Cine de Barrio vuelve después del verano sin la figura que lo ha sostenido durante tres décadas. El espacio se incorpora a la parrilla de La 2 con un formato renovado en el que ya no habrá una sola cara al frente de cada emisión: la película irá precedida de una presentación que correrá a cargo de un invitado distinto cada semana, grabada fuera del estudio. Al equipo se suman Juan Sanguino, Alberto Rey, Pablo González Batista y Ángeles Caballero. Lo que no se toca es el motor: sigue siendo producción propia de RTVE y mantiene a su equipo directivo, con Machús Osinaga al frente.
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Un invitado distinto cada semana, y ninguno desde un plató
El cambio de fondo está en cómo llega el espectador a la película. En lugar de un presentador que abra el programa semana tras semana desde el mismo plató, cada emisión tendrá delante a un invitado diferente, sacado del mundo del cine o de la vida social y cultural del país, y grabado desde localizaciones distintas. La consigna que traslada la corporación es que esas personalidades acerquen la película a la audiencia desde sus propias vivencias y expliquen sus conexiones emocionales con el título que toque esa semana. En vez de una ficha con el año, el director y el reparto, lo que va por delante de la proyección es el motivo personal por el que alguien reconocible se sentó a ver esa película alguna vez. El planteamiento es el de un puente entre el cine más querido por la audiencia más fiel del programa y las nuevas tendencias estéticas y culturales, con lo que RTVE describe como una mirada moderna orientada a un diálogo intergeneracional y transversal.




Junto a esa rotación de invitados, la nueva etapa incorpora perfiles que no estaban. Al margen de los colaboradores habituales, entran en el programa Juan Sanguino, Alberto Rey, Pablo González Batista y Ángeles Caballero, y con ellos llegan secciones nuevas que se intercalarán dentro de las propias presentaciones para ayudar a contextualizar la película. Ahí está la diferencia con la etapa anterior: el hueco previo a la proyección deja de ser un trámite de presentación y pasa a ser contenido propio, troceado en secciones. La estructura del programa cambia sin que cambie lo que se emite después, porque el catálogo sigue siendo el mismo, el del cine popular con el que el país lleva décadas emocionándose. Y la casa tampoco cambia de manos: la producción continúa siendo íntegramente de RTVE y la dirección sigue en el mismo sitio, con Machús Osinaga al mando del equipo directivo.
La corporación rescata lo que en agosto se daba por suprimido
El diseño que la corporación describe ahora no coincide del todo con el que se conoció a principios de mes, cuando quedó certificado el final del programa tal y como se conocía. Aquel plan dejaba el espacio sin presentadora, sin plató y sin tertulia, y reducía todo el acompañamiento previo a un reportaje grabado de unos doce minutos. La nueva etapa mantiene la desaparición del presentador fijo y la del estudio, pero devuelve dos piezas que se habían dado por perdidas: hay presentación en cada emisión, con nombre y cara conocidas, y siguen existiendo colaboradores, a los que se suman los cuatro fichajes y las secciones. El debate en directo no vuelve, pero el componente divulgativo que se iba a suprimir se reparte ahora entre esas presentaciones grabadas y los bloques intercalados.
El aterrizaje en La 2 tampoco es un destino aleatorio. La cadena ya concentra las dos citas fijas del Cine Español en la televisión pública, Versión española e Historia de nuestro cine, y la llegada de Cine de Barrio completa esa apuesta cubriendo el tramo que a las otras dos se les escapa: el cine más popular, el de consumo masivo, el que no suele entrar en los ciclos de autor. Con las tres, La 2 pasa a ofrecer cine español de todas las épocas y para todos los públicos dentro de una misma parrilla, que es el argumento con el que la corporación enmarca su compromiso con la producción nacional. El movimiento traslada además el espacio a una cadena con menos presión de audiencia, donde tres décadas de presencia ininterrumpida dejan de medirse contra la tarde del sábado de La 1.
Treinta años de sábados, de Parada a Ballester


El formato que ahora se reinventa nació en julio de 1995 como un experimento de verano en TVE-2, con emisión diaria, y en octubre de ese mismo año dio el salto a La 1 de la mano de José Manuel Parada, que lo ideó y lo condujo hasta 2004. Después pasaron por el plató Carmen Sevilla, Concha Velasco, Alaska e Inés Ballester, siempre reivindicando el cine costumbrista de los cincuenta a los setenta, con Paco Martínez Soria, Lina Morgan o José Luis López Vázquez como habituales. El desenlace se veía venir desde que en julio la corporación empezó a estudiar el traslado a La 2 y la supresión de la tertulia.
La transición ha ido dejando reacciones de quienes pasaron por ahí. Parada ya cargó contra la decisión a los pocos días de conocerse, y el domingo Alaska publicó un mensaje de despedida al que él respondió en los comentarios. «Solo tu y yo fuimos defenestrados de ‘Cine de barrio’ sin mediar ninguna enfermedad. Eso une mucho», escribió el creador del espacio. La cantante había abierto su texto con un «Se acabó» y daba el programa por terminado «según lo concibió José Manuel Parada», agradeciendo el trabajo de los directores Paco Quintanar y Machús Osinaga. Ninguno de los dos figura en el reparto de esta etapa, que arranca después del verano ya en la segunda cadena.
