La guerra de exclusivas y los silencios cómplices en los platós de Mediaset han saltado por los aires de la forma más inesperada. Carlo Costanzia ha roto su ley del silencio y se ha sentado frente a su madre, Mar Flores, en el nuevo capítulo de su podcast ¿Qué habrías hecho mejor? El modelo y pareja de Alejandra Rubio ha desglosado sin rodeos el auténtico calvario y la posterior redención que ha supuesto su paternidad. Una charla de camerino maduro, limpia de intermediarios y con un colmillo afilado dirigido a quienes han cuestionado su madurez para sacar adelante al nieto de Terelu Campos.
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La charla arrancó tumbando el mito de la mala relación que los mentideros de la crónica social llevan meses alimentando. Costanzia definió el vínculo con la modelo como una mezcla entre «madre e hijo» y «hermana mayor y hermano pequeño». El proceso de maduración no ha sido fácil tras años de distanciamiento físico y reproches soterrados en la prensa.
«Es una relación de dos personas que se separan mucho tiempo y luego vuelven a juntarse. Una relación en la cual ha habido mucho dolor por las dos partes y luego una sanación. No es una relación común como los que conviven toda la vida juntos, pero no deja de ser una relación madre e hijo», ha sentenciado el joven intérprete para zanjar las especulaciones de los platós.

El actor se mostró muy empático con el papel que le tocó jugar a la modelo en su juventud. «Ese distanciamiento, en mi caso en una época de adolescencia, me tuviste muy joven. Cuando yo me voy tienes 30 años, es la edad que ahora tengo yo. Tú también estabas en una situación donde no tenías la sabiduría de ahora. Es una relación fantástica porque hemos sanado, nos hemos entendido los dos nuestras partes», ha zanjado de forma rotunda ante los micrófonos.
Los roles familiares en el hogar del clan Campos-Rubio
El plato fuerte llegó al abordar el día a día de su hijo Carlo, que ya cuenta con un año y cinco meses de vida. El nacimiento del crío en el arranque de 2025 supuso un vuelco absoluto en una pareja que vivía bajo la lupa constante de las exclusivas y las polémicas judiciales. Costanzia detalló cómo se reparten los papeles de crianza con la hija de Terelu Campos.
«Tiene esas necesidades maternales con Alejandra, pero luego las necesidades más de experience o más brutas, son conmigo. Cuando se siente con miedo, viene corriendo a que yo le proteja, pero cuando se siente con necesidad de amor, cuando tiene hambre, cuando quiere que le duerman con cariñitos, va a la madre. Cuando quiere jugar o sentirse de otra manera validado, viene a mi», ha desgranado marcando el territorio de su rutina doméstica.
La herencia física del menor fue otro de los puntos calientes del podcast, desatando la sorpresa de la propia abuela ante el calco genético que se ha producido en la tercera generación del clan. «Como es tan parecido a mí, soy yo de pequeño», confesaba el actor orgulloso, recibiendo la confirmación inmediata de su madre: «Es una copia de ti. Es increíble la jugada de la naturaleza. Eres tu de pequeño».
El fin de la soledad y los planes de futuro de la pareja
Este golpe de timón en la vida de Carlo llega tras una etapa marcada por la inestabilidad y los procesos de desintoxicación y lances legales que casi le apartan de la industria audiovisual. El madrileño admite que el bebé ha actuado como un flotador de rescate psicológico frente a sus peores fantasmas personales.
«Es curioso. Nunca tuve la idea, sabía que iba a tener hijos pero ha sido algo que vino expotáneo, me vino de sopetón. Pensé que me iba a quitar mucho tiempo de disfrutar y es todo lo contrario. Es muy sacrificado, tu vida ya está hecha para tus hijos. Vives por y para ellos. Soy una persona muy de casa al trabajo, pero me encanta. Siempre he sido una persona muy solitaria, esos vacíos que había antes de no sabe qué hacer, ahora es todo lo contrario. No tienes tiempo para estar solo», ha confesado con crudeza.
De cara al futuro de la crianza, el novio de Alejandra Rubio tiene claro que el objetivo es evitar que su prole tropiece con las piedras que dinamitaron su propia juventud. La hoja de ruta pasa por exprimir sus errores en la calle para blindar la educación del menor en un entorno mediático hostil.
«Esos valores añadidos que me ha podido dar la vida por mis experiencias. Sé lo que no quiero para él y por donde no quiero que él pase. Creo que lo tengo muy claro, es algo que tengo clarísimo y gracias a Dios he tenido desde pequeño una educación fantástica que se refleja mucho en mi manera de hablar o de adaptarme a cualquier situación. Eso se lo quiero dar», ha concluido de forma tajante ante su madre para blindar su nueva vida lejos del ruido de las exclusivas baratas de televisión.
