Álvaro Morata y Alice Campello preparan la mudanza que cierra el ciclo más agitado de su matrimonio. La pareja, reconciliada desde la primavera después de haber llegado a iniciar los trámites del divorcio, planea su regreso a Madrid: la ciudad donde la empresaria levantó, habitación a habitación, una casa que casi no ha podido pisar. Llega tras un verano de viajes y planes familiares con sus cuatro hijos, y con el regreso de Morata al fútbol español encarrilado.
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La vuelta a casa que llevaban años aplazando
La puerta la abre una operación deportiva —Morata negocia una cesión desde el Como al Leganés, con el visto bueno del jugador—, pero lo que cambia de verdad es la vida de la familia. La carrera del delantero ha obligado a su mujer y a sus hijos a rehacerlo todo cada pocos meses: colegios nuevos, idiomas nuevos, casas nuevas. De todos esos movimientos, este sería el primero que no aleja a la familia de Madrid, sino que la lleva de vuelta. Morata es madrileño y se formó en la cantera de la capital. El delantero milita ahora en el Como a las órdenes de Cesc Fàbregas y quiere volver a España después de una etapa complicada en Italia; el club italiano asumiría una parte importante de su salario.

La reconciliación de Morata y Campello atraviesa su fase más sólida desde que se dieron una tercera oportunidad. Desde la primavera vuelven a dejarse ver juntos y han encadenado viajes: pasaron parte del verano en Cerdeña con los cuatro niños, Alessandro, Leonardo, Edoardo y Bella, y viajaron juntos a Nueva York para apoyar a la Selección Española. La empresaria, fundadora de la firma de cosmética Masqmai, ha ido compartiendo esas imágenes en sus perfiles.
La casa que Alice Campello levantó y apenas ha pisado
Mientras el trabajo de Morata los llevaba de un país a otro, en Madrid quedaba una casa a medio estrenar. Alice Campello la ha descrito como la casa de sus sueños: años de reformas y cada detalle escogido personalmente por ella. La empresaria lo resumió al hablar de los cambios continuos de país de sus hijos por el trabajo de su padre. «Algún día tendremos toda la vida para estar en Madrid». La vivienda quedó terminada mientras la familia seguía al futbolista entre Italia y Turquía.
La italiana se ha convertido en una especialista en empezar de cero. Ella misma reconoció entre risas que sabe «organizar mudanzas, buscar casas, agencias inmobiliarias», y lo demostró al aterrizar en Estambul, donde encontró el nuevo hogar familiar en cuestión de días. Con el posible regreso a España, esa maquinaria se pondría en marcha por novena vez, aunque no hay cifra oficial de mudanzas y algunas etapas han supuesto volver a una ciudad en la que ya habían vivido. En una entrevista, Campello contó que durante sus primeros años de matrimonio vivieron en Londres, Milán, Turín y Madrid. Esta vez no habría que buscar nada: la vivienda de Madrid ya está terminada.
Seis ciudades, cuatro hijos y una tercera oportunidad

El mapa de la pareja tiene seis paradas: Londres, Turín, Madrid, Milán, Estambul y Como. En la capital británica, tras el fichaje por el Chelsea, empezaron a construir su familia y nacieron los mellizos Alessandro y Leonardo. Después llegaron el regreso al Atlético de Madrid, la etapa en la Juventus y una segunda vuelta al club rojiblanco. El traspaso al Milan coincidió con el anuncio de su separación, que llegó en agosto de aquel año. Ella se quedó primero en Madrid y acabó mudándose a Italia con los cuatro niños para que estuvieran cerca de su padre. El fichaje por el Galatasaray los llevó a Estambul.

Tras iniciar los trámites de divorcio, la pareja los frenó para darse una tercera oportunidad que se confirmó en un concierto de Bad Bunny en Madrid, y semanas después firmaron su primer posado oficial en una fiesta de El Corte Inglés en la Castellana. En julio viajaron juntos a Nueva York, donde arroparon a la Selección en la final del Mundial desde la grada. La próxima parada sería la que ella llevaba años señalando.
