La conexión de Y Ahora Sonsoles con Ceuta terminó este viernes con la policía local pegada al cámara. El reportero José Domingo Bueno tuvo que avisar en pleno directo de que el hombre al que iban a entrevistar estaba siendo increpado en plena calle y de que las autoridades se habían colocado junto al equipo para que la entrevista pudiera hacerse. El programa de Sonsoles Ónega siguió adelante con la conexión, pero lo hizo escoltado.
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«Tiene que estar con nosotros la policía»: el aviso del reportero en pleno directo

El aviso llegó cuando el equipo acababa de cerrar una de las primeras entrevistas de la jornada en la calle. «Estamos viviendo algunos momentos de tensión… Tiene que estar con nosotros la policía», advirtió el reportero de Antena 3 desde una zona de la ciudad autónoma, dirigiéndose a Sonsoles Ónega, que seguía la conexión desde el plató. Lo dijo con el cámara al lado y con el siguiente entrevistado ya esperando delante del objetivo. La tensión no venía del hombre con el que acababan de hablar, sino del que iba a pasar después: Juan Ruiz, un vecino de la ciudad al que, según trasladó el propio programa, recibían a gritos por la vía pública.
«Están increpando a Juan y la situación está siendo complicada. Por eso la policía local está aquí cerquita de nosotros para evitar que pase nada», explicó el reportero mientras la conexión seguía abierta en el magacín de Sonsoles Ónega. Antes de arrancar la entrevista volvió a describir la escena para el plató. «Está nervioso, está recibiendo numerosos insultos y por eso le hemos pedido a la policía que esté atenta a esta situación mientras entrevistamos a Juan». El programa mantuvo el directo con el dispositivo policial a pocos metros y con la entrevista blindada por los agentes para poder completar la cobertura desde la calle. La imagen —un equipo de televisión trabajando con escolta para poder grabar una declaración de un minuto— fue en sí misma la noticia de la tarde en la parrilla.
Quién era el entrevistado y por qué le gritaban

El equipo de Sonsoles Ónega había ido a buscar la versión del vecino más mediático de la ciudad autónoma por su intervención en la polémica de la captura de una cría de delfín en la playa por parte de un grupo de personas. Él fue quien difundió las imágenes y quien las contó después en antena. «Lo cogían como si fuera un trofeo y se lo querían llevar», afirmó sobre lo que vio. Ese vídeo es el que le ha convertido en un nombre reconocible dentro de la ciudad y, también, en el destinatario de la reacción que el equipo se encontró en la calle.
Según trasladó el propio afectado durante la conexión con el programa de Sonsoles Ónega, una pequeña comunidad no para de insultarlo y amenazarlo por la vía pública, «y cada vez son más». Sostiene que el motivo son los vídeos, reportajes y entrevistas que sube a sus redes sociales contando lo que asegura que está viviendo su ciudad, un material que, dice, incomoda a un grupo concreto que se negó a detallar ante las cámaras. «Están difamándome y creando un mensaje de odio determinados perfiles a través de Instagram«, denunció ante el reportero, señalando la red social como el punto de origen de la campaña que dice estar sufriendo.
«Me acusan de racista y de ser de ultraderecha, cuando no me he posicionado políticamente»
Con los agentes ya situados, la entrevista se hizo. «Me acusan de racista y de ser de ultraderecha, cuando no me he posicionado políticamente», protestó el invitado ante las cámaras del programa. Es la misma línea que había defendido en la propia cadena horas antes, cuando aseguró que le están tachando de racista y que él se limita a transmitir lo que está pasando en la ciudad. El programa dejó las dos frases en antena sin más comentario y continuó con la conexión hasta cerrarla.
El episodio se produjo dentro de una cobertura que el espacio lleva días haciendo a pie de calle, con equipo desplazado y conexiones en directo repartidas por la tarde. La ciudad autónoma cumple un mes desde la entrada masiva de 80.000 migrantes y todavía permanecen allí 5.000, según los datos del ministro Fernando Grande-Marlaska; los vecinos denuncian que se están quedando sin suministros y que la inseguridad ha crecido. A ese cuadro se ha sumado esta semana el informe policial que apunta a que la entrada estuvo guiada por gendarmes marroquíes.
Un directo accidentado más en la temporada del programa
La presentadora arrancó el curso con la plantilla reforzada: hace apenas una semana Samantha Vallejo-Nágera se incorporaba al espacio con una sección propia, en una temporada pensada para reforzar el tramo de tarde. Los sobresaltos en antena tampoco son nuevos en este plató: el programa ya se quedó sin su presentadora en pleno directo cuando tuvo que ausentarse por un asunto familiar y volvió a hacerlo el día en que dejó la emisión para acudir a la gala de los Premios Planeta.
Lo de este viernes fue de otra naturaleza. No hubo una silla vacía en el plató ni un cambio de última hora en la escaleta: hubo un equipo trabajando en la calle que necesitó protección policial para poder terminar de grabar una entrevista, y una presentadora recibiendo ese aviso en directo mientras la conexión seguía abierta. Es el tipo de escena que suele quedarse fuera del resumen del día y que este viernes se emitió entera, con el reportero explicando en voz alta por qué había agentes a su espalda.
