La guerra fría entre las reinas del negocio digital en España ha estallado de manera definitiva en las redes sociales. La influencer y presentadora Laura Escanes ha lanzado un dardo envenenado a través de su cuenta de Instagram dirigido, sin ningún género de dudas, a la que fuera su compañera de batallas mediáticas, María Pombo. El detonante de este nuevo incendio ha sido la exclusión fulminante de la catalana de un selecto evento privado celebrado en pleno centro de Madrid, un feo que Escanes ha devuelto con un reproche público que confirma que el distanciamiento entre ambas se ha convertido en una ruptura total.
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El mundillo de las creadoras de contenido no entiende de casualidades en sus perfiles digitales. Todo saltó por los aires después de que María Pombo convocara a su núcleo duro en el restaurante Nolita Madrid para la puesta de largo de su nuevo proyecto empresarial enfocado en el sector de las bebidas saludables y el autocuidado vegano. Al evento, marcado por un estricto código de vestimenta donde el color rosa del packaging era el protagonista, acudieron rostros habituales del sector como Marta Lozano, Teresa Gonzalvo o María Fernández Rubíes, además de sus hermanas Lucía Pombo y Marta Pombo. Sin embargo, el nombre de la presentadora de televisión no aparecía en la lista de invitados.

La respuesta de Escanes tardó muy pocas horas en materializarse a través de una historia efímera en sus redes, utilizando precisamente una tipografía en tono rosa satinado, idéntica al estilismo que lució la pequeña de las Pombo durante la velada. Las palabras textuales plasmadas por la catalana no dejan lugar a la especulación sobre el destinatario del mensaje:
«Con qué facilidad les sale a algunos la palabra amiga».

La bofetada digital cobraba aún más sentido tras las declaraciones que la propia María Pombo había colgado en sus vídeos horas antes, presumiendo de su círculo de confianza ante las cámaras de su teléfono: «Nunca me tocó un trébol de cuatro hojas, pero me tocaron unas amigas que me apoyan en todo». La réplica de Escanes desmonta de un plumazo esa idílica estampa de falsa camaradería dentro del sector de las agencias de representación de creadores de tendencias.
El origen de la guerra: un debate literario que terminó en acusaciones de acoso
Para entender cómo dos de las mujeres más influyentes del negocio audiovisual español han pasado de compartir photocalls a dedicarse estos hachazos, hay que tirar de hemeroteca real y regresar a la sonada polémica que protagonizaron en septiembre de 2025. El conflicto se originó tras unos comentarios de la madrileña en los que minimizaba la importancia del hábito de la lectura en la sociedad actual. Sus polémicas declaraciones textuales encendieron los debates de las plataformas en cuestión de minutos:
«Lo voy a decir: creo que hay que empezar a superar que hay gente a la que no le gusta leer. Y encima no sois mejores porque os guste leer».
El lío gordo llegó poco después, cuando Laura Escanes acudió como invitada a un formato televisivo de humor. Al ser interrogada por el redactor sobre esta sonada controversia literaria de su compañera de profesión, la catalana no pudo contener una sonora carcajada. La reacción en directo no le sentó nada bien a la menor de las Pombo, que no dudó en utilizar sus perfiles oficiales para contraatacar utilizando un término de enorme gravedad en el sector del entretenimiento digital, añadiendo a su comunicado la etiqueta #StopBullyng y sentenciando que «si el chiste se ríe de alguien, no es gracioso».
Cuentas pendientes de cara a la temporada de alfombras rojas
La utilización de acusaciones de acoso mediático indignó profundamente a Escanes, que se vio obligada a emitir un comunicado de réplica muy duro en el que tildó la actitud de su rival de «triste y absurda» por intentar desviar la atención de un debate público que ella misma había generado en los medios de crónica social. La catalana defendió el uso del humor como una herramienta de comunicación habitual en los platós de televisión, desmarcándose por completo de cualquier campaña de derribo personal hacia la empresaria madrileña.
Este nuevo choque en las redes sociales pilla a ambas creadoras de tendencias en un momento de máxima exposición pública. Mientras la madrileña intenta consolidar su nueva marca de refrescos saludables en los lineales de los supermercados, la presentadora catalana sigue ganando enteros en los despachos del sector audiovisual gracias a sus proyectos en la pequeña pantalla y su presencia en citas de gran calibre como los Premios Goya. Con las agendas de las firmas comerciales echando humo de cara a las campañas de verano, es evidente que los equipos de comunicación de ambas van a tener muy difícil evitar que coincidan en los mismos espacios de prensa, donde los reporteros de calle ya afilan las preguntas sobre esta ruptura total de su amistad.
