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Corazón

Una farmacia, dos niñas y un silencio elegido: Lola García se hace cargo de las hijas de Kiko Rivera el día que él vuelve a casa

Pedro Serrano González
6 min 33
lola kiko ninos

Una farmacia, dos niñas de la mano y una mujer que se coloca entre ellas y las cámaras. Eso es todo lo que se vio este lunes por la tarde, y explica bastante mejor cómo está la casa de Kiko Rivera que cualquiera de los platós que llevan hablando de él desde la mañana. Lola García reapareció acompañada por las dos hijas del DJ, según recoge Europa Press, y atravesó el corrillo de reporteros sin contestar a una sola pregunta.

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No hubo declaración, ni gesto para el objetivo, ni el «está mejor, gracias» que se despacha en cuatro segundos y deja contento a todo el mundo. Muy seria y pendiente en todo momento de las pequeñas, la pareja del cantante concentró su atención en apartarlas del foco y en que el trámite se pareciese lo máximo posible a un recado corriente de un lunes de julio.

Tres preguntas, tres silencios

Los reporteros lo intentaron por las tres vías que tenían, y las tres se encontraron con lo mismo. Le preguntaron, primero, por cómo se encuentra él después de abandonar el hospital y por si su evolución sigue siendo favorable: era la pregunta fácil, la que cualquiera habría respondido con un monosílabo amable, y la bailaora optó por guardar silencio. Le preguntaron después por el comunicado que el artista había publicado unas horas antes, el texto en el que reconocía que empieza una etapa complicada y que tiene que volver a recuperar la movilidad y la fuerza de la parte izquierda del cuerpo. Tampoco quiso pronunciarse. Y le preguntaron, por último, por las palabras que en ese mismo mensaje él dedicó a su madre, Isabel Pantoja, a quien agradeció públicamente haber cuidado de sus nietos durante el ingreso y haber sacado siempre un rato para ir a verle. Ni una palabra sobre eso tampoco.

Lo llamativo no es solo que no contestara, sino que en ningún momento pareciera tentada de hacerlo. No hubo la media frase que se escapa, ni el «ya hablaremos» que abre la puerta a la siguiente pregunta, ni el gesto de fastidio que en este oficio vale por un titular. Caminó, entró, salió y se fue, con las niñas siempre por el lado contrario al de las cámaras. Toda su atención estuvo puesta en que ellas no notaran nada raro, y esa es la decisión que ordena la escena entera: cualquier respuesta, por breve que fuese, habría alargado el momento y las habría dejado allí paradas un minuto más.

Lo que estaba en juego en esa acera eran dos menores

Conviene subrayarlo porque es lo que distingue esta imagen de otras muchas: no es solo que ella callase, es hacia dónde miraba mientras callaba. Son dos menores cuyo padre acaba de salir del hospital, en mitad de una Semana en la que su apellido no ha dejado de sonar en televisión de la mañana a la noche. Sacarlas a la calle sabiendo que hay reporteros esperando, y decidir de antemano que la conversación no va a existir, es ponerlas por delante de todo lo demás. No hace falta adornarlo: es lo mínimo, y aun así no es lo habitual.

Hay además una lectura práctica, la de quién sostiene ahora el día a día. Con el alta, la casa entra en una fase distinta de la de los días de hospital: ya no se trata de esperar partes en un pasillo, sino de rehabilitación, horarios y una convalecencia que va para largo. Que quien salga a hacer el recado con las niñas sea ella deja ver por dónde va el reparto —ella con las pequeñas fuera de casa, él dentro y centrado en recuperarse—, aunque nada de eso se haya comunicado y convenga tomarlo como lo que es: una escena suelta, no un organigrama. Por ahora, la propia Lola García ha preferido mantenerse en un segundo plano, sin declaración pública ni mensaje en redes.

De dónde viene esta semana

Para situar la tarde conviene recordar cómo se ha llegado hasta aquí, porque han sido cinco días muy densos. El 22 de julio el DJ se cayó del verano entero sin explicar el motivo, cancelando todos sus compromisos con un escueto «por respeto a mi situación no voy a dar más detalles». Al día siguiente llegó la explicación: reveló que había sufrido un nuevo ictus, con secuelas, y anunció que a partir de ese momento iba a priorizarse. Vinieron después los días de hospital, el goteo de visitas y el silencio de su entorno, hasta desembocar esta misma mañana en el comunicado con el que anunció que ya estaba en casa. Esa es la secuencia completa en la que se inserta el recado de la farmacia.

En ese último texto está la clave del reparto de papeles que se vio por la tarde. Él escribió «Gracias, mamá, por cuidar de tus nietos todos estos días y por buscar siempre un ratito para venir a verme», una frase que dice dos cosas a la vez: que la tonadillera estuvo, y que estuvo en un papel muy concreto, el de abuela que sostiene la logística mientras el padre está ingresado. Ese apoyo confirma el acercamiento entre madre e hijo tras años de desencuentros, un deshielo que se ha ido consolidando por etapas desde la visita íntima a Canarias de finales de junio. Con el alta, esa función pasa de la abuela a la pareja sin que nadie lo haya anunciado, y las consecuencias se notarán durante semanas: la agenda profesional está cancelada, la rehabilitación marca los horarios y alguien tiene que llevar el día a día de las niñas mientras él recupera la movilidad y la fuerza que ha perdido.

Y hay un precedente que explica por qué se maneja así lo de los niños delante de una cámara. La relación de esta familia con la prensa en esas situaciones ha sido tensa: el propio cantante estalló contra una reportera en un aeropuerto teniendo a sus hijos al lado, en una escena que acabó dando la vuelta a los platós y en la que los que peor lo pasaron fueron ellos. Lo de este lunes fue justo lo contrario: ni una palabra, ni un enfado, ni material para el bucle de la tarde. Se pasa, se compra y se vuelve a casa. La discreción, cuando hay críos delante, no es una estrategia de comunicación: es lo que hace que la escena dure medio minuto en lugar de tres días.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

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