El domingo por la mañana, mientras un avión aterrizaba en Palma procedente de Ginebra con Juan Carlos I a bordo, otro salía de la isla con Felipe VI y la reina Letizia rumbo a Madrid. Prácticamente a la misma hora. Ocho años después de su última visita a Mallorca, el rey emérito volvió a pisar la isla en el único momento del verano en que tenía la certeza de no cruzarse con su hijo.
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El motivo del viaje era privado y tiene nombre propio: el 80 cumpleaños de Miguel Arias, uno de sus grandes amigos y propietario del restaurante Flanigan, en Puerto Portals, uno de los establecimientos preferidos del emérito en la isla. La celebración se hizo la noche del domingo, con un grupo reducido de amigos y allegados. Concluida la escapada, él mismo lo acompañó al aeropuerto: Juan Carlos I ya no está en Mallorca.
Un fin de semana con casi toda la familia en la misma isla

Lo que convierte una cena de cumpleaños en noticia es quién más estaba allí. Según ha podido saber Lecturas, la reina Sofía se encontraba en Mallorca acompañada por las infantas Elena y Cristina, varios de sus nietos y las parejas de algunos de ellos. El grupo pasó una jornada de navegación en yate en la que estuvieron Juan Urdangarin con su novia y Pablo Urdangarin con la suya, además de Ana María de Dinamarca —cuñada de la reina, hermana de Constantino de Grecia— y su sobrina Alexia de Grecia. También Jean Henri Fruchaud, marido de Tatiana Radziwill y presencia habitual en los veranos mallorquines de doña Sofía.

Hay un detalle de la víspera que ordena el mapa: la noche del sábado buena parte del grupo salió a cenar a Puerto Portals, y lo hizo en el mismo restaurante en el que el emérito celebraría el cumpleaños de su amigo veinticuatro horas después. No estuvieron esa noche ni doña Sofía ni Ana María de Dinamarca ni Fruchaud. Es decir: padre, madre, hijas y nietos se movieron durante el mismo fin de semana por el mismo puñado de metros cuadrados de Puerto Portals, con el emérito llegando justo cuando el jefe del Estado se iba.
Lo que se sabe de Marivent, y lo que no
Aquí conviene ser preciso, porque es la parte que más se va a repetir esta noche y la que menos sujeta está. Sí consta que el emérito visitó el Palacio de Marivent. El paparazzi Sergio Garrido contó en ‘De lunes a viernes‘ que pudo fotografiarlo entrando el domingo por la noche, justo después de la celebración, y que a las 23:15 todavía no había salido del palacio. Lo que no hay es confirmación de que durmiera allí: no existen imágenes de la familia reunida ni nadie lo ha confirmado, y el propio Garrido no puede asegurarlo.
De hecho, la otra posibilidad está sobre la mesa con el mismo peso: fue Miguel Arias quien lo llevó al aeropuerto, así que puede perfectamente haber pernoctado en casa de su amigo. Que un emérito que lleva años residiendo en Abu Dabi entre y salga de Marivent de noche da para titular, pero de ahí a dar por hecho que volvió a dormir bajo el mismo techo que su exmujer después de tantos años hay una distancia que el material no cubre. Lo acreditado es la entrada; lo demás, de momento, es una hipótesis razonable.
La agenda que dejó la isla libre

La salida de Felipe VI tampoco fue caprichosa ni un gesto hacia su padre. Los Reyes interrumpieron su estancia en Mallorca para desplazarse hasta Villamanta, donde visitaron el polideportivo que acoge a los vecinos desalojados por los incendios que están arrasando el centro del país, escucharon a las familias afectadas y agradecieron el trabajo de los servicios de emergencia. Es la misma clase de viaje que hicieron el año pasado a Zamora y León. Dicho de otro modo: el hueco no se abrió, se produjo.
Pero el resultado es el que es, y responde a un patrón conocido: desde que se instaló en Abu Dabi, los viajes del emérito a España se organizan con discreción extrema y cuidando no interferir en la agenda institucional de su hijo. Aquí se contó hace unos días que el verano de Felipe VI en Mallorca venía marcado por las regatas y por la incógnita de las hijas, y en esa misma agenda encaja lo de este domingo. La infanta Elena, que sigue siendo su apoyo más constante y que hace unos días estuvo con él en Ginebra en el Campeonato de Europa de la clase de 6 metros de vela clásica, volvió a coincidir con su padre; Cristina estaba con su madre en Marivent. Todo el fin de semana en la misma isla y ni una sola fotografía de los cuatro juntos.
