La colaboradora Marta Peñate ha vuelto a abrir su delicado proceso médico ante sus seguidores. La canaria, uno de los rostros más populares de los realities, afronta nuevas complicaciones en su embarazo ectópico y será derivada a oncología para recibir una o dos sesiones de quimioterapia con metotrexato. Pese a la dureza del titular, ha querido lanzar un mensaje de calma: «Yo no corro riesgo, mi salud tampoco».
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Lo que parecía encarrilarse se ha torcido. Después de un mes conviviendo con la situación, el embarazo, que nunca llegará a término, se ha complicado. A Marta Peñate ya le habían administrado dos inyecciones de metotrexato para provocar la expulsión del embrión, pero su cuerpo no ha respondido como esperaban los médicos. Y ahí es donde el relato da un giro que ella misma quiso contar «de forma delicada».
Dos caminos sobre la mesa y una decisión para preservar la maternidad
Los facultativos le plantearon dos opciones, ninguna sencilla:
- La cirugía, con el riesgo, en sus propias palabras, «de que se pudiese quitar el útero».
- La derivación a oncología, para administrarle dosis más altas del fármaco.
La colaboradora lo tuvo claro. Renunciar al quirófano significaba no arriesgar su útero y, con él, su posibilidad de ser madre algún día. Por eso escogió el segundo camino, consciente de que la palabra que venía a continuación asustaría a más de uno.
Por qué la derivan a oncología (y por qué no significa cáncer)

Aquí conviene poner las cosas en su sitio para no caer en la alarma. Marta Peñate no tiene cáncer. El motivo de que la atienda el servicio de oncología es puramente farmacológico: el metotrexato, el medicamento que se utiliza de forma habitual para tratar un embarazo ectópico, es también un agente empleado en quimioterapia, y a dosis elevadas debe administrarse bajo supervisión oncológica. Ella misma lo explicó sin rodeos:
«Me derivan a oncología porque me tienen que poner dosis más altas de metotrexato. Es quimioterapia. Pero solamente me van a dar una o dos sesiones, no es más.»
Marta Peñate
Un matiz que la propia Marta subrayó para tranquilizar a quienes la siguen a diario: el tratamiento es puntual, está controlado y su vida no corre peligro en ningún momento.
Un duro camino hacia la maternidad junto a Tony Spina
Detrás de este episodio hay una historia de perseverancia que Marta Peñate ha compartido sin filtros. Junto a su pareja, el también televisivo Tony Spina, lleva tiempo recurriendo a la reproducción asistida en su empeño por formar una familia, un proceso jalonado de pérdidas y de malas noticias. No es la primera vez que se enfrenta a un embarazo ectópico, lo que convierte cada nuevo revés en una herida que se reabre.
La canaria, que saltó a la fama en formatos como La Isla de las Tentaciones y Supervivientes, donde se ha consagrado como una de las concursantes más combativas, ha reconocido que en este calvario incluso sus ganas de ser madre han llegado a tambalearse. Y aun así, sigue eligiendo el camino que le deja una puerta abierta.
Su decisión de contarlo en primera persona, con crudeza pero también con serenidad, vuelve a poner el foco en algo que muchas mujeres viven en silencio. Detrás del personaje televisivo hay una mujer que pelea, que se informa y que afronta con entereza un trance que nadie querría protagonizar. Por eso su «yo no corro riesgo» no es solo un parte médico: es, sobre todo, una declaración de fortaleza.
