Pablo Motos ha vuelto de vacaciones con el labio superior despejado y sin haberlo pedido. El presentador de El Hormiguero colgó en su perfil de Instagram un vídeo en el que aparece de espaldas, negándose a dar la cara delante de sus propios colaboradores, mientras ellos le explican a la cámara lo que ha ocurrido: se ha afeitado el bigote sin querer y se ha dejado la barba. «La he liado», escribió él junto a las imágenes.
Te recomendamos

Iker Jiménez adelanta a Pablo Motos y a David Broncano y abre el curso del access con un ‘Horizonte’ emitido desde el corazón de la crisis migratoria de Ceuta

Luján Argüelles se pasa a La Séptima, el canal que dirige Javier Ruiz, y se queda con las mañanas del sábado y el domingo con un programa de actualidad

Samantha Vallejo-Nágera ficha por el programa de Sonsoles Ónega con una sección gastronómica propia y recupera la televisión diaria tras salir de ‘MasterChef’

Ana Rosa arranca temporada en Ceuta y planea llegar en su yate de más de un millón que capitanea su marido, Juan Muñoz
Un vídeo de espaldas y tres palabras de confesión
La escena dura poco y no tiene guion aparente. Pablo Motos aparece girado, dando la nuca al objetivo, y quien lleva la voz cantante es Damián Mollá, el hombre que hay detrás de Barrancas. «La ha liado parda y se niega a presentar», dice mirando a cámara. A su lado están Juan Ibáñez, la voz de Trancas, y Marron, que resume la situación con un «algo ha pasado» antes de que nadie concrete nada. Durante esos segundos el presentador aguanta la posición y no se mueve, con el equipo alrededor haciendo de coro y de portavoz a la vez. El detalle que explica el bloqueo llega enseguida, y lo cuentan ellos. «Se ha afeitado el bigotillo sin querer. Está muy raro, porque se ha afeitado el bigote pero la barba se la ha dejado». El bigote es prácticamente una seña de identidad del personaje televisivo desde que el programa arrancó en televisión, así que la desaparición accidental de la mitad superior del conjunto deja una imagen que ni él mismo parece tener ganas de estrenar en público.
El resto del vídeo es una negociación en toda regla. Los colaboradores insisten a Pablo Motos, tiran de argumento práctico —«cuanto antes lo vea la gente, antes se acostumbra»— y siguen empujando hasta que el presentador cede. En el último momento se da la vuelta y enseña el resultado, con la barba intacta y el labio limpio, que es lo que llevaba un rato evitando. La publicación no lleva ningún anuncio, ningún invitado ni ninguna fecha: solo esas tres palabras escritas por él. «La he liado», encabezando un vídeo casero grabado con el equipo del programa en pleno regreso al trabajo. Es el modo en que el formato lleva años calentando sus arranques de curso, con material propio y sin comunicado de por medio, y esta vez el material se lo ha servido un despiste doméstico con la maquinilla.
La vuelta al trabajo, con la fecha todavía en el aire

El vídeo llega con el equipo ya en marcha para la temporada 21, la primera que se prepara después de un verano entero de reposiciones en la cadena. Y llega, sobre todo, con la incógnita que de verdad interesa a la competencia todavía sin resolver: Antena 3 no ha comunicado qué día vuelve el programa. No hay campaña promocional en antena, no hay invitados anunciados y no hay ninguna novedad de secciones o colaboradores puesta encima de la mesa. Lo único cerrado del arranque de curso en la casa son otros nombres: Susanna Griso, Ana Rosa Quintana y Sonsoles Ónega retoman su actividad el lunes 31 de agosto. Para el Access, la previsión que se maneja apunta a que el presentador volvería una semana más tarde, el lunes 7 de septiembre, aunque es un cálculo del sector y no un dato confirmado por la cadena.
Que la vuelta esté cerca no lo ha ocultado nadie. Semanas antes del vídeo del bigote, Ibáñez y Mollá pasaron por Pasapalabra y avisaron de que la maquinaria se ponía en marcha de forma inminente, con la promesa de un curso cargado de sorpresas y sin querer soltar prenda de cuáles. Contaron entonces, con el mismo tono de broma, que las novedades se perfilarían en una «reunión secreta» en casa del presentador. A juzgar por el vídeo, la reunión ya se ha celebrado y de ella ha salido, de momento, un cambio de imagen que nadie tenía previsto.
Lo que deja atrás y lo que le espera enfrente
El programa de Pablo Motos cerró su vigésima temporada el 1 de julio liderando el access prime time, con una media superior a los 1,8 millones de espectadores y doce temporadas consecutivas como referencia de su franja. En el balance del curso completo promedió un 14,5% de cuota y 1.839.000 espectadores, fue líder en el 96% de sus emisiones —136 días al frente de la franja— y por él pasaron cerca de 4,2 millones de espectadores únicos cada noche.
Enfrente le espera otra vez David Broncano, que prepara la nueva edición de La Revuelta en La 1 con una mudanza de por medio: el programa se grabará en el Teatro Albéniz, detrás de la Puerta del Sol, con un aforo de 1.000 butacas. El curso pasado la distancia entre los dos formatos creció hasta casi tres puntos, cuando en el primer año había sido de 1,7. A esa pelea se suman la nueva edición de La isla de las tentaciones en Telecinco y el Horizonte de Iker Jiménez en Cuatro, un rival cuyo desgaste ya le sirvió al propio Jiménez para reconocerle a Motos que no le envidiaba el ritmo del diario. La franja, en cualquier caso, no se decide en agosto: se decide cuando alguien encienda la luz del plató.
