El club de fans oficial de Isabel Pantoja ha emitido un comunicado para negar de manera tajante que su presidenta haya solicitado dinero a ninguna persona para comprar regalos a la tonadillera. Celeste, que acaba de reconciliarse con la cantante tras dos años distanciadas, estaría pidiendo presuntamente 300 euros a distintas seguidoras para costear una televisión destinada a la habitación de la artista en Canarias, según dos testimonios de fans difundidos en Vamos a Ver. Horas después, el Club Buena Suerte de Madrid hacía público un comunicado firmado por ella misma. «Estas informaciones son falsas», arranca el escrito.
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Dos testimonios, una llamada telefónica y ningún mensaje guardado

El relato arrancó en De lunes a viernes, donde Antonio Rossi aseguró que la cantante necesitaría 300 euros para comprar un televisor destinado a su vivienda de Canarias y que sería Celeste quien se estaría encargando de recaudar ese dinero entre los seguidores de la artista. «Ha estado pidiendo 300 euros a más de una fan porque quiere una televisión para un cuarto en Canarias. Ha pedido que, por favor, se la regalen», sostuvo el periodista. La información saltó horas después al plató de Vamos a ver, donde Pepe del Real contó que estaba recibiendo mensajes de seguidoras que apuntaban a la veracidad de la petición. «Quiero informar de que parece ser que esto es cierto, pero no es Isabel Pantoja quien está haciendo la petición a las fans, es Celeste. Parece ser que está pidiendo 300 euros e, incluso, alguna cosa más. Igual será que han quedado de acuerdo las dos en hacer esas peticiones. Quiero preservar mi identidad, pero tengo toda la credibilidad. Celeste, además, raja por detrás lo más grande tanto de Agustín como de Isabel y luego, con ellos, hace otro papel», decía el primero de esos mensajes. El periodista pidió más pruebas de esas peticiones y la testigo respondió que no existen mensajes porque todo se hizo mediante «llamada telefónica».
Minutos más tarde llegó un segundo mensaje al mismo plató, esta vez de otra seguidora que iba en la misma dirección. «Necesitabas que te confirmasen que Celeste está pidiendo 300 euros a los fans para comprar un televisor para la habitación de Isabel, te confirmo que se han pedido… a mí y a varios más», escribía. Con esos dos testimonios encima de la mesa, el periodista precisó el alcance de lo que se estaba contando: no se trataría de reunir 300 euros entre todas, sino de esa cantidad a cada fan, y calculó que se habría llamado a alrededor de una veintena de personas. En la misma intervención añadió un segundo frente, el de las cuentas pendientes que, según su versión, arrastra el fandom con la artista, y anticipó que la recaudación no iba a llegar a ninguna parte. «Las fans no van a poner ni un duro porque se les debe el dinero de las entradas del concierto de Sevilla que todavía no se ha devuelto y un dinero que se ha puesto para una cena íntima con Isabel en un encuentro con las fans. Eso también se pagó y están cansadas y hartas de soltar pasta. Están hasta las narices de pagar». Junto a la petición del televisor quedaron así sobre la mesa otros supuestos pagos pendientes relacionados con las entradas de un concierto y con una cena con la artista.
El club responde con un comunicado firmado por la propia señalada

La reacción no tardó ni una tarde. El Club Buena Suerte de Madrid, la asociación oficial de seguidores de la tonadillera, difundió un escrito firmado por la propia Celeste que empieza sin rodeos. «Estas informaciones son falsas». El comunicado niega de manera tajante que desde la asociación, o por parte de su presidenta, se haya solicitado dinero a ninguna persona para comprar regalos a la cantante, y precisa que cualquier mensaje, comentario o publicación que atribuya al club o a su presidenta una iniciativa de ese tipo «no se corresponde con la realidad». Desde la entidad lamentan que se estén difundiendo informaciones que, sostienen, pueden generar «confusión, malentendidos» y dañar tanto la imagen de la asociación como la de las personas vinculadas a ella. El texto se cierra repitiendo el desmentido de forma expresa. «Ni Celeste ni el Club Buena Suerte de Madrid han pedido dinero para realizar regalos a Isabel Pantoja».
El escrito incorpora además una petición directa a las propias socias: piden a quienes hayan recibido mensajes de ese tipo que no los den por ciertos, que no colaboren en su difusión y que acudan únicamente a los canales oficiales de la asociación para contrastar cualquier información que circule. El club, por tanto, pide a sus miembros que no atiendan peticiones de dinero que se estén moviendo en su nombre. Ni la asociación ni su presidenta han concretado por el momento si existe alguna comprobación interna sobre el origen de esos mensajes, ni han anunciado acciones legales contra quien los esté enviando. Tampoco se ha pronunciado la artista, que sigue en Canarias y que no ha hecho ningún comentario público sobre el asunto, ni a favor ni en contra de la mujer que preside su club de seguidoras.
Una reconciliación de hace apenas unos días que ya vuelve a nacer torcida
La polémica llega cuando la relación entre las dos mujeres acababa de recomponerse. Tras dos años distanciadas, Celeste viajó a Canarias para visitar a unos familiares y aprovechó la estancia en la isla para ver a la tonadillera, a quien tenía previsto acompañar por su cumpleaños y a quien no pudo visitar entonces porque esos días su hijo, Kiko Rivera, había sufrido un ictus que tenía a toda la familia pendiente de él. El encuentro lo contó Kike Calleja desde el Club Social del programa, y lo describió como una conversación «muy bonita, muy emocionante» en la que ambas hablaron largo y tendido y solventaron sus diferencias. Ese reencuentro había vuelto a situar en el foco mediático la relación entre la cantante y su histórica fan y, apenas unos días después, esa relación vuelve a estar rodeada de polémica.
No es la primera vez que las cuentas del club de seguidoras acaban en televisión. A comienzos de julio, un grupo de fans se reunió en Sevilla, a espaldas de la cantante, para cargar contra la gestión del club y de la carrera de la artista: denunciaron entonces que la cuota mensual había pasado de veinte a cincuenta euros, que el número de socias se había desplomado y que los regalos recaudados no llegaban a su destinataria, mientras la señalada respondía negando ser la presidenta de la asociación y asegurando que la cantante estaba al tanto de todo. Aquel malestar se produjo en un año especialmente áspero para la tonadillera, marcado por el segundo ictus de su hijo, que la hizo salir hacia Sevilla en cuanto se supo, y por una deuda con Hacienda que la Audiencia Nacional avaló en junio y que supera los setecientos mil euros, todavía pendiente de un posible recurso ante el Tribunal Supremo. El colectivo que la ha sostenido durante toda su carrera es hoy uno de los frentes más ruidosos de su entorno, y esta vez la respuesta ha llegado con membrete y con firma.
