La escena ocurrió en diciembre de 2024, en el vestuario del Manchester City, después de un partido contra la Juventus, y hasta ahora no había salido de allí. Pep Guardiola reunió a sus jugadores y les dijo que quería confesarles algo. «Me voy a divorciar de la mujer más bella de este planeta. De mi mujer, de mi exmujer. ¿La amo? Por supuesto. ¿Me ama? Sí, pero hemos perdido la pasión. Por muchas razones». Lo cuenta él mismo en A Beautiful Obsession, el documental de cuatro episodios que se estrena este miércoles en Prime Video y en el que el entrenador habla por primera vez de su separación de Cristina Serra, la mujer con la que ha estado treinta años y con la que tiene tres hijos.
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La confesión que acabó convertida en una charla táctica

Lo llamativo de esa escena no es solo que Pep Guardiola decidiera contarle a una plantilla profesional que su matrimonio se había terminado, sino lo que hizo inmediatamente después: darle la vuelta y convertirlo en un mensaje para sus futbolistas. «¿Dónde está vuestra pasión? Lo que sea que hagáis en la vida, hacedlo con pasión. No quiero buenos jugadores, quiero jugadores con pasión», les soltó a continuación. Es una manera muy suya de funcionar —el técnico lleva media carrera explicando el fútbol a través de estados de ánimo—, pero el contexto convierte la frase en otra cosa: estaba usando lo que le acababa de pasar en casa para exigirle algo al vestuario. La separación se había decidido ese mismo mes de diciembre de 2024 y no se hizo pública hasta enero de 2025, así que cuando habló con ellos era prácticamente el único que lo sabía.

El documental incorpora además el testimonio de Manel Estiarte, la mano derecha del entrenador durante toda su etapa inglesa, y es quien explica por qué aquella confesión no salió de la nada. «Solo estaban preocupados, porque veían a Pep nervioso, triste, diferente y yo era el único que sabía la verdad», cuenta. La serie ordena así la secuencia: un vestuario que percibe a su entrenador distinto y no sabe por qué, un único hombre en el club al corriente de lo que pasa, y un partido contra la Juventus después del cual Pep Guardiola decide contarlo. Es también el punto en el que su vida privada entra en su trabajo, algo que había mantenido separado con rigor: ni él ni Cristina Serra han hecho una sola declaración pública sobre la ruptura hasta este documental.
Treinta años, una boda en Matadepera y una mudanza que no llegó

La historia venía de muy atrás. Pep Guardiola y Cristina Serra se casaron por lo civil en mayo de 2014 en el ayuntamiento de Matadepera, en Barcelona, cuando ya llevaban veinte años juntos y eran padres de sus tres hijos. Es decir, formalizaron sobre el papel una relación que para entonces ya era prácticamente una vida entera. Ella, empresaria vinculada al sector textil, compaginó durante años su actividad profesional con la carrera internacional de él, que terminó llevando a la familia a Mánchester. Ahí está el detalle que la fuente señala como uno de los detonantes: después de casi una década en Inglaterra, Cristina Serra quería volver a Barcelona, y la renovación del entrenador por una temporada más con el club inglés habría terminado pesando en la decisión de separarse.

De ese matrimonio salieron tres hijos que hoy están en sitios muy distintos. María, la mayor, tiene veinticinco años, vive en Londres y se ha convertido en una de las influencers españolas más seguidas de su generación, con un millón de seguidores en Instagram y un perfil muy cuidado en lo personal. Màrius, el único varón, cumple veintitrés este año y eligió un camino que no pasa por el fútbol: terminó sus estudios en Reino Unido y hoy dirige tres compañías de marketing comercial con sede en Mánchester junto a un socio alemán. Valentina, la pequeña, cumple dieciocho en 2026, está volcada en sus estudios y, según algunos medios, reside en Estados Unidos; es la más discreta de los tres, aunque ha acompañado a su padre en momentos señalados —en junio de 2025 estuvo con el Manchester City en el Mundial de Clubes disputado allí—.
El adiós al City y la aparición que abrió todas las preguntas

El documental llega además en un momento de cambio total para él. El pasado mayo Pep Guardiola puso fin a diez años en el Manchester City, una etapa en la que conquistó veinte títulos, y lo hizo cuando todavía le quedaba un año de contrato. No dio explicaciones. «Dentro de mí sé que es el momento», se limitó a decir. El desgaste, en cualquier caso, se le había visto antes. Tras una derrota frente al Bayer Leverkusen en la Liga de Campeones llegó a admitir en público algo que ningún entrenador de su nivel suele decir. «Quiero dejarlo, estoy muy cansado y me siento muy solo». Puestas una al lado de la otra, esa frase y la del vestuario describen el mismo periodo desde dos ángulos distintos.

Lo que Pep Guardiola cuenta ahora en A Beautiful Obsession ordena hacia atrás una escena que en su momento se leyó de otra manera. El día de su despedida del Manchester City, en mayo de 2026, Cristina Serra apareció sobre el césped acompañada de su exsuegro Valentí, y aquella imagen se interpretó aquí mismo como el gesto de dos personas que volvían a acercarse antes de regresar juntos a Barcelona. La versión que circuló entonces era más sobria: había viajado a Mánchester a petición de sus hijos, y la relación se describía como cercana y muy civilizada. El documental de este miércoles añade la pieza que faltaba —que en diciembre de 2024 él ya lo estaba contando en un vestuario— y deja las dos cosas conviviendo: un matrimonio terminado y una familia que, treinta años después, sigue funcionando como tal.
