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Elisa Mouliaá planta cara a la justicia y exige para ella el mismo trato que Begoña Gómez

Pedro Serrano González
6 min 255
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La actriz Elisa Mouliaá ha decidido no callarse ante lo que considera una vulneración flagrante de sus derechos fundamentales. Tras la información adelantada por Vibras en Corte sobre la orden de detención dictada por el juez Arturo Zamarriego si no comparece el próximo 15 de junio, la intérprete ha utilizado su perfil en la red social X para lanzar un contundente mensaje de resistencia. Mouliaá, que mantiene una batalla judicial abierta contra el expolítico Íñigo Errejón, ha exigido públicamente un trato garantista, comparando su situación con la de figuras de la primera línea política como Begoña Gómez o Alberto Núñez Feijóo.

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La protagonista de Águila Roja denuncia una estrategia de revictimización y advierte que no atenderá causas secundarias mientras la Audiencia Provincial de Madrid mantenga paralizado el procedimiento principal por presunto abuso sexual.

Un grito contra la doble vara de medir judicial

El detonante de esta nueva explosión mediática ha sido el ultimátum judicial que este medio adelantó en primicia. Ante la amenaza de ser conducida por las fuerzas de seguridad al juzgado el próximo mes, Elisa Mouliaá ha optado por una defensa numantina de su posición. «Ni el señor Feijóo ni Begoña Gómez fueron detenidos por no acudir inicialmente a declarar. Exijo el mismo trato garantista y el mismo respeto a mis derechos fundamentales como ciudadana», ha arrancado en un comunicado que ya suma miles de interacciones.

La actriz pone el foco en una supuesta desigualdad de condiciones dentro del sistema judicial español. Con una valentía poco común en procesos de esta índole, Mouliaá señala que la justicia parece actuar con una celeridad y una dureza desproporcionada cuando se trata de una mujer denunciante, en contraste con los tiempos y las cortesías procesales que se aplican a otros personajes de relevancia pública.

Este movimiento no es solo una pataleta en redes sociales; es una declaración de intenciones política y jurídica. Al apelar directamente a la Constitución y al derecho de tutela judicial efectiva, la actriz traslada el debate de la crónica de sucesos al terreno de las libertades civiles, cuestionando la imparcialidad de las medidas coercitivas impuestas por el magistrado Zamarriego.

El bloqueo de la Audiencia Provincial como escudo legal

Uno de los puntos más críticos del mensaje de Mouliaá reside en la parálisis de la causa principal. La actriz recuerda que Íñigo Errejón ya fue enviado a procedimiento abreviado por un presunto delito de abuso sexual, una resolución judicial que, según ella, debería ser la prioridad absoluta del sistema. Sin embargo, denuncia que la Audiencia Provincial de Madrid mantiene este proceso «congelado» desde hace meses, lo que genera una situación de indefensión manifiesta para la víctima.

Mouliaá ha sido tajante: no piensa desgastarse en causas secundarias —como la querella por calumnias interpuesta por el exvocal de Sumar— hasta que el tronco principal de su denuncia sea resuelto. Esta postura busca evitar que la estrategia de defensa de Errejón, basada en lo que la abogada Yurena Carrillo califica como una «inversión de la realidad», consiga agotar emocional y financieramente a la actriz antes de llegar al juicio oral.

La intérprete sostiene que atender ahora las exigencias del juzgado que instruye la querella del expolítico afectaría directamente a su capacidad de defensa en el caso de agresión. Para Elisa, aceptar este calendario impuesto bajo amenaza de detención sería «normalizar la violencia institucional», un término que la defensa de la actriz está utilizando para describir la falta de perspectiva de género en las últimas actuaciones judiciales que la rodean.

La salud emocional frente a la presión mediática

Detrás de la maraña de autos y recursos, late la realidad humana de una mujer que se siente asediada. Elisa Mouliaá ha reiterado que no va a permitir que se normalice la presión mediática ni la «revictimización» constante a la que se ve sometida cada vez que debe acudir a los juzgados. El informe médico-forense, que determinaba que estaba en condiciones de declarar pese a su baja, ha sido el último clavo en una relación ya rota entre la denunciante y el aparato judicial.

Desde su entorno, y bajo la nueva dirección letrada de Carrillo, se insiste en que el estado emocional de la actriz es frágil y que la posibilidad de cruzarse con su presunto agresor en las sedes judiciales es un riesgo que el juzgado no está sabiendo gestionar. La actriz se planta y reivindica su derecho a no sufrir indefensión, marcando una línea roja que promete llevar hasta las últimas consecuencias legales.

El caso Mouliaá-Errejón se ha convertido en un símbolo de las tensiones que genera la aplicación de la Ley del ‘solo sí es sí’ y la gestión de las denuncias de alto perfil. Mientras el juzgado mantiene la fecha del 15 de junio en el horizonte, la respuesta de la actriz en X ha girado el foco hacia la actuación de los propios jueces, situándolos en el centro de una crítica social por la falta de protección efectiva a las víctimas de violencia sexual.

Un futuro judicial marcado por la incertidumbre

Con este desafío público, Elisa Mouliaá no solo responde a Vibras en Corte, sino que lanza un órdago a la justicia española. La pelota está ahora en el tejado de la Audiencia Provincial y del magistrado instructor, quienes deberán decidir si ejecutan la orden de detención contra una ciudadana que reclama igualdad de trato respecto a la clase política o si, por el contrario, acceden a flexibilizar los tiempos hasta que el proceso principal avance.

La determinación de la actriz ha sido aplaudida por diversos colectivos que ven en su figura una voz necesaria contra la arbitrariedad procesal. Lo que comenzó como una denuncia de agresión sexual se ha transformado en una cruzada por la dignidad ciudadana, donde Mouliaá se niega a ser la pieza sacrificada en una partida de ajedrez jurídico diseñada para proteger al poderoso y desgastar a la denunciante.

El 15 de junio no solo se dirimirá una declaración judicial; se pondrá a prueba la resistencia de un sistema que, según Elisa, sigue fallando a quienes tienen el valor de señalar los abusos en las esferas de poder. La actriz, firme en sus convicciones, ya ha dejado claro que su silencio no está a la venta y que sus derechos fundamentales no son negociables bajo amenaza.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

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