La memoria de la eterna María Jiménez se ha visto envuelta en un agrio conflicto económico que ha saltado de los despachos de abogados a la primera línea de la actualidad televisiva. Alejandro Jiménez (conocido como Alejandro Sancho), hijo de la artista y de Pepe Sancho, ha roto su silencio en el programa El tiempo justo de Telecinco para lanzar una acusación directa contra Kiko Hernández. El heredero universal de la cantante reclama al colaborador el cumplimiento de un acuerdo económico derivado de la explotación de la figura y obra de su madre en el musical Mi mundo es otro.
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Un «ultimátum» en riguroso directo
El plató de Joaquín Prat fue el escenario elegido por Alejandro para visibilizar un malestar que, según sus propias palabras, ha llegado a un punto de no retorno. La advertencia del hijo de la sevillana no dejó lugar a interpretaciones: «Págame lo que me debes. Cógeme el teléfono y cumple el acuerdo, porque no voy a permitir que nadie se lucre con el nombre de mi madre». Con estas declaraciones, el conflicto por la gestión del patrimonio inmaterial de la artista sale a la luz, señalando una supuesta falta de pago en los cánones acordados por la producción teatral.

El origen de la disputa se encuentra en el espectáculo Mi mundo es otro, un proyecto liderado por Kiko Hernández y su marido, Fran Antón. La obra, que se presenta como un homenaje musical a la vida de María Jiménez, recorre sus episodios más dramáticos y sus éxitos más rotundos. Sin embargo, Alejandro sostiene que el uso del nombre, la historia personal y el repertorio musical de su madre se ha realizado sin el consentimiento familiar necesario y, lo que es más grave para el heredero, sin abonar los correspondientes royalties e ingresos por derechos de imagen que le pertenecen legalmente.

Derechos de imagen y una gira bajo sospecha

Como heredero universal, Alejandro es el único responsable de gestionar la imagen de María Jiménez. Según su relato, tras detectar que la obra se estaba representando en ciudades como Melilla, Benalmádena, Valencia o Córdoba sin las autorizaciones pertinentes, decidió actuar a través de sus representantes legales. «No quería pagar el canon por utilizar la imagen de mi madre. Finalmente hemos llegado a un acuerdo. Atiéndeme y paga lo que hay pendiente porque, si no, no vas a hacer ni un espectáculo más», sentenció con dureza en el programa de Mediaset.
El musical, que cuenta con varias actrices interpretando a la cantante en distintas etapas de su vida, aspiraba a completar una gira por toda la península. No obstante, este bloqueo por parte de la familia Jiménez Sancho podría paralizar las funciones programadas en teatros de relevancia como el Villamarta de Jerez. La situación se complica para Kiko Hernández quien, además de este frente abierto, se encuentra actualmente vetado en la cadena que ha servido de altavoz para la denuncia de Alejandro.
Interpretación mediática: ¿Homenaje o negocio?
El debate que subyace en esta polémica es la delgada línea que separa el homenaje artístico del aprovechamiento comercial de una figura fallecida. Mientras que Kiko Hernández y Fran Antón defendían el proyecto como un tributo necesario a una de las artistas más grandes de España, Alejandro Sancho lo percibe como una vulneración de sus derechos sucesorios y una falta de respeto al legado familiar.

Por el momento, el excolaborador de Sálvame no ha ofrecido una respuesta pública a estas acusaciones, pero la contundencia de Alejandro sugiere que, de no producirse el pago reclamado de forma inmediata, el siguiente escenario de esta batalla no será un plató de televisión, sino los tribunales de justicia. La resolución de este «acuerdo pendiente» determinará si el musical de María Jiménez puede seguir bajando el telón o si, por el contrario, la voz de la artista quedará silenciada en los escenarios por una deuda económica.
