Si creías que Alejandra Rubio y Terelu Campos eran las reinas de las contradicciones en el mundo de la prensa del corazón, espera a ver todo lo que están haciendo María José Campanario y su hija Julia Janeiro. Madre e hija han llegado para arrebatarle el título a Las Campos.
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Durante mucho tiempo he leído y escuchado a mucha gente decir que quienes nos dedicamos al mundo del salseo, nos hemos convertido, en ocasiones, en jueces. Que lo que antes era puro entretenimiento ahora muchas veces parece una guerra constante.
Y lo cierto es que parte de razón tienen.
Si algo me gusta de este trabajo es precisamente entretener. Conseguir que alguien, durante el rato que ve mis vídeos o mis intervenciones en televisión, desconecte un poco de los problemas reales. Bastante toxicidad tenemos ya a diario con la política, que por momentos se ha convertido en el nuevo “Sálvame”.
Lo ocurrido esta semana con María José Campanario, La Jose para los amigos, me ha hecho darme cuenta que algunos personajes son los que más contribuyen a que esto muchas veces se convierta un juicio.
Julia Janeiro, después de años intentando proteger su intimidad y tras ganar una sentencia relacionada con su honor, su imagen y el trato recibido en televisión tras alcanzar la mayoría de edad, ha decidido ahora dar el paso hacia la exposición pública.
Actualmente se encuentra grabando su participación en el programa ‘La caja amarilla’ de Antena 3 y, hace unas semanas la vimos vendiendo una exclusiva a una revista del corazón por una cifra que, según ha comentado su madre en redes sociales, rondaría los 200.000 euros.
En esa exclusiva además de contar cosas íntimas de su vida, nos contó que quiere ser una super estrella y trabajar en alguna película de Torrente como actriz.
Desde ese día Julia Janeiro pasó del anonimato, a ser un personaje público.
Esta semana el compañero y periodista David Andújar publica un vídeo comentando esa exposición pública, María José Campanario responde acusándole de acosador, dedicándole insultos y utilizando un tono profundamente agresivo.
Días después, cuando varios periodistas preguntan educadamente a Julia Janeiro en plena calle sobre toda esta polémica, la reacción vuelve a ser de indignación absoluta: malas caras, tensión y amigos intentando tapar las cámaras para evitar cualquier imagen.
Y ahí es donde entendí algo.
A veces la prensa del corazón se convierte en un terreno hostil no solo por culpa de periodistas o colaboradores que cruzan líneas. También por ciertos famosos que juegan constantemente a dos bandas.
Hay ciertos famosos que quieren los beneficios de la fama sin asumir ninguna de sus consecuencias.
Quieren exclusivas millonarias, titulares controlados, entrevistas pactadas y aplauso constante. Pero cuando aparece una pregunta incómoda o un comentario que no gusta, el periodismo pasa automáticamente a convertirse en “acoso” o “bullying”.
Y eso está deteriorando muchísimo el clima mediático.
Porque no se puede monetizar el interés público y al mismo tiempo despreciar a quienes hacen preguntas sobre aquello que tú mismo has decidido vender públicamente.
No hablo de justificar faltas de respeto. Hay límites que jamás deberían cruzarse.
Pero tampoco podemos llamar violencia o acoso, a que un periodista hable de ti en un video o pregunte en la calle con educación sobre una exclusiva que tú mismo has cobrado.
La Jose ha compartido recientes publicaciones en sus redes sociales mostrando su indignación y sorpresa ante cómo gente desconocida se dedica a opinar y hablar de sus vidas, cuando ella misma ha vendido bodas, bautizos y comuniones en revistas para que esa misma gente que no la conoce de nada vea momentos tan personales de su vida.
Ahí es donde nace gran parte de esta tensión constante que termina endureciendo a colaboradores, programas y espectadores.
Porque cuando algunos personajes utilizan a la prensa solo cuando les interesa económicamente, lo que generan es una sensación permanente de manipulación.
Creo que ha llegado el momento de que quizá a ciertos personajes habría que darles la espalda en revistas y programas de tv.
Hay muchísimas historias, muchísimos personajes y muchísima televisión de la que hablar sin alimentar continuamente dinámicas tan tóxicas.
Porque quizá el día que determinados famosos dejen de recibir atención, no puedan ocupar una silla como colaborador por el simple hecho de ser un personaje, a lo mejor descubran algo importante: que la prensa no siempre fue el enemigo y que ganar dinero es mucho más difícil que lo que ellos y ellas se creen.
Palabra de Repo.




