Omar Montes ha dejado de callar. El cantante llevaba meses sin entrar al asunto de Rocío Muñoz, la empresaria que asegura esperar un hijo suyo, y ha elegido este miércoles para confirmar ante las cámaras que ya ha dado el paso judicial contra ella. Su reacción a que ella diga tener miedo por la vida del bebé fue tan breve como irónica. «Jolín. Más miedo tengo yo, que tengo una señora todos los días en la tele hablando cosas raras».
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La frase con la que zanja el capítulo de las amenazas

La postura de Omar Montes había sido la de guardar silencio desde que Rocío Muñoz irrumpió en la escena pública asegurando que esperaba un hijo de él y arremetiendo en los platós contra el cantante por desentenderse del embarazo y por negar que hubiesen mantenido una relación. Ese silencio se ha roto ahora, y lo ha roto él, molesto y sin ganas de alargar la respuesta. Las últimas declaraciones de la empresaria, en las que sostiene que ha recibido amenazas y que teme por la vida del niño que está a punto de nacer, han agotado su paciencia. La respuesta la soltó con la ironía que le caracteriza y sin dar más detalles sobre a qué se refería con «cosas raras».
El artista tampoco se extendió sobre el fondo del asunto, que es la paternidad que ella le atribuye y que él ha negado desde el principio. No hubo mensaje al bebé, ni a la mujer que asegura estar a punto de darlo a luz, ni ninguna concesión al terreno emocional en el que se ha instalado la polémica durante todo el verano. Lo que sí hubo fue una confirmación de calado, que traslada el pulso del plató al juzgado justo cuando ella ya ha salido de cuentas y el parto puede producirse en cualquier momento.
«Ya las he tomado»: la demanda que da por presentada

Preguntado directamente por si iba a emprender acciones legales contra ella, Omar Montes no se anduvo por las ramas. «Ya las he tomado. Se ha puesto en contacto conmigo una señora que su socia, Raquel, que también la ha denunciado por lo visto porque la ha estafado en la clínica». Con esa respuesta confirmó que ya ha interpuesto la demanda por derecho al honor e injurias en la que solicitaría a la empresaria 500.000 euros, la cifra que lleva meses circulando y que hasta ahora nunca había dado por formalizada él mismo. Es un matiz que importa, porque ella ha venido asegurando que no le ha llegado ninguna notificación.
Las dos causas, la que él dice haber presentado y la que ella anuncia, corren ahora en paralelo y por vías distintas. La de él va por el honor y por lo que sostiene que se ha dicho de él en televisión. La de ella es de paternidad, y su calendario depende de un hecho que puede ocurrir cualquier día: ha repetido que la interpondrá en cuanto nazca el niño, para demostrar que no ha mentido y que él es el padre, aunque ha añadido que ni quiere ni espera que se haga cargo del menor. Ninguna de las dos partes ha aportado documentación pública que acredite en qué fase está su respectivo procedimiento.
El acuerdo que ella dice haber rechazado y la seguridad privada del parto
Lo que hizo estallar al cantante fue la intervención de ella en Y Ahora Sonsoles hace unos días. Allí sostuvo que el abogado del artista le habría ofrecido un acuerdo «de risa» a cambio de que no solicitara la prueba de paternidad y dejara de aparecer en televisión, y lo cifró en «una mensualidad de tres cifras». Desde ese plató lanzó una pregunta directa al padre que ella le atribuye al niño. «Si crees que no es tu hijo, ¿por qué me ofreces una mensualidad? ¿Por qué pagas por algo que no es tuyo?». En esa misma intervención explicó que el miedo a que le puedan hacer algo al bebé la ha llevado a contratar seguridad privada para el momento del parto.

Dos días antes había concedido una entrevista en la que hablaba de presuntas amenazas y presiones que atribuye al entorno de Omar Montes, y en la que aseguraba que su confianza está rota de forma irrecuperable. «Estuvimos en consulta con la ginecóloga los dos», afirmó entonces, antes de sostener que él «se ha creído su propia mentira y ya no sabe por dónde salir… hasta que salga la prueba de paternidad». Es una prueba que, según su versión, él habría tratado de impedir y que ella está decidida a llevar a cabo. La frase con la que cerró esa entrevista es la que ha marcado el tono de estos días. «Yo no voy a dejar a mi hijo en esa casa».
Con el brazo en cabestrillo y sin soltar la agenda

El cantante atendió a la prensa en plena recuperación de la operación de urgencia a la que tuvo que someterse hace unos días, después de romperse uno de los nudillos mientras hacía boxeo. Sigue llevando el brazo en cabestrillo y no ha cancelado ninguno de sus compromisos profesionales, aunque su estado físico lo resumió sin filtro. «Estoy fatal, hecho mierda. Me he hecho daño en la mano». Es la segunda vez en pocas semanas que aparece ante las cámaras con una lesión visible y con la agenda intacta.
El pulso viene de lejos. En junio el artista le exigió medio millón de euros por sus acusaciones en televisión y su abogado registró una querella por injurias y calumnias. A finales de agosto fue ella quien anunció que demandaría la paternidad en cuanto diera a luz y denunció mensajes agresivos hacia su bebé, un embarazo que, de confirmarse su versión, daría al cantante su tercer hijo.
