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Repo sin cortes

El victimismo siempre ha sido una llave de entrada y salida de la televisión: «Alejandra Rubio vuelve a los platós solo dos meses después de abandonarlos»

Óscar Repo
3 min 270
Alejandra De Viernes

Alejandra Rubio vuelve al lugar donde aseguró haberlo pasado tan mal. Aunque, en el mundo del corazón, este tipo de regresos no son ninguna novedad.

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¿Se está utilizando el discurso del victimismo y en muchos casos la salud mental para seguir facturando en televisión? ¿Frivolizar con temas delicados para ganar miles de euros provoca que, una parte del público, termine siendo cada vez más crítico -e incluso implacable- con ciertos personajes?

Cuando el pasado jueves se anunció que Alejandra Rubio volvía a sentarse en un plató de televisión, -solo dos meses después de abandonarlo-, muchos se hicieron la misma pregunta. Recordemos que ella aseguró que necesitaba alejarse de la exposición mediática para vivir su segundo embarazo con tranquilidad y protegerse.

Está claro que detrás de este regreso puede haber varios motivos. El arranque de las ventas de su libro habría sido bastante flojo -aunque ella ha dicho lo contrario-, pero también hay otro factor: el foco mediático engancha. La televisión alimenta el ego, mantiene la relevancia pública y, además, supone ingresos muy altos con relativamente poco esfuerzo.

Esta vuelta de Alejandra me ha recordado a la de veces que hemos visto a personajes que han abandonado la televisión porque la televisión les hizo mucho daño; les destrozó la vida, pero cuando el dinero escaseaba y volvían a tener contacto con la realidad, volvían a ese sitio tan “malo” como es la televisión.

Yo no digo que sea bueno, para nada, pero no podemos obviar una realidad: muchos vuelven porque lo que pueden ganar dando una entrevista sobre su vida personal equivale a lo que ingresa una persona en un año -o dos- trabajando 40 horas semanales.

Una cosa es apartarte de la televisión por una sobrecarga de trabajo que te pasa factura, como le ha podido pasar recientemente a Andreu Buenafuente; otra, muy distinta, es el abandono de personas que facturan por simplemente hablar, sin tener que hacer un trabajo previo. ¡Ojo! NO quiero que esto suene clasista, ni despectivo. Sería muy hipócrita que yo me quejara de las personas que deciden hacer de su vida un negocio, cuando son los que me dan gasolina para mi contenido.

Lo que si me molesta es el hecho de que algunos personajes jueguen la baza de la salud mental, pero para ellos todo tiene un precio. Como persona que sabe lo que es caer en el infierno más absoluto, no me gusta cuando se frivoliza o se “prostituye” el término de la salud mental para vender una exclusiva como excusa para retirarse y, luego, tener otra portada de revista o un plató de televisión para volver.

No puedo poner en duda los episodios que muchos famosos han podido vivir y agradezco mucho cuando, en programas de máxima audiencia, se habla del tema con conocimiento, contando experiencias personales que estoy seguro que a más de uno y de una en casa le ha podido servir de ayuda. Pero, en muchos de esos testimonios, me falta escuchar al personaje decir que, en momentos duros en cuanto a salud mental, el simple hecho de saber que en cualquier momento te puedes sentar en un plató, -o hacer una portada de revista-, es una gran facilidad que siendo anónimo no tienes. Y hay un dicho que decía que «las penas con pan son menos penas».

Palabra de Repo

Óscar Repo
Escrito por Óscar Repo

Óscar Repo es comunicador, creador de contenido y colaborador en televisión y radio, especializado en televisión, realities y cultura pop.A través de entrevistas, reportajes y contenido diario en redes sociales, ha construido una comunidad de más de 260.000 seguidores y acumula millones de visualizaciones, consolidándose como una voz reconocible en el análisis de la actualidad televisiva y el universo del entretenimiento.Su estilo combina entretenimiento y humor con una mirada crítica y afilada, abordando la actualidad de los famosos, los realities y la industria televisiva desde una perspectiva cercana, directa y con criterio propio.

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