante lema de la campaña: «Un mix con un mal kiko es un mal mix». Sin embargo, Pliego ha desvelado que la comunicación directa era materialmente imposible debido al cordón de silencio que el hijo de Isabel Pantoja levantó mucho antes de que la lona viera la luz. «Aunque hubiera querido hacerlo, no hubiera podido porque Kiko tiene bloqueada a Irene Rosales… La bloqueó antes por algunas declaraciones. Hablan por las niñas a través de abogados. Irene está bloqueada en las redes sociales y en el WhatsApp de Kiko», sentenció el periodista en pleno directo.

Esta ruptura de relaciones absoluta contrasta con el acuerdo amistoso inicial que firmaron en agosto de 2025 para disolver sus once años de matrimonio. Desde entonces, la andaluza ha rehecho su vida junto a un empresario sevillano llamado Guillermo, presumiendo de una estabilidad sentimental que dista mucho del calvario que asegura haber padecido junto al clan Pantoja. Rivera tampoco ha perdido el tiempo, cumpliendo seis meses de noviazgo con la bailarina Lola García, exparticipante de Got Talent, con quien exhibe su felicidad diaria en las plataformas digitales.
Los trapos sucios del matrimonio asoman en los platós
La rabieta de Kiko Rivera ante el anuncio publicitario provocó que el DJ cargara con dureza contra su exmujer tachando la campaña de «patética» y espetándole que «la vida que tienes hoy es gracias a haberte comido un kiko». Lejos de amedrentarse ante las advertencias del padre de sus hijas, Rosales ha utilizado el plató de Mediaset para firmar una cruda respuesta, desvelando los peores pasajes de las supuestas deslealtades del músico. «Si he sido conocida para lo malo, también soy para lo bueno. Porque para ser la cornuda de España también me la he comido yo», replicó con dureza en Telecinco.
Al lío legal y comercial se ha sumado en las últimas horas la propia Lola García. La nueva pareja del DJ ha salido en defensa de su noviazgo a través de su cuenta de Instagram con un comunicado tajante frente a las críticas de la audiencia: «No tenéis ni idea de cómo soy, ni de cómo vivo mi vida. Yo no trabajo en ningún medio. No he dado exclusivas… Compartiré lo bonito que vivo con mi pareja, porque forma parte de mi felicidad». Una defensa que no frena el desgaste de una guerra familiar que, con las cuentas bloqueadas y los abogados redactando demandas, promete enquistarse durante todo el verano.
