La última ofensiva mediática de Kiko Rivera contra la madre de sus hijas ha generado un incendio que ya no solo le salpica a él, sino que ha alcanzado de lleno a su actual pareja, Lola García. Tras una entrevista en ‘¡De Viernes!’ donde el DJ admitió haber perdido los papeles, la reacción social no se ha hecho esperar, traduciéndose en un aluvión de reproches que han llevado a ambos a una posición defensiva frente a una opinión pública que no perdona sus formas.
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El precio de la provocación: Kiko Rivera denuncia «acoso»
Lejos de la autocrítica profunda, Kiko Rivera ha optado por denunciar el «acoso constante» que asegura estar viviendo tras sus incendiarias declaraciones sobre Irene Rosales. El hijo de Isabel Pantoja, que calificó a su exmujer de interesada y sugirió que vivía a su costa, se enfrenta ahora a las consecuencias legales y sociales de sus propias palabras. «Lola y yo estamos siendo objeto de una cantidad de insultos, faltas de respeto y ataques personales que, sinceramente, no me merezco», afirmaba el DJ en un comunicado, a pesar de reconocer que «he perdido las formas».
Rivera insiste en que, aunque sus métodos no fueron los correctos, mantiene su postura contra Irene, a quien acusó directamente de que «lo único que interesa es el dinero». Esta actitud ha provocado que muchos usuarios de redes sociales crucen la línea, según el DJ, quien ya advierte con tomar medidas legales contra aquellos que sobrepasen los límites permitidos. Sin embargo, la narrativa de víctima que intenta proyectar choca frontalmente con la dureza de sus ataques previos en el horario de máxima audiencia.
Lola García contra las cuerdas: «No me conocéis»
La actual novia del músico, Lola García, se ha visto envuelta en esta espiral de hostilidad, recibiendo numerosos mensajes privados de mujeres que cuestionan su posición y su defensa hacia Rivera. Cansada de los consejos no solicitados y de lo que ella considera una falta de valores, García ha dado un «puñetazo sobre la mesa» para marcar distancias con quienes la juzgan por su relación.
«A todas las que me estáis escribiendo por privado faltándome el respeto y diciéndome lo que vosotras haríais: no me conocéis», ha espetado Lola, visiblemente molesta por la interferencia de extraños en su vida privada. Para la pareja del DJ, existe una confusión peligrosa entre la libertad de expresión y lo que ella denomina «el derecho a humillar», exigiendo que dejen de tratarla como si fuera una persona cercana a su círculo.
La incendiaria raíz del conflicto: «Búscate las papas»
El origen de este rechazo masivo reside en las declaraciones que Kiko Rivera vertió el pasado viernes, donde no solo atacó la integridad de Irene Rosales, sino que la instó públicamente a buscarse la vida de forma despectiva. «Lo que tiene que hacer cada uno es buscarse las papas. Si tu nivel de vida ha bajado, ese no es mi problema. Búscate las papas», sentenció Rivera, añadiendo que cuando a alguien se le paga todo «se vive muy bien», dejando caer insinuaciones que han sido tachadas de denigrantes por gran parte de la audiencia.
A pesar de que el propio Kiko admite que las personas se «malacostumbran» cuando se les ponen las cosas fáciles, su insistencia en volver a sentarse en un plató este próximo viernes sugiere que la guerra no ha hecho más que empezar. Mientras tanto, Lola García trata de blindarse ante un ataque que ella define como «faltarle el respeto» entre mujeres: «Preocupaos primero de lo que hacéis vosotras… un poco más de educación y de valores no vendría mal».
La respuesta de Irene: la calma frente al estrépito
Frente al ruido y las advertencias de Kiko y Lola, Irene Rosales ha optado por mantener un perfil bajo, limitándose a compartir reflexiones que apelan a la bondad y a la justicia de la vida. Mientras su entorno asegura que no le ha gustado nada la actitud de su exmarido, ella prefiere no descender al terreno de las descalificaciones personales, una estrategia que le está ganando el favor de una audiencia que observa con recelo los movimientos desesperados de la pareja Rivera-García.
