La sala de Bollullos de la Mitación, a pocos minutos del chalet del dj, se llenó este jueves de aficionados y curiosos. Fuera esperaban las cámaras, y a ellas Lola García les dejó una sola frase antes de esquivar todo lo que tuviera que ver con el concierto de Isabel Pantoja del 12 de septiembre. «Todo bien chicos, gracias, sí».
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Un debut en Bollullos que llevaba mes y medio en pausa

La cita de este jueves no era una clase más. Era la que Lola García tenía que haber dado el pasado julio y no pudo, y la que convierte su apuesta por instalarse en Sevilla en algo tangible y con horario. La bailaora había elegido Bollullos de la Mitación para su primera clase abierta de flamenco en la provincia, muy cerca de la casa de Kiko Rivera, y el ingreso de urgencia del dj el 19 de julio a causa de un accidente cerebrovascular la obligó a paralizar todos sus proyectos profesionales apenas cuarenta y ocho horas antes de que empezara. Aquella clase quedó suspendida sin fecha, igual que el resto de su calendario, y desde entonces su nombre solo había aparecido asociado a la evolución de él.

Lo que ha cambiado es precisamente eso. La buena evolución del hijo de Isabel Pantoja, que se recupera a pasos agigantados, ya ha retomado sus directos de TikTok y se ha dejado ver conduciendo su propio coche, ha permitido a la bailaora recuperar los planes que tenía guardados y volver a la casilla donde los dejó. La clase salió adelante con un éxito de asistencia que ella no esperaba, entre alumnas y curiosos que se acercaron a ver de cerca el debut, y sin que la pareja del dj hiciera de ello un acto público con presencia mediática. Sigue al frente, además, de la academia de danza que posee a las afueras de Madrid, un negocio que en los últimos tiempos ha estado en el punto de mira por el testimonio de algunas alumnas que habrían denunciado un desinterés por parte de la bailaora desde que conoció a Kiko Rivera.

Kiko Rivera no apareció por la sala
La ausencia más comentada del día fue la suya. Kiko Rivera no acompañó a su pareja en un estreno que ocurría a pocos minutos de su propia casa y del que se venía hablando desde el verano. No hay una explicación oficial: puede que todavía no se sienta con fuerzas para asistir a este tipo de eventos, mes y medio después del ictus, o puede que prefiriese quedarse en casa para no eclipsar a la bailaora en la que era su jornada. Ninguna de las dos cosas la confirmó nadie sobre el terreno, y ella no entró a aclararlo.

Sí quiso, en cambio, dar el parte. Preguntada por el estado del dj, Lola García reveló que se encuentra «bien» y añadió que espera que su nuevo proyecto profesional en Sevilla vaya igual de «bien». Después llegó la frase con la que zanjó el encuentro, dicha con una sonrisa y sin bajarse del tono cordial que mantiene siempre que la esperan las cámaras. «Todo bien chicos, gracias, sí». La bailaora hizo gala una vez más de la discreción que la caracteriza desde que entró en el foco, un registro que no ha variado ni en los meses más duros de la recuperación.
Ni una palabra sobre el concierto de Isabel Pantoja

Donde no hubo respuesta fue en el terreno familiar, que es el que más preguntas acumula. La bailaora dejó en el aire qué hay de cierto en los rumores de que podría subirse al escenario con Isabel Pantoja en el único concierto que la tonadillera ofrecerá en España el próximo 12 de septiembre en La Palma. Tampoco aclaró si el dj se estaría planteando viajar en avión para arropar a su madre, un desplazamiento que sus médicos le han desaconsejado. Ante ese bloque de preguntas, su contestación fue tan breve como incómoda. «Gracias chicos, sabéis que no hablo».
El silencio llega en un momento delicado para la tonadillera, señalada por las informaciones que aseguran que habría pedido dinero a sus seguidores en numerosas ocasiones y se habría aprovechado de su fervor por ella. La bailaora, que mantiene una relación con el dj desde finales de diciembre de 2025 y que se ha convertido en una presencia constante en la vida del hijo de la artista, no añadió nada a ese asunto ni se dio por aludida. Su posición en ese frente no ha cambiado desde el principio y este jueves no fue la excepción.
La escena de Bollullos cierra un ciclo que en nuestro archivo arranca meses atrás, cuando la bailaora empezó a plantar cara al ruido que rodeaba a la pareja y ya avisó de que no pensaba esconderse, y que siguió con la sospecha que se instaló sobre su carrera y su negocio de danza a medida que su vida se mudaba al sur. Aquella discusión sobre si estaba sacrificando lo suyo por él tiene ahora una respuesta con lugar, hora y sala.
