La hija de Rocío Jurado reaparece en Sevilla para reventar los puentes con su hermana y avisa de nuevas batallas legales por la herencia emocional y económica de ‘La más grande‘ en los Premios Andaluces de la Moda.
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Gloria Camila no quiere saber nada de treguas ni de banderas blancas. La diseñadora ha aprovechado los Premios Andaluces de la Moda en Sevilla para dejar claro que la grieta con su hermana mayor es insalvable. Vestida de largo y del brazo de su novio, Álvaro García, la colaboradora de televisión ha finiquitado cualquier posibilidad de reconciliación en un photocall que ha terminado convertido en un auténtico juzgado de guardia familiar.

La hija del torero José Ortega Cano ha sido tajante al valorar el estado actual de los bandos en el clan. Sus palabras no admiten interpretaciones ni medias tintas sobre la nula fluidez con la primogénita de la cantante:
«Mi hermana es la única con la que no tengo relación de mi familia, y mira, yo ya cerré las puertas. Yo ya dije que no esperaba nada de nadie. Además, las cosas se van poniendo cada vez más chungas. Lejos de intentar entender, compartir o colaborar, se van poniendo un poco de muros, los cuales yo los voy a saltar con pie firme.», manifestaba en referencia a Rocío Carrasco.
La influencer acudía al Salón Internacional de Moda Andaluza para respaldar la vigesimoquinta edición del certamen y sacar pecho por Bakkus, su firma de ropa sostenible lanzada hace un año. Sin embargo, el verdadero negocio de la noche ha sido el repaso pormenorizado a la herencia y a la memoria de su madre, que acaba de cumplir el vigésimo aniversario de su fallecimiento en este mes de junio.
Del diván del psicólogo a las cartas robadas en el cementerio
El detonante de este nuevo cisma ha sido la publicación de una carta manuscrita en la revista Semana, donde la joven de treinta años analiza el peso de una madurez forzada por las circunstancias y los juzgados. La propia protagonista detalla el origen de unos textos que nacieron como un desahogo íntimo y terminaron siendo objeto de deseo ajeno en el camposanto de Chipiona.

«Me ha venido muy bien escribirla y no es la primera, porque llevo desde los 10 años que falleció mi madre escribiéndole cartas. Antes las dejaba en el cementerio, lo que pasa que ya luego resulta que me las robaban. Y entonces decidí hacerlas en personal. Yo escribo mucho, hablo mucho, le rezo mucho, le rezo a Dios y a ella. Y bueno, también creo que es una manera de expresarte y de soltar todo un poco a veces, aparte de con el psicólogo, de también decírselo a ella y darle también las gracias.»
El relato del naufragio familiar tras la muerte de la artista expone las costuras de una infancia marcada por los focos, las exclusivas y los platós de televisión. Gloria Camila recuerda la carga que supuso para ella y para su hermano José Fernando el proceso de adaptación a una realidad sin la figura materna y con un padre cercado por la presión mediática y los problemas de salud.
«quise hacer un poco como hija, porque la gente que está sin madre o sin esa figura materna, por desgracias de la vida, pues te vienen como unas situaciones en la vida que tienes que afrontarlas de alguna manera y que yo considero que he madurado antes de lo que debía. O sea, yo, a lo mejor con 12 años, que debería de estar en el colegio simplemente y llegando a casa a hacer deberes y dormir, estaba a lo mejor acompañando a mi padre a un evento hasta las doce y media de la noche o durmiendo con él, u obteniendo como maneras de manejar situaciones emocionales un poco más adelantadas que para lo que era mi edad. Entonces, entre eso y el tema de también pues familiar, hermano y desconocimiento sobre mí, creo que al final es como que te hace madurar y te hace tener que sacar herramientas que no sabes de dónde para poder un poco manejar el barco.»
El negocio del legado y el aviso de pleito inminente
La batalla no es solo por los recuerdos en papel. El fondo del asunto tiene un trasfondo financiero muy jugoso que implica los derechos de imagen, los homenajes televisivos, las series documentales de La Fábrica de la Tele y los museos dedicados a la chipionera. Gloria Camila y José Fernando no están dispuestos a quedarse fuera del reparto de los beneficios económicos que genera la marca de su madre y que, hasta la fecha, administra principalmente la heredera universal.
El recado enviado desde la pasarela sevillana suena a ultimátum en toda regla ante posibles demandas judiciales por el uso indebido del patrimonio de la cantante. La empresaria textil avisa de que el escudo familiar está más fuerte que nunca:
«Voy a hacer lo que tenga que hacer y voy a defender lo que creo que tengo que defender. Yo estoy muy agradecida de mantener a mi familia unida, que son mis hermanos, mi padre, como siempre he dicho, y de hecho ayer incluso hice referencias sobre la familia que te toca, que al final creo que hay que apostar por ello y que es tu familia. Y estoy con los que han estado conmigo las buenas y las malas y creo que al final pues estoy muy agradecida.»
La tensión vuelve al punto de partida de hace años, justo cuando las audiencias de Telecinco ya no se nutren del testimonio de la hermana mayor y el foco regresa a la calle. Gloria Camila lanza su marca de moda sostenible tras estudiar la carrera y un máster en marketing digital, pero el verdadero diseño que ha completado en Sevilla es el del mapa de sus enemigos. Los muros están levantados y la guerra familiar vuelve a la primera línea de los quioscos.
