Un reportero de Malas Lenguas tuvo que salir de la manifestación en apoyo a Ceuta que recorrió el centro de Madrid este miércoles después de que un grupo de manifestantes se le echara encima mientras informaba en directo para RTVE. Desde el plató, Gonzalo Miró le pidió que se pusiera a salvo, y el presidente de la corporación, José Pablo López, escribió esa noche en sus redes sociales que «agredir a los informadores es dinamitar la democracia».
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Un directo en la calle Alcalá que acabó con el reportero fuera de la protesta
El periodista Jesús Poveda conectaba en directo desde la calle Alcalá de Madrid para el programa que conduce Gonzalo Miró cuando un grupo de manifestantes se arremolinó junto a la cámara de RTVE y empezó a corear insultos contra el Presidente del Gobierno. La escena subió de tono en segundos: un hombre se colocó frente al reportero para gritar con más vehemencia que el resto y avanzó hacia él sin freno, hasta que otros manifestantes censuraron su actitud y le apartaron rápidamente de la escena. Poveda abandonó la concentración de inmediato y siguió contando lo que pasaba desde un lugar tranquilo y seguro, lejos del grupo que le había rodeado.
Las protestas convocadas este miércoles en varias ciudades españolas transcurrieron con relativa normalidad, aunque dejaron situaciones de tensión entre los asistentes y la Policía. El acoso a los medios, y en especial a los profesionales de la radiotelevisión pública, fue constante en algunas de esas convocatorias. Los reporteros de Malas lenguas, de Mañaneros 360 y del Telediario encajaron insultos de todo tipo, con la acusación repetida de estar al servicio del presidente del Gobierno, y llegaron a ser escupidos y empujados por los más radicales. Unos aguantaron la compostura como buenamente pudieron pese a las vejaciones de quienes se agolpaban a su alrededor; otros tuvieron que salir de las protestas para ponerse a resguardo.
La orden desde el plató: «sal de ahí y ponte a salvo»
La conexión se cortó por decisión del propio plató. Gonzalo Miró pidió a la Policía que evitara situaciones de este calibre y se dirigió después a su compañero para sacarlo de allí. «Con vándalos es imposible lidiar, así que sal de ahí y ponte a salvo», le dijo el presentador en antena. El programa continuó su escaleta con el reportero ya reubicado en otro punto de la ciudad, y mantuvo la cobertura de las movilizaciones durante el resto de la tarde con sus enviados informando desde posiciones alejadas de los grupos más hostiles.
🚨 ÚLTIMA HORA | Increpan a nuestro reportero Jesús Poveda en Cibeles
— Malas Lenguas (@MalasLenguas_Tv) September 2, 2026
⚠️ En directo desde Madrid, varios asistentes se dirigen contra nuestro compañero al grito de “¡Pedro Sánchez, hijo de puta!”
📺 #MalasLenguas pic.twitter.com/oontu5tWZV
La colaboradora Loreto Ochando intervino a continuación para advertir de la gravedad de unos incidentes que, dijo, se vienen repitiendo desde hace varios años. «Nos han puesto una diana en la espalda y no van a parar hasta que nos revienten la cabeza a alguno de nosotros. Entonces nos echaremos las manos a la cabeza», expresó desde la mesa. Su intervención se produjo en el mismo bloque en el que el espacio emitió lo ocurrido en la calle Alcalá, con la conexión ya trasladada a una zona sin incidentes.
El presidente de RTVE habla de más de un mes de insultos y agresiones

La dirección de la corporación respondió esa misma noche. José Pablo López denunció que lo vivido durante la jornada por los periodistas de la casa «no son casos aislados». «Llevamos más de un mes soportando insultos y agresiones cada vez que salimos a informar. Aunque algunos creen que es un juego divertido, el señalamiento político y mediático contra los profesionales de RTVE tiene consecuencias en la calle. Agredir a los informadores es dinamitar la democracia», escribió el presidente del ente público. Su mensaje sitúa los episodios del miércoles en un mapa más amplio: además del acoso al enviado de la tertulia vespertina en Madrid, la corporación señaló lo sufrido por los equipos desplazados de Mañaneros 360 y por los equipos informativos que cubrían las movilizaciones en Ceuta y en Barcelona, entre ellos los del Canal 24 Horas.
Los nombres de los otros dos periodistas acosados los puso la propia jornada. Jesús Navarro, del Telediario, sufrió el acoso en la protesta de Ceuta, y Mikel Etxarri, de Mañaneros 360, en la de Madrid, donde los manifestantes se empeñaron en arrancarle el micrófono de las manos hasta que la Policía intervino para contener los ánimos. Son tres profesionales de la misma casa señalados el mismo día en tres coberturas distintas.
El micrófono, el cordón policial y la salida a gritos frente al Congreso
Lo de Mikel Etxarri ocurrió en la concentración convocada frente al Congreso bajo el lema Ceuta nos une. El reportero de TVE tuvo que abandonar el lugar después de ser rodeado y amedrentado por decenas de asistentes, que se abalanzaron sobre él y comenzaron a gritar «fuera» de manera insistente hasta impedirle continuar informando. Las imágenes lo muestran con el micrófono de la cadena en la mano, cercado por personas que se le acercan a escasos centímetros, le increpan y le empujan mientras graban la escena con sus teléfonos móviles. La Policía Nacional tuvo que intervenir para abrirle paso, y el periodista terminó cruzando el pasillo que le abrieron los agentes con el micrófono todavía en la mano y el coro de gritos a su espalda.
El formato de la tarde llevaba semanas en el foco por otros motivos. En agosto, Gonzalo Miró ya contestó desde ese mismo plató a quienes definían el programa como un espacio de humor y no de actualidad y recopiló en antena algunas de las descalificaciones dirigidas a la radiotelevisión pública, entre ellas la amenaza de entrar en la casa con «lanzallamas» que un diputado lanzó ante José Pablo López el pasado mes de febrero. Aquello se quedó en el terreno de la discusión pública sobre el papel del ente; lo del miércoles, con un reportero saliendo escoltado por la Policía y otro obligado a informar desde otro sitio, ya no.
