Imagino que el miedo a perder una silla tan cómoda como la de ‘¡De Viernes!’ justificará algunos de los comportamientos que tanto rechazo están provocando en la audiencia. Los de José Antonio León.
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Corría el año 2021 y el programa ‘Sálvame’ seguía liderando su franja, con la familia Pantoja cada día en la escaleta del programa. Carlota Corredera conectaba en directo con José Antonio León, -por aquel entonces reportero del programa-, que se encontraba en Sevilla para dar la última hora sobre el hijo de Isabel Pantoja. En el plató, se encontraba Carmen Alcayde como colaboradora y desde allí se pudo escuchar en directo “¡Al rescate de Kiko Rivera!”, algo que hizo brotar a José Antonio.
“Se llama periodismo, llamar y contar la información. Lo de José Antonio al rescate sobra. Decidme, de los que estáis ahí, quién ha llamado a los implicados y a Kiko Rivera”. Tras la intervención de la presentadora, para calmar las aguas, el reportero continuaba diciendo: “Son principios básicos del periodista. Se contrasta la información y se busca el testimonio de la fuente para aseverar esa información o desmentirla. He tenido un brote de reivindicación periodística”, sentenciaba el reportero, al pie de la noticia.
Han pasado cinco años y, entre críticas a aquel programa, a los directores y a la productora, uno tiene la sensación de que aquellas lecciones de periodismo que daba con tanta contundencia se quedaron en el olvido. Cada viernes por la noche podemos ver a José Antonio León sentado en ‘Me cago en mi madre’… perdón, quería decir ‘¡De Viernes!’; aunque, siendo sinceros, el nombre que le puso al programa Kiko Matamoros es mucho mejor y ha calado mucho más entre la poca audiencia que sigue el espacio de Telecinco.
El reportero, que un día se ganó el cariño del público por su trabajo, ahora se ha convertido en el colaborador que más rechazo provoca en la audiencia.
Si José Antonio León tiene enfrente un personaje al cual considera amigo, la información incómoda pasa a ser suavizada, ignora cosas para agradar al invitado y saca a relucir sus chistes, -que no hacen gracia a nadie-; con ello termina rompiendo momentos de especial carga emocional o tensión. No solo rompe la narrativa, sino que también traiciona al espectador, que entiende perfectamente cuándo un silencio vale más que un chiste.
El periodismo, ese al que él hacía alusión cuando estaba como reportero, -incluso en su versión más ligera y televisiva-, exige una responsabilidad: saber cuándo hablar y cuándo callar. Siendo justos, José Antonio León tiene la capacidad de asumir el papel incómodo. Cuando todos los colaboradores apuntan en una misma dirección, él se pone del lado contrario para generar debate. La televisión necesita esa discusión y jugar al poli bueno y poli malo.
El problema aparece cuando esa necesidad de ser el poli malo es para pelotear a su amigo Kiko Rivera e intentar darle la vuelta al testimonio de Isa Pantoja, tal y como vimos el pasado viernes, mientras el programa emitía la entrevista en ‘scoop’ de la hija de la cantante. Hay situaciones y testimonios donde el espectáculo debería encontrar ciertos límites. Si en este caso en concreto, el relato de Isa Pantoja fue validado por su hermano Kiko en una de sus entrevistas, defender lo indefendible no te hace mejor colaborador.
Hay que recordar cómo colaboradores que no aportaban ningún valor al programa fueron sustituidos por Lydia lozano y Terelu Campos. Imagino, por ello, que el miedo a perder una silla tan cómoda justificará algunos de los comportamientos que tanto rechazo están provocando en la audiencia.
Por último, quiero dedicarle una frase a José Antonio León que un día leí en redes sociales: “El árbol genealógico, a veces, tiene que ser podado para poder seguir adelante”. El continuo discurso sobre las reconciliaciones familiares, como si de una taza de ‘Mister Wonderful’ se tratará, hay que empezar a dejarlo a atrás. Los que hemos tenido la suerte de tener una familia que no es tóxica, que no te hace daño y te deja avanzar en la vida, no podemos ser tan egoístas y tan poco empáticos de no ver la situación que han tenido que vivir otras personas con su entorno. La sangre no lo es todo en la vida; el amor, el cariño y la lealtad sí lo son.
En un futuro no muy lejano, me imagino a María Patiño ocupando la silla de José Antonio León y reencontrándose con sus antiguas compañeras, Lydia y Terelu, y con su examigo Antonio Rossi. Nunca imaginé que la amistad de Antonio Rossi con María Patiño y Belén Esteban terminaría como terminó, pero eso ya es para otro día.
Palabra de Repo.





1 comentario
José Antonio es un esperpento en DViernes y produce rechazo, en cada programa va a peor.
Sandra Aladro sería una magnífica sustituta.