El cineasta Santiago Segura ha visitado ‘El Hormiguero‘ para analizar el fenómeno de ‘Torrente Presidente‘, la sexta entrega de su icónica saga que ha arrasado en su primer fin de semana de estreno. El director ha reivindicado la risa como un elemento unificador de la sociedad, al tiempo que ha cargado duramente contra la prensa por los destripes de la trama y contra quienes exigen al cine de entretenimiento una función pedagógica o moralizante.
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La risa como nexo de unión en una España dividida
Tras el arrollador inicio de la cinta en las salas, Segura ha defendido su propuesta como una fábula política diseñada exclusivamente para el disfrute del espectador. El director confesó a Pablo Motos sentirse como un «unificador de España» tras observar a personas de todas las ideologías riendo juntas en la misma sala, demostrando que en el cine la carcajada prevalece sobre el carné político. Ante las voces que lo tachan de «tibio» o «equidistante» por repartir sátira hacia todos los bandos, Segura se ha mantenido firme en su postura de no focalizar sus críticas en un solo sector.
Durante la entrevista, el también actor ha lamentado la ligereza con la que se emplean actualmente términos de extrema gravedad. Segura advirtió sobre la banalización de calificativos como «nazi» o «fascista» para descalificar a cualquier persona que simplemente mantenga una opinión discrepante. Para el cineasta, el uso abusivo de estos adjetivos vacía de significado conceptos que son «muy serios, muy graves y muy desagradables», subrayando que no todo el mundo entra en esa categoría por el mero hecho de no estar totalmente de acuerdo con el interlocutor.
Guerra abierta contra los periodistas que revelan secretos
Uno de los momentos más contundentes de su paso por Antena 3 ha sido su ataque directo contra un sector de la prensa especializada. Segura ha tildado de «imbéciles» a los periodistas que publican los cameos y las sorpresas de la película antes de que el público llegue a las salas, acusándoles de dinamitar la experiencia cinematográfica. El director defiende el derecho soberano del espectador a sorprenderse y sostiene que el spoiler mediático atenta contra el trabajo realizado por y para el entretenimiento puro de sus seguidores.
Una línea roja definitiva: el entretenimiento frente al adoctrinamiento
Frente a las críticas que acusan a la saga de ser soez o de no aportar valores positivos, Santiago Segura ha sido rotundo al separar la pantalla del aula escolar. El director ha dejado claro que no tiene vocación de docente ni pretende que sus películas sirvan como manuales de comportamiento social. «No vengo a adoctrinar», ha afirmado, reivindicando la libertad creativa para ofrecer un cine dedicado a la evasión. Para el autor, el éxito de su proyecto responde a que la gente está «harta del barrizal de la política» y busca en la sátira de Torrente un respiro necesario frente a la crispación actual.
¿Torrente 7?
Preguntado sobre si habrá una séptima parte de la saga «Torrente», Segura sostenía que «para mí es la última hasta que llegue a 5 millones de espectadores. Si se me vuelve a ocurrir una buena idea de aquí a otros 11 años, la voy a hacer» concluía.
