Julia Janeiro no ha movido ni una coma. «Ni me arrepiento, ni quito, ni añado nada. Ya está», ha zanjado este lunes ante los micrófonos sobre lo que dijo de Belén Esteban, y ha ido más lejos al hablar de casa: «Mis padres están súper bien. Mis padres están muy orgullosos». En un plató, a esa misma hora, se contaba otra cosa: que Jesulín de Ubrique y María José Campanario están «disgustados».
Te recomendamos

Primicia: Marta Peñate replica en exclusiva a Pelayo Díaz por acusarla de tirar por tierra a los influencers y le recuerda que ella cobra mucho dinero

Mercedes Milá felicita a Iván Armesto por la hija que estrena a los 60 en el Materno Infantil de Las Palmas y le llama «mi niño de GH»

Juan Tamariz deja una guerra abierta: su viuda señala a Ana, Mónica, Alicia y Juan Diego por internarlo sin avisarla y no dejarla despedirse de él

Harry y Meghan se mudan al Reino Unido y hacen estallar la pregunta que Buckingham esquiva: Carlos III se enteró el domingo y del cáncer solo se sabe lo que NO es
Los dos relatos han llegado con pocas horas de diferencia y no dicen lo mismo. El de Julia Janeiro es de primera mano, dado a cámara y sin intermediarios: preguntada por las declaraciones que han encendido el verano televisivo, la joven no matiza, no rebaja y no da un paso atrás. El de los padres llega por boca de la colaboradora Marisa Martín Blázquez, que lo contó ante las cámaras en el programa Vamos a Ver: el matrimonio apoya a su hija, no discute el fondo de lo que ha soltado, pero ve con muy malos ojos que la disputa haya vuelto a colocar sus nombres —y la vieja relación con Belén Esteban— en todos los platós. «No es tanto por el contenido de lo dicho, como porque los vuelve a poner en el foco», compartió la periodista, que habló de una actualidad en la que ninguno de los dos quería estar. Ni Jesulín de Ubrique ni María José Campanario han abierto la boca en público sobre el asunto: no hay comunicado, no hay declaración a cámara, no hay mensaje en redes.
«Ni me arrepiento, ni quito, ni añado nada»: la hija no retira una sola palabra

Julia Janeiro volvió a pronunciarse este lunes y dejó claro que no se arrepiente de haber dado el paso al frente. «Ni me arrepiento, ni quito, ni añado nada. Ya está», aseguró tajante cuando le preguntaron por sus declaraciones. Sobre la reacción en casa fue igual de rotunda: «Mis padres están súper bien. Mis padres están muy orgullosos, siempre lo dicen ellos, lo digo yo, lo dice todo el mundo, así que es que no… no hay nada más». Preguntada por si había sufrido algún tipo de represalia por parte de sus progenitores, respondió que no: «No, no, está todo súper bien». También le trasladaron que su tía había hablado bien de ella en televisión, y ahí se mostró sorprendida: «Me sorprende, es que yo como no me entero de nada. No veo la tele y todo me pilla de sopetón, pues no sé».
El repaso alcanzó también a los últimos movimientos de Julia Janeiro en redes. Después de que compartiera uno de sus vídeos en TikTok, hubo quien leyó allí un nuevo recado dirigido a la colaboradora, y ella evitó confirmarlo y desmentirlo a partes iguales: «Eso es humor. No, no, pero si es que yo no me he dado por aludida. Aquí que nadie se dé por aludido. Entonces, claro, yo subo las cosas con humor porque es que es como hay que ser, ya lo he dicho. Nada más». Y puso un límite a lo que viene: pese a la enorme repercusión que han tenido sus palabras y al interés que ha despertado su exposición mediática, descartó de plano dar el salto a la telerrealidad. «No, no está en mis planes», contestó al preguntarle si se vería en uno de esos formatos.
El otro relato, el que llega desde un plató y no de los interesados

