John Guts, Belén Rodríguez y Carmen Borrego han marcado la convivencia en ‘GH DÚO’, pero el empresario mexicano oculta una historia de superación previa donde el hambre y el sinhogarismo forjaron al hombre que hoy factura millones antes de su desembarco en España.
Te recomendamos

Cristina Pedroche saca a la luz los desnudos falsos que le montan con inteligencia artificial sobre sus propias fotos: los recibe a diario, la etiquetan en ellos y arrastra el problema desde 2010

Miguel Bosé sacude el día del eclipse con un grito en mayúsculas escrito a las siete de la mañana: pide que nadie lo mire y avisa de «malas consecuencias»

Lamine Yamal blinda su fiesta de 19 años con tres controles de acceso y drones térmicos, encarga 1.200 euros de McDonald’s de madrugada y se lleva la noche a Shoko

Tana Rivera, a caballito sobre Roca Rey, y Felipe VI en bañador sobre un velero: el quiosco del corazón revienta este miércoles con Froilán y Carla en Ibiza
La imagen de seguridad que John Guts proyecta en las galas de Mediaset no es fruto del azar, sino de una reconstrucción vital que comenzó mucho antes de la televisión. Aunque en España se le ha conocido por su trío con Belén Rodríguez y Carmen Borrego, Jonathan —su nombre real— arrastra una biografía marcada por el colapso financiero de su familia en el México de los 90. Esa crisis le obligó a pasar de la comodidad de la escuela privada a la crudeza de la pública, donde aprendió su primer modelo de negocio revendiendo chocolates para ayudar en casa. Sin embargo, la madurez le trajo una caída en el alcohol y las drogas que le llevó a vivir cinco meses en la calle, alimentándose de contenedores de basura. «Dormir mojado es horrible. La regla número uno es no enfermarte, porque si te enfermas, te mueres», relata sobre una etapa que superó gracias a una férrea disciplina y una promesa de fe.
La ingeniería de un empresario hecho a sí mismo

Antes de pisar cualquier reality, John Guts ya había estabilizado su vida como ingeniero industrial y emprendedor. Aplicando la lógica de «hacer más con menos», levantó desde talleres mecánicos hasta empresas de seguridad institucionalizadas, lo que le permitió posicionarse en listas de empresarios destacados antes de cumplir los 30 años. Su entrada en formatos como Survivor México o La venganza de los ex no fue por necesidad económica, sino por una obsesión competitiva y un compromiso personal: demostrar a quienes siguen en los refugios que es posible salir del sistema y triunfar.

El conflicto en España: «Me amarraron de manos»
Su llegada a la edición española de Gran Hermano se vio condicionada por la tensa relación con Belén Rodríguez. Según el mexicano, la animadversión surgió al negarse a seguir una narrativa de sumisión que la colaboradora supuestamente le planteó para favorecer el espectáculo. Guts asegura que el discurso de Rodríguez hacia él fue de «violencia verbal constante», lo que limitó su capacidad de juego dentro de la casa.

Pese a todo, el empresario no descarta una tregua fuera de cámaras, manteniendo su mirada puesta en asentar sus proyectos en Europa y continuar con su labor social de ayuda a personas sin hogar.
