Antonio Banderas subió al escenario de los Premios Juventud con un pliego escrito en la mano, no llegó a leerlo y terminó regalando su galardón a los ciudadanos de Ceuta. Ocurrió pasada la medianoche del jueves en el Starlite de Marbella, donde el actor recibió el título de agente de cambio por su apoyo a causas sociales y aprovechó sus minutos de micrófono para pedir a los jóvenes que dejen de informarse a golpe de pantalla.
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La dedicatoria con la que cerró su discurso

Antonio Banderas guardó para el final la parte que nadie esperaba. Después de un discurso construido alrededor de la libertad y del arte, y ya con el premio en la mano, cambió el gesto y se puso serio para lanzar su dedicatoria. «Quiero dedicar este reconocimiento a los ciudadanos de Ceuta», dijo desde el escenario de la Cantera de Nagüeles. A continuación reivindicó la ciudad autónoma como «una tierra multicultural, una tierra multirreligiosa» y cerró la frase, entre aplausos del patio de butacas, deseando que «les permitan volver a su esencia, la de una ciudad en paz». Con esa petición se despidió del escenario, sin añadir nada más y sin abrir un turno de valoraciones.
La dedicatoria llegó al término de una intervención que Banderas había preparado por escrito y que acabó improvisando. Lo primero que hizo al coger el micrófono fue recordar sus orígenes y la leyenda del escudo de su ciudad. «Málaga, en el peligro de la libertad», una frase que describió como una «frase con enigma» y que dijo llevar a gala desde que cumplió 66 años hace apenas un mes. De ahí arrancó todo lo demás: el alegato a favor del arte, la defensa de la opinión propia y, al final, el nombre de Ceuta en boca del malagueño más internacional de la noche, en una gala pensada para celebrar la música latina.
«No se queden en la superficie», el recado a los jóvenes

Antes de la dedicatoria, Banderas se dirigió de forma expresa a los espectadores más jóvenes de una gala que lleva la palabra juventud en el nombre. «No se queden en la superficie que nos ofrecen las nuevas tecnologías; busquen en el arte y la cultura de peso. Cuestionen la información oyendo a todas las partes en los conflictos. Vivan sin miedo a opinar y con alegría», les pidió. El actor llevaba toda la noche insistiendo en la misma idea, también en la alfombra roja, donde había sostenido que para ser libre hace falta «un cierto grado de valentía y sobre todo un cierto grado de información», y que esa información no está en la actualidad del día a día sino en «la lectura, la observación de un cuadro, la música, el arte».
Sobre el escenario, Antonio Banderas lo desarrolló todavía más. «Muy temprano en mi vida me di cuenta de que la información que yo buscaba no se encontraba en los vaivenes del día a día, en las opiniones superficiales e interesadas. Debía ser más profunda, más macerada, más cercana a las complejidades de la existencia. Y esa búsqueda es lo que me empuja a la manifestación artística», expuso. También describió el precio que, a su juicio, tiene hoy decir lo que uno piensa. «Para usar la libertad has de ser muy valiente, porque los estímulos externos provenientes de quien necesita tus energías, de tu complicidad o, directamente, de tu voto, son muy poderosos y conducen al aborregamiento». Banderas contó que las artes le han dado «respuestas» que le «ayudan a conocerme y a entender el tiempo al que pertenezco».
Un honor recibir el premio ‘Agente de Cambio’ de los Premios Juventud en una maravillosa gala celebrada ayer en Marbella.
— Antonio Banderas (@antoniobanderas) September 4, 2026
Gracias de corazón.#Repost @PremiosJuventud
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✨ Todo nuestro respeto y admiración. Antonio Banderas en #premiosjuventud 🎭👏🏼@Univision… pic.twitter.com/2NqVIe0fij
«No quiero morirme sin ser libre»
En la alfombra roja, el actor había ido más lejos y había puesto el asunto en primera persona. «Estoy muy preocupado con la libertad personal. Ser libre cuesta. Cada vez cuesta más dar opiniones. Cada vez cuesta más mantener tu personalidad. Da miedo, porque cada vez que dices algo, hay un rebote emocional en las redes que te vuelve loco», afirmó ante los micrófonos. «Hay que prepararse para eso, hay que preparar a los jóvenes para eso», añadió, antes de rematar con la frase que resonó después en su discurso. «Yo estoy con esa lucha interna, porque no quiero morirme sin ser libre».
El propio premiado explicó de dónde venía el reconocimiento. «El reconocimiento viene dado por la labor de casi 20 años con la Fundación Lágrimas y Favores, que tiene unos objetivos muy concretos», detalló, antes de enumerar el trabajo de la entidad: entre 40 y 50 estudiantes de la Universidad de Málaga enviados cada año a Estados Unidos y Canadá, la colaboración con Cudeca, que ofrece cuidados paliativos a enfermos de cáncer, y el apoyo a Cáritas parroquiales. Y ató el premio a lo personal. «Marbella y Málaga es mi casa, mi hija nace aquí en Marbella, mi padre murió en Marbella, por lo tanto emocionalmente estoy muy unido a esta ciudad». Entre risas, se permitió además una humorada sobre la edad. «Yo era mucho más viejo cuando tenía 20 años, ahora soy mucho más joven y además es obvio».
Una gala que salía de América por primera vez
Los Premios Juventud, que reconocen la música y la cultura latinas de la mano de Univisión, celebraron en Marbella su primera edición fuera del continente americano. El título de agente de cambio que recogió el ganador del Goya por Dolor y gloria lo había recibido minutos antes Marc Anthony, y por la Cantera de Nagüeles pasaron también Camilo, Marta Sánchez, Carlos Baute, Amaia Montero con La Oreja de Van Gogh, Ana Mena, Manuel Carrasco, Quevedo y Melody, entre otros nombres del cartel.
El actor llegó a la cita con un sueño pendiente que no es el de ser abuelo, aunque reconoció que le encantaría que su hija Stella del Carmen fuese madre un año después de su boda con Álex Gruszynski. Lo que sí colocó por delante de todo, también fuera del escenario, fue el teatro que impulsa en Málaga, «el proyecto de mi vida realmente», y esa libertad personal que le ocupa desde hace años y que acabó convirtiendo en el hilo de una noche que terminó con el nombre de Ceuta.
No es la primera vez este verano que el intérprete se sienta a hablar de lo que le preocupa fuera de las películas. Hace tres semanas contaba el miedo con el que vive su hija en Estados Unidos, y a principios de agosto había repasado con detalle el infarto que estuvo a punto de costarle la vida. Aquella conversación y este discurso comparten el mismo punto de partida: el actor midiendo en voz alta lo que le queda por hacer.
