La periodista Julia Otero ha reaparecido de forma excepcional en la capital para recoger el galardón a la ‘Mejor creadora de opinión’ en la gala de los Premios ‘Maga de Magas’ organizada por ‘El Español’. La comunicadora, que mantiene su actividad profesional al frente del espacio radiofónico ‘Julia en la Onda‘ en Onda Cero durante las mañanas del fin de semana, aprovechó la cita institucional para desglosar la realidad de su estado de salud tras el tumor de colon que le detectaron en el arranque de 2021.
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La presencia de la locutora en el photocall madrileño supuso una alteración radical en las pautas de conducta que asumió con los especialistas médicos desde el inicio de su dolencia. La propia protagonista admitió que sus desplazamientos y su actividad social son prácticamente nulos en esta etapa, por lo que este viaje requirió suspender los compromisos ordinarios de su convalecencia. «Vengo muy poco por Madrid, últimamente apenas viajo y mi vida social es cero, pero he roto esa norma sagrada que le prometí a mi oncólogo para estar aquí. Algún que otro premio ha caído y los agradezco enormemente, aunque cuantos más premios recibes, más obligado te sientes a estar a la altura de lo que esperan de ti, ¿no? Son una palmada en la espalda, pero también es verdad que en nuestro trabajo como periodistas lo que ganas en toda una vida lo puedes perder en un solo día, de modo que no te dan ninguna garantía de futuro. Te dicen hasta aquí, hasta aquí lo ha hecho usted bien. La premiamos por esto, esto y esto. Pero lo que pase a partir de mañana, depende obviamente de mis propios códigos éticos y deontológicos», argumentó de forma extensa sobre las servidumbres de la profesión.
La periodista insistió en que los galardones en el sector audiovisual no suponen un aval permanente para el futuro laboral, quedando expuestos al examen diario de los oyentes. Tras más de tres décadas en las ondas de la radio española, Otero vinculó su permanencia en los micrófonos al respeto escrupuloso por las normas de conducta periodísticas, desmarcando la relevancia de los homenajes de la realidad del oficio a pie de calle.
Análisis afilado sobre la espantada de Alsina y Barceló

La cita sirvió también para que la locutora de Onda Cero analizara con crudeza los movimientos más sonados de las ondas de cara a la próxima temporada, apuntando directamente a las salidas de su compañero Carlos Alsina y de la conductora de la Cadena Ser, Àngels Barceló. Otero no ocultó su sorpresa ante la decisión del responsable de las mañanas de su misma emisora de abandonar el tramo estrictamente informativo para centrarse en labores de magacín. «No esperaba que mi compañero desistiera porque ha sido él el que ha decidido dejar las horas informativas para hacer el magazine. Hay gente que no se lo cree. Yo os puedo garantizar que es así. Quiere vivir más tranquilo. No lo esperaba. Y tampoco esperaba que Ángels Barceló dejara el ‘Hoy por Hoy‘ porque sigue siendo la líder indiscutible de la radio española en el prime time. Bueno, son pequeñas sorpresas que en el caso de Alsina, entiendo y en el de Angels no, o como mínimo lo que entiendo, me gusta poco. En todo caso aplicaré el beneficio de la duda para la próxima temporada. Bueno, en este momento me resulta inquietante que una líder de audiencia desista de seguir. Me parece muy elegante por parte de ambas partes, pero bueno habrá que ver y sobre todo creo que Aimar Bretós es un muy buen periodista», sentenció dejando clara la agitación del panorama de las ondas.
La valoración sobre el relevo en la emisora de Prisa reflejó la inquietud de la comunicadora gallega ante el abandono de los puestos de máxima responsabilidad por parte de los perfiles consolidados en los estudios de Kantar Media. Pese a sus dudas sobre el encaje de estos movimientos en la parrilla invernal, la periodista rompió una lanza en favor del trabajo de Aimar Bretós como relevo de garantías en las tareas informativas de la radio comercial.
La frontera de septiembre y el orgullo de la saga familiar

El núcleo central de su intervención se centró en las revisiones a las que se somete cada noventa días para controlar la evolución de la patología oncológica. La locutora reconoció el desgaste psicológico que acompaña a cada una de estas citas hospitalarias mientras descuenta las semanas para alcanzar el plazo de seguridad clínica. «esperando que llegue septiembre, porque en septiembre cumplo cinco años y ya sabéis que es un poco la frontera, los cinco años, la frontera en que puedes dar por curado determinados cánceres, al menos el mío». «Entonces, esperando como agua de mayo que llegue septiembre y de momento sometiéndome a revisiones cada tres meses, que pasan muy rápido y que generan una inquietud y una ansiedad», detalló sin rodeos informativos.
La presentadora aclaró que este hito temporal no implicará un desentendimiento total por parte de sus médicos, aunque sí supondrá una equiparación estadística respecto al resto de la población. «No es un alta definitiva, no, cuando te pilla un oncólogo no te da el alta ni que lo maten, o sea, no, no, las altas tardan mucho en darle, pero digamos que a los 5 años se marca una frontera en que probablemente, pues, me diga que las posibilidades de tener otro Cáncer sean las mismas que tú, o que cualquiera de nosotros», expuso visiblemente emocionada ante los asistentes a la entrega de los reconocimientos escritos.
Otero defendió su política de transparencia informativa a la hora de abordar la enfermedad en antena, una postura que rompió sus habituales códigos de privacidad familiar pero que sirvió de soporte para miles de personas en situaciones análogas. «Yo creo que para mí haberlo contado todo desde el principio con los márgenes de discreción que siempre me han caracterizado, porque nunca he contado nada de mi vida, pero en este caso yo creo que sí, yo creo que compartirlo ha hecho que haya muchas personas que se sientan acompañadas. Y la verdad es que fue una apoteosis de cariño, de fuerza, de ánimos que no olvidaré nunca. Y eso también te alimenta y también te ayuda a seguir adelante», desveló sobre el impacto de su comunicación pública. El soporte principal durante el proceso judicial contra la enfermedad se concentró en su entorno íntimo, destacando la evolución de su hija, quien superó el examen de médico residente en pleno proceso de diagnóstico materno. «la familia es mi gran pilar. La familia es la que está en primera línea de fuego y la que no te suelta de la mano. Eso es así en todos los casos. Y los que no tienen ese entorno amable en el que apoyarse, no me puedo imaginar la cruz, el calvario que deben vivir. Pero, en efecto, la familia está ahí». «Mi hija estaba, cuando me diagnosticaron, estaba a un mes de hacer el examen MIR, que es un examen muy exigente, ya sabéis, y bueno, pues fíjate el tiempo que ha pasado, que ya es cirujana vascular, desde hace 15 días, desde hace 15 días», remachó con orgullo antes de cerrar su intervención exigiendo mejoras en las condiciones salariales de los profesionales de la Sanidad Pública española.
