La tonadillera Isabel Pantoja vive su semana más negra tras perder el piso de Sevilla frente a Junco, la viuda de su hermano, mientras estalla el escándalo de un nuevo impago que dejó su defensa en manos de un auxiliar.
Te recomendamos

Diego Matamoros desata su hostilidad contra Carlo Costanzia y ajusta cuentas con Makoke tras su boda ibicenca

Alberto Dugarte celebra su éxito en el sector de la estética tras superar en el pasado la extrema precariedad en el extranjero

Orson Salazar esquiva las preguntas de la prensa tras destaparse la subasta judicial de la casa familiar por deudas millonarias con Hacienda

Sandra Barneda pone las cartas sobre la mesa: entre la distancia de su pareja de Ámsterdam y el duelo que ha marcado su año
El castillo de naipes que sostiene la estabilidad de Isabel Pantoja parece haberse desplomado definitivamente este viernes. Tras años de litigios y una estrategia de asfixia legal contra la que fuera la compañera de vida de su hermano Bernardo, la justicia ha dictado sentencia. El fallo no solo es un golpe moral y patrimonial para la cantante, sino que ha servido para levantar la alfombra de una realidad económica que ya no se puede ocultar tras las luces de los escenarios: la insolvencia y el descrédito ante sus propios profesionales de confianza.
La noticia, desvelada en «De Viernes«, confirma que el desastre se gestó en la misma sala de vistas el pasado lunes 13 de abril. Lo que debía ser una ofensiva legal liderada por sus letrados para desahuciar a Junco se convirtió en un esperpento jurídico. Los abogados titulares de la artista, cansados de esperar el cobro de sus honorarios, decidieron no personarse en el juicio, delegando la papeleta en un auxiliar del despacho simplemente para cumplir con el trámite formal.
Una derrota total y la sombra del embargo
El auto judicial es demoledor para las pretensiones de la madre de Kiko Rivera. El tribunal ha sentenciado que la bailaora japonesa Junco tiene pleno derecho a permanecer en la vivienda sevillana que compartió con su difunto marido. El argumento central de la defensa de Pantoja —que ella era la legítima propietaria— se ha desmoronado por sus propias maniobras financieras. Aunque sus hermanos le habían cedido sus partes del inmueble, el documento nunca se registró oficialmente. ¿El motivo? Evitar que Hacienda detectara la propiedad y procediera a embargarla para sufragar sus millonarias deudas. Esta falta de transparencia registral le ha costado ahora la propiedad a favor de su cuñada.
La situación se complica aún más con la condena en costas. Además de no recuperar el inmueble, Pantoja está obligada a pagar los gastos del juicio, un escenario casi quimérico dada su situación actual. José Antonio León ha sido el encargado de poner voz a la incredulidad mediática: «¿Con qué dinero va a pagar el recurso Isabel Pantoja, si todavía no ha pagado a los primeros abogados?».
Un horizonte de 1,5 millones de euros en deudas
Este varapalo judicial llega apenas 72 horas después de que la Agencia Tributaria le notificara un incremento de su deuda con el fisco, que ha engordado en otros 400.000 euros. Actualmente, el agujero negro de la artista con Hacienda supera los 1,5 millones de euros, lo que ha provocado un nuevo embargo sobre su refugio de Cantora.
Con la viabilidad de su gira actual en entredicho y una red de apoyos legales que empieza a darle la espalda por falta de pago, la tonadillera se enfrenta a un aislamiento económico sin precedentes. La sentencia de Junco es la punta del iceberg de un naufragio que afecta a todos los frentes de su vida pública y privada.
