José María Almoguera se sentó este viernes en el plató de ‘¡De Viernes!’ con una misión clara: quitarse de encima el sambenito de haber puesto en venta, a espaldas de la familia, la casa que su abuela María Teresa Campos tenía en Málaga. El hijo de Carmen Borrego negó que exista una venta inminente, aseguró que las fotografías del anuncio se hicieron sin permiso y anunció acciones legales, pero el momento más comentado llegó cuando respondió, visiblemente dolido, al dedo acusador de su tía Terelu Campos. La velada, lejos de cerrar el conflicto, terminó con la mayor de las Campos abandonando el plató en pleno directo.
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«No hay intención de venta próxima»: la versión de Almoguera sobre el anuncio
El origen del terremoto es conocido: el ático de 180 metros cuadrados frente al mar que perteneció a la matriarca, en el barrio malagueño de Pedregalejo, apareció anunciado en un conocido portal inmobiliario por más de un millón de euros y con fotografías del interior, algo que Terelu Campos aseguró desconocer cuando lo descubrió en directo en ‘De lunes a viernes‘. Sentado ya frente a los presentadores, su sobrino trató de desactivar la bomba con una explicación tan detallada como incómoda para el resto del clan. «No hay intención de venta próxima. Hubo un tanteo para ver el interés que puede suscitar. Ahora mismo tenemos organizadas vacaciones para seguir yendo», arrancó, dejando claro que el inmueble no está, al menos por ahora, en el mercado.
El nudo de su defensa fue el consentimiento. «El anuncio no está puesto con consentimiento de la familia», subrayó José María Almoguera, que apuntó directamente a la agencia como responsable del desaguisado: «Cuando vas a hacer una venta de una casa cuidas la casa para que salga perfecta. Hay fotos mías de niño ahí, eso no tiene ningún sentido. No son unas fotografías que hayan sido hechas de manera permitida». El joven reconstruyó además la mecánica de lo ocurrido: un responsable de la inmobiliaria contactó con la familia asegurando que «había un matrimonio muy interesado» y, aprovechando que Terelu estaba en Málaga por Semana Santa, acudió a enseñar la vivienda; días después pidió una segunda visita, en la que fue Carmen Borrego quien abrió la puerta. «Hemos confiado de más en una persona que ha hecho lo que ha querido luego», resumió, antes de confirmar que la familia emprenderá acciones legales. Lejos de cargar contra su madre o su tía, blindó a ambas: sostiene que ninguna actuó a espaldas de nadie y que Terelu «lo más seguro es que tuviera conocimiento de que esto se iba a hacer de esta manera».
El dolor por el dedo de su tía: «que mi imagen quede deplorable»
Si algo escoció en el testimonio de José María Almoguera fue verse convertido, sin previo aviso, en el principal sospechoso de la filtración, y que la insinuación partiera de su propia tía. Preguntado por cómo encajó aquel señalamiento, no ocultó su malestar: «No lo entiendo. No me ha gustado. Me molesta que no lo sepa reconducir de otra manera». El sobrino quiso matizar que no atribuye mala fe a Terelu Campos, pero sí le reprochó las formas y el efecto de sus palabras: «Creo que no lo dice con maldad, pero… sobre todo, porque mi imagen quede deplorable. Eso no me gusta. En ese momento me duele». El propio protagonista deslizó, eso sí, un gesto de distensión: asegura que su tía terminó pidiéndole perdón.
La firmeza se volvió contundencia cuando se abordó la acusación velada de que él habría filtrado información al periodista Antonio Rossi. Ahí Almoguera no dejó lugar a la duda: «No entiendo que me ponga en el foco mediático como que yo soy el que le filtra las cosas a Antonio. Primero, porque no tiene ninguna razón para hacerlo, y segundo, porque a mí no me ha llamado para preguntarme si he sido yo. Es mentira que yo filtrara nada ni mucho menos. Me parece una vergüenza, no lo entiendo, porque creo que yo no he vendido a nadie en mi vida». Una defensa en toda regla que buscaba cerrar de un portazo la puerta a las especulaciones que le colocaban en el centro del huracán.
El vídeo que hizo estallar a Terelu y el perdón de Santi Acosta

El clímax de la noche, sin embargo, no lo protagonizó el invitado, sino la espectadora de excepción que seguía la entrevista entre bambalinas. Para ilustrar el relato, el programa decidió emitir un vídeo con tono humorístico que recorría el interior de la casa de María Teresa Campos —el salón, la cocina, la terraza, las habitaciones—, mientras los colaboradores bromeaban con detalles de la decoración, como el característico color naranja de la cocina. La broma dejó de tener gracia para Terelu Campos cuando las imágenes mostraron uno de los baños, donde todavía se veían objetos personales de su madre, como varias esponjas colgadas en la bañera. Con el micrófono ya apagado, las cámaras captaron un rotundo «menuda vergüenza» antes de que la colaboradora se levantara, se quitara el micro y abandonara el plató sin decir una palabra más. No regresó durante el resto de la emisión, y al terminar la entrevista Santi Acosta reconoció públicamente que difundir aquellas imágenes quizá no había sido la mejor decisión y pidió disculpas en nombre de todo el equipo de ‘¡De viernes!’.
Espantada de Terelu medio llorando en #DeViernes
— El destripador de la tele (@destripadorTV) July 17, 2026
Al más puro estilo Salvame
@laurita124xkfi Terelu abandona el plató al ver las imágenes de su piso en Málaga con intimidades #deviernes #parati #Viral #telecinco #salvame ♬ оригінальний звук – 🎹 Граю На Фортепіано 🎹
La comparecencia pone el penúltimo punto y seguido a un culebrón que esta semana ha ido sumando capítulos y protagonistas. Como venimos contando, la versión oficial nunca terminó de sostenerse: el responsable del anuncio, Nacho Picatoste, alegó que se había equivocado de fotos —«incorrectamente he utilizado una foto que no tenía que haber utilizado»—, una excusa que Patricia Pardo demolió en ‘Vamos a Ver‘ con una pregunta de sentido común: «¿Cómo vas a publicar unas fotos por error? Eso es un absurdo». A ello se sumó el dato aportado por Antonio Rossi, según el cual hubo dos visitas al piso «con el permiso de las dos» hermanas, y el hecho de que la propia Carmen Borrego ya había abierto en su día las puertas de esa vivienda a una revista. Con Terelu Campos abandonando el plató, el sobrino jurando que jamás ha vendido a nadie y la relación entre los primos Alejandra Rubio y Almoguera lejos de su mejor momento, la disputa por el refugio malagueño que la matriarca compró para descansar se confirma como el enésimo episodio de un reality que, tres años después de su muerte, se niega a echar el telón.
