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Televisión

11S: La orden que recibió Matías Prats cuando ya se sentaba a dar el telediario del mediodía el 11-S: «Nos vamos a Nueva York, narra lo que veas»

Pedro Serrano González
6 min 23
prats

Matías Prats no ha dejado de darle vueltas a las ocho horas más largas de su carrera. Veinticinco años después del 11-S, el presentador de los informativos de Antena 3 ha vuelto sobre aquella retransmisión en una entrevista y lo ha hecho con una duda que no se le ha pasado con el tiempo. «No dejo de preguntarme si estuve a la altura de la exigencia de aquel acontecimiento brutal».

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«Nos vamos a Nueva York. Narra lo que veas»

Matías Prats se estaba sentando ante las cámaras para arrancar el informativo del mediodía cuando el realizador le avisó de que llegaban imágenes de una de las Torres Gemelas despidiendo humo, como si se tratara de un incendio, y de que las emitirían a lo largo del programa. Él preguntó qué había ocurrido y la respuesta fue lacónica. «Ni idea». Con esa sensación de desconocimiento empezó el telediario. Dio paso al primer vídeo, dedicado al escándalo del caso Gescartera, y en ese minuto en el que estuvo fuera de pantalla llegó la orden del director. «Nos vamos a Nueva York. Narra lo que veas». «Jamás pude imaginar a qué tendría que poner voz», cuenta ahora sobre aquel arranque.

Nadie estaba preparado para algo así, admite Matías Prats, y él tampoco. Describe una jornada que sucedió «con un vértigo imposible de dominar», en la que se pasó del «parece que una avioneta, un pequeño avión, se ha estrellado contra una de las Torres Gemelas» a contemplar «una enorme mortandad y la destrucción absoluta». Preguntado por si hoy lo contaría de otra manera, sostiene que actuaría de forma muy parecida: fue consciente de la potencia de aquellas imágenes y procuró ponerse a su servicio, aportar sosiego y rigor, no adelantar informaciones sin corroborar y evitar el alarmismo. El reto, dice, no fue técnico sino humano: «¿Cómo le pides calma a quien te escucha cuando tú mismo estás sintiendo un terror absoluto ante el micrófono?». Solo cambiaría un detalle, el de administrar también la emoción.

Ocho horas en directo y un plató en el que nadie hablaba

La cobertura que sostuvo Matías Prats se prolongó durante ocho horas ininterrumpidas en directo, «algo histórico para una televisión comercial». Llevaban exactamente tres minutos en antena y ya habían conectado con el corresponsal en Nueva York, Ricardo Ortega, cuando apareció en pantalla una bola de fuego procedente de la otra torre. Fue entonces cuando pronunció la frase que más se recuerda de aquella jornada. «Y ahora, otra explosión. Y es en la otra torre, Ricardo. La otra torre… Es otro avión. Dios santo». Unos segundos después, la televisión estadounidense ofreció las imágenes del impacto del avión de United Airlines atravesando el edificio, y ahí entendieron que estaban ante una magnitud desconocida.

Lo que recuerda Matías Prats del final de aquella emisión es el silencio. «Cuando se apagaron las luces del plató, el silencio en el estudio fue ensordecedor. Nadie hablaba». Los compañeros que le habían sostenido durante horas se acercaron a darle la mano y se abrazó con muchos de ellos, aunque no es capaz de ponerles cara. «Era como si yo estuviera ausente». Aquella transmisión supuso un antes y un después para los informativos de la cadena, pero no hubo manera de celebrarlo. Nadie podía desprenderse del dolor, del luto y del sobrecogimiento por lo que acababan de vivir. Fueron, resume, «ocho horas asomado al más terrible de los abismos; las ocho horas más largas de la televisión».

Ricardo Ortega, el nombre que va dentro de la frase

El aniversario tiene para él un peso añadido por el compañero con el que compartió aquella narración. Ricardo Ortega, corresponsal de guerra, murió a los 37 años en Haití a causa de dos disparos. «Ricardo fue una figura fundamental en aquella cobertura y es inseparable de mi recuerdo del 11-S», afirma. «Me emociona que la frase más recordada de aquella jornada lleve implícito su nombre: ‘La otra torre, Ricardo’». Con el paso del tiempo, añade, esas palabras se han convertido también en un homenaje al amigo y al reportero que fue. Hay términos que le devuelven de golpe a aquel día, enumera: Torres Gemelas, American Airlines, Al Qaeda, Bin Laden y, por encima de todos, Ricardo Ortega.

Después ha cubierto otros acontecimientos históricos y grandes tragedias, pero ninguna cobertura ha superado, dice, la intensidad de aquella. No solo por la dimensión de lo ocurrido, sino por la manera en que hubo que contarlo: en directo, sin apenas información y mientras el horror se desarrollaba ante sus ojos. Lo define como «un carrusel de emociones que todavía hoy me pregunto cómo pudimos intentar controlar». Y cierra con el balance de estos veinticinco años. «Han transcurrido 25 años, pero el recuerdo permanece intacto, como si el tiempo no hubiera pasado».

Una retransmisión que se estudia en España

Aquella emisión quedó como una de las coberturas más recordadas de la televisión en España y como referencia para toda una generación de presentadores de informativos, que creció viendo cómo se narraba en directo un atentado sin guion ni precedentes. El propio presentador sigue al frente de la mesa de los informativos de la cadena, donde su temple ante lo inesperado se ha convertido en marca propia: este verano contamos la encerrona que le montaron en pleno directo con sus nietos apareciendo en la pantalla del plató, un giro que resolvió sin despeinarse y con una risa colada por un micro abierto.

Que la efeméride devuelva aquella emisión a la conversación tiene que ver con lo que se vio en pantalla. Aquel mediodía no había guion posible ni un precedente al que mirar: había una señal con dos torres ardiendo y una voz que tenía que ir explicando lo que nadie entendía todavía, mientras la información llegaba a trozos y sin confirmar. El presentador mide su trabajo de aquel día por el listón que se impuso entonces, el de la prudencia, el rigor y la serenidad, y no por el hueco que la retransmisión ocupa hoy en la memoria de los espectadores. La frase que soltó al ver el segundo impacto se reproduce cada aniversario; él prefiere quedarse con el nombre que lleva dentro.

Pedro Serrano González
Escrito por Pedro Serrano González

Pedro Serrano González es un comunicador y productor con una trayectoria ligada a los grandes nombres de la radio, la televisión y los nuevos formatos digitales. Al frente de Vibras en Corte, impulsa un proyecto que convierte la actualidad televisiva y el entretenimiento en clips virales con personalidad propia.

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