La undécima edición de Got Talent España se prepara para su noche más emocionante este sábado 2 de mayo, una velada que no solo coronará al nuevo talento del país, sino que marcará la despedida de Risto Mejide tras una década como el juez más implacable de Telecinco.
Te recomendamos

Otra tarde, otra versión: Ángela Portero destapa que las fotos del piso de las Campos se hicieron con Terelu y Alejandra dentro, y la coartada se hunde del todo

La periodista que dará las noticias de las nueve en Telecinco durante agosto es la corresponsal de la SER en Washington: quién es Sara Canals

975.000 euros por la pausa de hidratación: el tarifario con el que RTVE ha convertido la final de España en la mina del año

Herencia envenenada de Olivia Valère: su viudo, Philippe Roger, denuncia que sus hijastros le robaron los cuadros «mientras tenía un derrame»
Una despedida con sabor a historia televisiva
El telón de la undécima temporada del concurso de talentos más famoso de la televisión se bajará este sábado 2 de mayo a partir de las 22:00 horas. Esta gala no es una más en el calendario de Mediaset España; representa el fin de una era para el formato, ya que Risto Mejide se despedirá definitivamente de su silla en el jurado tras diez años ejerciendo como el contrapunto crítico y necesario de la mesa. El publicista y presentador, que se ha consolidado como uno de los rostros más inconfundibles del programa, dejará un vacío difícil de llenar tras una etapa marcada por la exigencia y momentos icónicos que ya forman parte de la memoria colectiva del espectador.
Pero más allá del adiós del juez, la competición alcanza su punto álgido con la lucha por el preciado trofeo y un premio metálico de 25.000 euros. Trece aspirantes han logrado sortear las cribas de las audiciones y las semifinales para plantarse en esta última entrega, conformando una de las finales más variopintas y reñidas que se recuerdan en la trayectoria del concurso.
Los grandes favoritos y el fenómeno del piano prodigio
En el centro de todas las apuestas figuran nombres que han dejado una huella profunda durante las semanas previas. Es el caso de Sebas Guillem, el cantante que llega a la final con una seguridad envidiable tras haber conseguido dos Pases de Oro, otorgados por Paula Echevarría y Santi Millán. Su capacidad vocal se medirá con la de la joven Lydia Sánchez, quien ha logrado el insólito mérito de derretir el corazón de Risto Mejide hasta el punto de arrebatarle el botón dorado en dos ocasiones.
La música clásica y el talento precoz también reclaman su lugar en el trono. Mateo Jurado, el niño prodigio del piano, llega a la final tras asombrar tanto al jurado como a la audiencia con una destreza técnica impropia de su edad, convirtiéndose en uno de los momentos más comentados de la presente edición. Junto a él, la vanguardia sonora de Geneviève Côté y sus paisajes acústicos, sumada a la innovación física de Kristy Sellar en el pole dance, prometen una gala visualmente impactante.
Magia, riesgo extremo y la sombra del descontento
La ilusión y el humor irán de la mano de Nacho Samena, mientras que el joven mago Pablo Quevedo buscará repetir el éxito de su semifinal, donde logró ganarse el favor incondicional del público. Sin embargo, si hay una disciplina que pondrá los nervios a flor de piel es la acrobacia. El grupo D’art Espectáculos y el Dúo O and S se juegan la integridad física en números de alto riesgo que han impactado incluso a los miembros más veteranos del equipo de producción.
El ritmo colectivo vendrá de la mano de grupos de baile como AM Dance Studio, quienes cuentan con el respaldo de Lorena Castell tras recibir su pase de oro de forma fulminante, e Immnotycs. No obstante, la polémica está servida con Ssaulabi, el grupo de artes marciales que llega a la final como el gran favorito de los espectadores. Su presencia en la última gala es especialmente significativa debido a la abierta oposición que Risto Mejide mostró durante las semifinales, lo que vaticina un último enfrentamiento dialéctico entre el juez y el grupo de luchadores. Cierran el cartel de finalistas los bailarines de The Young X, que obtuvieron su plaza en un agónico desempate decidido por el voto popular.
