El entorno de Kiko Rivera vuelve a quedar señalado tras hallarse un lienzo roto de Isabel Pantoja en una urbanización de Sevilla, semanas después del polémico desvalijamiento de la finca que el hijo de la tonadillera camufló como un recado materno.
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El conflicto periférico que rodea a la finca más famosa de la tonadillera ha sumado un episodio esperpéntico a las afueras de Sevilla. Un residente de la urbanización donde habita el hijo de la artista localizó en su propio jardín un cuadro de grandes dimensiones donde aparece retratada la cantante durante una de sus actuaciones históricas. El objeto, que presentaba daños severos, se encontraba completamente desprendido de su marco original, mostrando signos evidentes de haber sufrido un fuerte impacto. Las declaraciones del testigo presencial que descubrió la pieza apuntan a que alguien se deshizo del lienzo arrojándolo de manera deliberada sobre la propiedad colindante.

La procedencia de la obra de arte no ofrece espacio a la especulación. La periodista de prensa de sociedad Paloma García-Pelayo confirmó en el plató de Antena 3 que la pieza decorativa formaba parte del patrimonio interno de la tía de Anabel Pantoja. Personas que han tenido acceso directo a las estancias principales de la vivienda ratifican que dicho retrato presidía de forma fija uno de los salones señoriales del inmueble rural. El descubrimiento desmiente la versión inicial del entorno del músico y abre interrogantes sobre el destino final de los enseres históricos de la saga.
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Este extraño suceso se produce apenas un mes y medio después de lo que en los círculos de la televisión estatal se catalogó como el asalto definitivo a la finca familiar. El hermano de Isa Pantoja accedió al recinto acompañado por su pareja sentimental para retirar una gran cantidad de pertenencias que pertenecieron al torero Francisco Rivera ‘Paquirri‘. En aquel momento, el protagonista justificó la sustracción de los objetos asegurando que respondía a una petición expresa y directa de su progenitora, una línea de defensa que ahora se desmorona al comprobar el desprecio absoluto con el que ha terminado el cuadro en un jardín vecinal.
Los movimientos internos de los implicados reflejan una nula consideración por el valor sentimental y económico de las obras recolectadas. El estado de abandono en el que ha aparecido la pintura desbanca la teoría de un traslado controlado y pactado entre madre e hijo. Mientras los platós de las cadenas principales debaten sobre la titularidad legal de los objetos rescatados del domicilio de la cantante, los restos materiales de la época dorada de la familia terminan esparcidos por los suelos de las zonas residenciales de la provincia andaluza, evidenciando que el objetivo real del vaciado de la casa distaba mucho de ser un acto de preservación familiar.
