El Comité Olímpico Internacional (COI) ha provocado un auténtico terremoto en el mundo del deporte al anunciar que la categoría femenina quedará reservada exclusivamente a mujeres biológicas a partir de los Juegos Olímpicos de 2028. Esta polémica decisión, defendida por la presidenta del organismo Kirsty Coventry, se ampara en recomendaciones de expertos médicos que sostienen que incluso las diferencias biológicas más mínimas pueden ser determinantes para decantar una victoria en la alta competición. La medida supone un blindaje de la categoría femenina que rompe con la tendencia de las últimas cuatro ediciones, donde deportistas como la haltera neozelandesa Laurel Hubbard sí pudieron competir como mujeres transgénero.
Te recomendamos

Otra tarde, otra versión: Ángela Portero destapa que las fotos del piso de las Campos se hicieron con Terelu y Alejandra dentro, y la coartada se hunde del todo

La periodista que dará las noticias de las nueve en Telecinco durante agosto es la corresponsal de la SER en Washington: quién es Sara Canals

975.000 euros por la pausa de hidratación: el tarifario con el que RTVE ha convertido la final de España en la mina del año

Herencia envenenada de Olivia Valère: su viudo, Philippe Roger, denuncia que sus hijastros le robaron los cuadros «mientras tenía un derrame»
La «trama» denunciada por Bibiana Fernández tras el cerrojazo del COI
La actriz y colaboradora Bibiana Fernández ha liderado la respuesta crítica desde el plató de Patricia Pardo, donde ha manifestado su total malestar ante una normativa que considera arbitraria y sospechosa. La intérprete ha sugerido que tras este criterio médico se esconde una «trama» internacional, señalando directamente a presiones surgidas desde el Comité de Estados Unidos para revertir derechos de identidad de género. Fernández ha defendido con vehemencia que la condición de mujer debe ser plena y no «a tiempo parcial», cuestionando abiertamente qué criterios genéticos se están utilizando ahora para marcar una frontera que, a su juicio, resulta discriminatoria e injusta para quienes han hecho de su identidad una forma de vida.
Un deporte dividido entre la biología y la identidad de género
La nueva política del COI ha generado una fractura evidente entre las propias deportistas españolas, enfrentando dos visiones radicalmente opuestas sobre la equidad en la competición. Mientras jugadoras como Omaira Perdomo o Kendall Martín tachan la medida de segregacionista, otras figuras de élite como la atleta Ana Peleteiro o la campeona de halterofilia Lidia Valentín ya habían solicitado previamente una regulación que protegiera la categoría femenina biológica. El debate, que Bibiana Fernández ha llevado al terreno de los derechos humanos al preguntar «¿cuál es el baremo?», sitúa al olimpismo en una encrucijada ética donde la ventaja competitiva natural y la inclusión social parecen haber chocado de forma definitiva de cara a la cita de Los Ángeles 2028.
