Almudena Porras ha hecho saltar todas las alarmas al desvelar el duro peaje médico que está pagando tras su regreso de Honduras. La exconcursante de La Isla de las Tentaciones ha utilizado su canal oficial en Mtmad para romper el tabú de los desajustes físicos y biológicos que sufren las famosas al estirar al límite sus cuerpos en el reality. Semanas después de pisar España, la influencer arrastra problemas capilares alarmantes y una retirada total de la menstruación que ya está bajo supervisión facultativa.
Te recomendamos

Susanna Griso destapa la guerra oculta de María Teresa Campos contra las parodias de Homo Zapping. Quiso vetarlas. Típico «Campos»

Mediaset renueva a Ana Terradillos un año más para maquillar las maltrechas mañanas de una Telecinco en crisis

Mercedes Milá planta cara a la derecha con un apoyo sin fisuras a Pedro Sánchez y Zapatero en su regreso a TVE

Bárbara Rey estalla contra Galiacho tras la entrevista póstuma de su ex: «Si te pongo una demanda a lo mejor no sonríe tanto»
El regreso a la normalidad en la calle está siendo un proceso lento para la andaluza. Uno de los frentes que más le quita el sueño es la caída salvaje del cabello, un efecto secundario directo de las carencias nutritivas de los cayos hondureños. «Se me cae el pelo a tal nivel, es increíble. Se me ponen los pelos de punta, me da hasta miedo peinarme», ha confesado visiblemente afectada ante la cámara de la plataforma.
A este contratiempo estético y de salud se le suma un clásico entre las náufragas de Fuencarral: la amenorrea causada por el choque de perder kilos de forma drástica. «Ahora mismo no tengo el periodo, cuando me tocaba lo tuve un día y se me retiró. Se me cortó, hasta día de hoy que no me ha vuelto aún», ha relatado al desglosar su cuadro médico actual. El dictamen de los especialistas del concurso le pide paciencia ante el lío biológico: «El médico me ha dicho que hasta los dos meses no me vuelve pero no hay que alarmarse».
Cicatrices de combate que sustituyen a los bichos caribeños
En el reparto de daños físicos que deja la isla, la creadora de contenido ha tenido mejor fortuna en el mapa de las picaduras de insectos, un calvario que suele desfigurar las piernas de las famosas de Telecinco. En su caso, las marcas de guerra en la piel responden al esfuerzo físico extremo de las pruebas de líder en la playa antes que a los ataques de los mosquitos.
«Las picaduras he tenido suerte y no me han picado. Lo que sí tengo son marcas pero de los juegos, picaduras como tal solo en las manos», ha desvelado enseñando las heridas de guerra a sus seguidores. A pesar de lucir este mapa de cicatrices y del miedo constante al cepillo, la exconcursante saca pecho por el juego ejecutado y jura que volvería a firmar el contrato mañana mismo si se lo pusieran sobre la mesa.
El peaje de la telerrealidad a las puertas del desenlace final

El testimonio de Porras no hace sino confirmar la cara B del formato más rentable de la telerrealidad nacional, justo en una semana crítica donde la gala de Sandra Barneda viene de perder el trono dominical frente al cine de la competencia. El desgaste del concurso no termina cuando el helicóptero aterriza de vuelta en el plató de Madrid.
La hemeroteca del programa está plagada de ejemplos de concursantes que han necesitado meses de terapia, tratamientos hormonales y clínicas estéticas para recuperar el tono muscular anterior al encierro en el Caribe. Para la influencer, la aventura de supervivencia ha terminado en la televisión, pero el verdadero proceso de recuperación no ha hecho más que arrancar en las consultas médicas de la península.