Frente a ese «muy orgullosos» de Julia Janeiro, la versión que se ha contado en televisión tiene otro color. El detalle que más ha circulado del relato de la colaboradora tiene fecha y lugar: la noticia le llegó a María José Campanario en pleno desplazamiento de trabajo, el 13 de agosto, y le provocó una frustración considerable al verse otra vez en el centro del huracán informativo. La palabra que se ha repetido en el plató para describir el ánimo del matrimonio ha sido «disgustados», y en la versión más extensa, «profundamente apenados e intranquilos» por la repercusión que ha alcanzado el asunto. El descontento, según ese mismo relato, no reside en el contenido exacto de lo expresado por la joven, sino en que estas disputas desbaratan una estrategia que el matrimonio venía sosteniendo, la de mantenerse al margen del conflicto y centrados en sus compromisos profesionales.
Esa estrategia tiene nombres concretos y un calendario que ahora se cruza con la polémica. El matrimonio encadena participaciones en programas de televisión y prepara el próximo proyecto de RTVE, Hasta el fin del mundo, un desembarco que llevaban tiempo cocinando y que difícilmente puede presentarse en un ambiente en el que cada micrófono abierto pregunte por otra cosa. También se ha puntualizado desde el plató un matiz que explica el arranque de todo: la joven respondió sin ningún tipo de filtro al dar por sentado que el reportero que la abordaba le estaba confirmando la intencionalidad de la publicación original. Contestó en caliente, a la puerta de su domicilio en Madrid, con las cámaras encendidas y sin que nadie le hubiera confirmado a quién iba dirigido el mensaje.
Del post de los «nepo babies» al «meme televisivo»: la mecha de un verano
El origen de todo está en una publicación en redes sociales de Belén Esteban. En ella felicitaba afectuosamente a su hija Andrea y señalaba que ella no formaba parte de ese grupo de jóvenes que se benefician de la fama paterna, con un añadido que lo cambió todo: «Mi niña, lo que más quiero en mi vida, tú no eres una nepo baby, otras sí». La colaboradora hablaba de los llamados nepobabies, hijos de famosos que se abren camino gracias a eso, y gran parte de la audiencia y de los medios interpretó de forma inmediata que el mensaje apuntaba a Julia Janeiro. La joven, de 23 años, que en redes firma como Juls y ejerce de maquilladora, se dio por aludida y no esquivó el tema. Cuestionó si la colaboradora sabía siquiera escribir el término, aseguró que prefería las cosas claras en lugar de indirectas y le devolvió el golpe por el mismo sitio: sin ser descendiente directa del extorero, ella también se ha beneficiado mediáticamente de una forma similar, pasando gran parte de su trayectoria hablando de Jesulín de Ubrique.
El remate fue el que ha dado la vuelta a todos los informativos del corazón: la definió como «la sombra de Jesulín de Ubrique» y como «un meme televisivo», calificó de «ridículo» que la madre de su hermana mayor hablase de esa manera de ella y defendió que, al menos, sus padres contaban con «educación y clase». Después vino el sarcasmo. Para desdramatizar el revuelo, Julia Janeiro recurrió al humor en sus perfiles y se autodenominó la «nepo baby oficial», bromeando con que no ha trabajado ni trabajará en su vida por ser una consentida que desconoce los horarios laborales, y aprovechando la propia etiqueta publicitaria para recordar a sus seguidores que mantiene la agenda abierta para ejercer de maquilladora.
Belén Esteban responde desde Canarias y recuerda que hay otra hermana

Al otro lado, la posición se ha mantenido en una calma llamativa. La tertuliana trasladó su postura a través del colaborador Kike Calleja mientras disfrutaba de unas vacaciones en las Islas Canarias: transmitió estar absolutamente tranquila y feliz, y reiteró que en ningún momento mencionó a la joven en su mensaje en redes. En la misma intervención televisiva, sin embargo, se lanzó una advertencia velada al recordar que Julia Janeiro tiene una hermana mayor por parte de padre, Andrea, que si algún día decidiera hablar públicamente ayudaría a comprender muchas de las dinámicas familiares que hasta ahora se han mantenido en la intimidad. Andrea no se ha pronunciado en ningún momento sobre la polémica.
Hay además un factor de calendario que explica por qué el choque ha prendido justo ahora y por qué a sus padres les incomoda tanto el momento. Julia Janeiro participará próximamente en La Caja Amarilla, el concurso con famosos de Antena 3, y ya ha ido concediendo entrevistas en exclusiva. La joven que se blindó frente a las cámaras es hoy una cara que responde en la puerta de su casa, contesta en redes y firma portadas, y ese cambio de posición es el que ha convertido una publicación ajena en una guerra abierta con declaraciones cruzadas cada pocas horas.
Una herida vieja que el verano ha vuelto a abrir
El choque no ha nacido esta semana. Ya contamos cómo un mensaje de Belén Esteban dedicado a Andrea fue leído por sus seguidores como una pulla hacia la otra hija de Jesulín, y cómo la colaboradora celebró el aniversario de boda de sus padres en mitad de esa cadena de indirectas. Y antes de todo eso, la hija de Jesulín ya había tocado la herida de su padre y señalado a la colaboradora sin nombrarla, en una comparecencia ante los micrófonos que dejó el asunto abierto sin que ninguna de las dos pronunciara el nombre de la otra. Lo que era una frase suelta se ha convertido en un intercambio diario.
Y explica también por qué el matrimonio había levantado un muro alrededor de su vida pública. Los últimos meses los habían dedicado a un terreno amable, el de la televisión de entretenimiento, con una etapa compartida ante las cámaras que incluyó el gesto de Jesulín arrodillándose ante María José Campanario en una semifinal que puso el plató en pie. Ese era el escenario que querían para este año. El que tienen ahora es otro, y no lo han elegido ellos: una hija que sostiene cada palabra y afirma que en casa están «muy orgullosos», un relato televisivo que los describe «disgustados» y un apellido devuelto al debate público sin que ninguno de los dos haya dicho nada por su cuenta.
