José Miguel Contreras no ha emitido todavía un solo minuto de La Séptima y ya está peleando por el sitio que de verdad le importa. La cadena que el fundador de laSexta quiere poner en marcha el 5 de noviembre negocia con Movistar+ su entrada en la oferta de televisión de Telefónica, un hueco que le ampliaría la audiencia potencial mucho más allá de la TDT y que, a día de hoy, nadie le ha garantizado.
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Las conversaciones están abiertas y no hay ningún acuerdo cerrado. El proyecto que dirige José Miguel Contreras mantiene contactos con las principales plataformas para asegurarse una distribución amplia desde el primer día de emisión, y la de Telefónica es la pieza que más pesa en ese tablero. La dirección de la cadena tampoco descarta sentarse con Orange, Vodafone o Digi para que su señal se vea también en sus descodificadores, en un mercado cada vez más repartido entre pantallas y aparatos distintos. La cuenta es sencilla: la licencia le da un canal en la TDT, pero el mando de millones de hogares españoles ya no arranca ahí, sino en el menú de una plataforma de pago.
Un hueco que Telefónica no estaría dispuesta a regalar

La entrada dista de estar hecha, y lo que se ha encontrado José Miguel Contreras al otro lado de la mesa no es una alfombra roja. Según ha trascendido del entorno de la negociación, Telefónica no estaría por la labor de dar un trato de favor a la nueva cadena y exigiría su incorporación en las mismas condiciones económicas que el resto de canales comerciales, es decir, pagando por la distribución lo que paga cualquier otro. El presidente de la compañía, Marc Murtra, habría rechazado la posibilidad de incorporar el canal gratis, y el número que ocuparía en el dial tampoco sería el que a la cadena le gustaría, porque el 7 está reservado a la propia Movistar Plus+ y a La Séptima le tocaría una posición secundaria dentro del listado. Ni Telefónica ni la plataforma han hecho comentarios oficiales sobre la negociación, de modo que el resultado sigue abierto y el precio, sin cerrar.
El camino, en todo caso, está trillado y es reciente. Canal Red, el canal de Pablo Iglesias centrado en información, análisis político y debate, terminó a principios de agosto un proceso de pruebas que se había alargado desde finales de febrero y desde el 5 de agosto se ve en Movistar Plus+, en el dial 150, con una parrilla volcada en actualidad, entrevistas y opinión. Es la jugada que ahora intenta repetir el equipo de José Miguel Contreras, con la diferencia de que La Séptima no aspira a ser un canal temático de nicho, sino a competir de tú a tú con las generalistas en abierto. De ahí que la negociación con Telefónica se haya convertido en una de las decisiones más delicadas del lanzamiento, y no en un trámite administrativo más.
Qué es La Séptima y quién la ha puesto en pie

La Séptima es el canal generalista que la sociedad SIETE, Servicios Integrados de Entretenimiento Televisivo, lanzará el 5 de noviembre después de que el Gobierno le adjudicara una licencia estatal de TDT con una duración inicial de quince años, renovable. Al frente del proyecto en los despachos está José Miguel Contreras y en la dirección está Javier Ruiz, que además dará la cara en pantalla y que se despidió de las mañanas de RTVE a principios de agosto para volcarse en el proyecto. La cadena ya ha empezado a colocar nombres en su parrilla —Rocío Delgado en la franja de tarde, y Alba Carrillo junto a Marta Márquez en un magacín de entretenimiento de fin de semana— y trabajará desde unas instalaciones en San Sebastián de los Reyes montadas alrededor de un plató único y adaptable para todos los programas, una decisión de producción que abarata la estructura y obliga a que todo el canal respire al mismo ritmo.
La idea de televisión es igual de explícita: información, opinión, entretenimiento y humor, con el directo como seña de identidad y sin series, cine ni grandes formatos de catálogo para rellenar la parrilla. La propia cadena avanzó sus líneas maestras en su perfil oficial de X con una campaña bajo el lema ‘7 motivos por los que lo nuestro va en serio’, en la que reivindicó una televisión generalista con vocación de futuro, presencia en varias plataformas más allá de la emisión tradicional y una apuesta por explicar la información con transparencia. El mensaje se cerraba con una pregunta. «Entonces… ¿en tu casa a las siete?». La presentación oficial llegará en la segunda semana de septiembre, durante el FesTVal.
Por qué la TDT ya no basta para un canal recién nacido
Los números del proyecto explican por qué la distribución no es un detalle. SIETE prevé destinar entre 20 y 25 millones de euros durante sus tres primeros años de actividad, con más de la mitad concentrada en el ejercicio inicial, y su plan de negocio, todavía en fase de definición, contempla ingresos cercanos a los 40 millones al cierre de 2029 y la rentabilidad alrededor de 2030. Para llegar ahí, los promotores consideran suficiente moverse entre el 1,5 % y el 2 % de cuota de pantalla, aunque José Miguel Contreras sostiene que hay margen para acercarse al 3 % en un plazo relativamente corto. Cada punto de esa cuenta depende de en cuántos hogares se pueda ver el canal, y el reparto de canales en España se ha vuelto un mapa de dos capas: abajo sigue la TDT, con sus diales de siempre; arriba están las plataformas de las teleoperadoras, que son las que hoy ordenan lo que ve una familia cuando enciende el televisor.
Las grandes generalistas están en las dos capas porque llevan décadas ahí. Un canal que nace ahora no tiene esa red: si no entra en las plataformas, su alcance real se queda en quien lo busque a mano resintonizando. Estar en la oferta de Telefónica no cambia la programación ni los fichajes, pero sí cambia el tamaño del escaparate, y con él las cifras de audiencia con las que la cadena tendrá que sentarse a vender publicidad. La Séptima llega además tras una travesía larga, marcada por la negativa de Joseph Oughourlian a financiar el proyecto desde el Grupo PRISA, así que el arranque se juega con dinero propio y con la obligación de enseñar audiencia cuanto antes. La negociación sigue abierta, sin acuerdo anunciado por ninguna de las dos partes, y el calendario no se mueve: el canal mantiene el 5 de noviembre como fecha de estreno, con plataforma o sin ella.
