La revista Lecturas ha recuperado una de las entrevistas más incendiarias de su archivo, donde Kiko Jiménez analizaba la «estrecha» y ambigua complicidad entre su exnovia, Gloria Camila, y Antonio David Flores durante su convivencia en el confinamiento.
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En un momento de máxima tensión familiar, marcado por el bloqueo en redes sociales entre Gloria Camila y Rocío Flores, el testimonio de Kiko Jiménez cobra una relevancia quirúrgica. Según relató el colaborador en su encuentro con Lecturas, durante los meses de aislamiento por la pandemia, Antonio David Flores y la hija de Ortega Cano desarrollaron una unión que muchos en los pasillos de Telecinco calificaron de «muy rara». Jiménez asegura que el exguardia civil se jactaba de esa convivencia, deslizando comentarios que alimentaban la duda sobre si entre ellos existía algo más que un vínculo de familia política.

«A él le gusta jactarse de las mujeres con las que está», sentenció Kiko, quien sostiene que Antonio David utilizaba esta cercanía como una herramienta de provocación contra su exmujer, Rocío Carrasco. Mientras tanto, Rocío Flores se encontraba participando en Supervivientes, permaneciendo ajena a lo que Jiménez describe como un ambiente de barbacoas, fiestas y una intimidad doméstica que Antonio David no dudaba en «adornar» o airear ante sus compañeros de programa.
Rivalidad, celos y el fin de la hospitalidad madrileña

Más allá de la figura de Antonio David, Kiko Jiménez también puso el foco en la competitividad latente entre tía y sobrina. A pesar de la fachada de unidad inquebrantable que mantuvieron durante años, el DJ afirmó que ambas siempre han luchado por ser el centro de atención mediática. El ascenso de Rocío Flores como personaje autónomo tras su paso por Honduras habría despertado, según su testimonio, un «recelo» evidente en Gloria Camila, acostumbrada a ser la protagonista de la familia.
A estas tensiones por el «enganche» con la audiencia se sumaría un desgaste puramente logístico. Jiménez recordó que Rocío Flores solía instalarse en casa de Gloria cuando viajaba a Madrid, haciendo «vida de soltera» mientras tía y sobrina costeaban juntas un ritmo de vida que terminó por generar fricciones. Estas declaraciones, rescatadas ahora que la ruptura es oficial, sugieren que el búnker familiar no se rompió por un evento aislado, sino por una acumulación de secretos, desconfianzas y una convivencia que el entorno de Antonio David Flores se encargó de empañar.
